15M Verde y Zero Waste. Cómo reducir nuestra huella

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Para el cambio climático no hay marcha atrás, pero podemos pararlo. Te explicamos cómo.

El pasado 15M, miles de jóvenes en todo el mundo salieron a la calle por el cambio climático. En España es un fenómeno relativamente actual y se está conociendo como el 15M Verde por su homónimo anterior pero, ¿cómo comenzó este movimiento? Aunque parezca increíble fue de la mano de una adolescente de 15 años. Reducir los Gases de Efecto Invernadero está moviendo el mundo.

Viernes para el futuro

Fridays For Future o “Viernes para el futuro” es una iniciativa encabezada por Greta Thunberg, una joven sueca que decidió dar un paso más en agosto de 2018. Cada día, durante tres semanas, se sentó frente al Parlamento sueco. Reclamaba la falta de acción ante la crisis climática en relación al Acuerdo de París, en el que se estableció el límite del calentamiento global por debajo de 2 ºC. Para eso se han de reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Sin embargo algo falla.

Al publicar su situación en las redes el mundo se hizo eco y, a partir del 8 de septiembre, la protesta pasó a los viernes. En caso de Bélgica a los jueves, llegando incluso a la dimisión de la ministra flamenca de Medio Ambiente, Joke Schauvliege. Este movimiento se ha extendido a todo el mundo y millones de jóvenes han salido a la calle. Lo hacen por un futuro que se les está arrebatando.

Zero Waste

El movimiento que inunda las redes lleva un tiempo ya entre nosotros. Sin embargo, es ahora cuando se está tomando más conciencia de ello. “Residuo Cero”, como también es conocido, consiste en una iniciativa, un modo de vida en el que reducir la generación de residuos es el objetivo a corto plazo. A largo plazo, lucha contra el cambio climático por un planeta mejor.

Bea Johnson es la considerada precursora del movimiento “Zero Waste”. En su familia han conseguido reducir a casi la inexistencia la basura doméstica, así como el control de gastos. No sólo han contaminado menos, sino que también han ahorrado en el proceso. ¿Cómo han podido hacerlo? Nos ofrece la regla de las 5R para el “Zero Waste Home”:

Rechaza

Los productos gratuitos son los que más se acumulan en casa sin necesidad. Las muestras de publicidad o los regalos, en los cuales no invertimos nuestro dinero, son una tentación a la conservación permanente y al uso, con la correspondiente basura generada. Apartar educadamente este tipo de productos liberará espacio en casa y en la basura y, aunque no lo parezca a corto plazo, es un paso ahorrativo.

Ante un deseo material, éste puede apuntarse en una lista. Si ha sido un impulso, al volver semanas más tarde al escrito, las ganas de obtenerlo habrán desaparecido. Si es realmente necesario, éstas seguirán ahí, por lo que se obtendrá un beneficio en tu vida sin cargo de conciencia.

Reduce

Hace unos años el reciclaje se consideraba la mejor solución a la contaminación del planeta. Hoy en día es parte de un plan más complejo. Reducir la cantidad de basura derivará en menos para reciclar, por lo que se ahorrará tiempo, espacio y esfuerzo. En este punto nos acercamos al minimalismo, filosofía de vida en la que lo material ha de tener un propósito.

No se trata de tirarlo todo, sino de ser conscientes de lo que nos rodea; no acumular sin sentido. Tampoco consiste en reducir al máximo nuestras pertenencias por el hecho de hacerlo. Es un proceso progresivo personal que cada quien ha de adaptar a sus necesidades.

Reúsa

Al igual que nuestras abuelas que usaban botes de cristal y compraban a granel. Todo sea por reducir y eliminar el uso de envases, sobre todo de plásticos, que son los más difíciles de reciclar. Llevar una bolsa de tela o directamente el carro de la compra cuenta. Cada vez son más los comercios de este tipo, ya sea de comida, limpieza o aseo. También podemos dar una segunda vida a la ropa usada o hacérnosla nosotros mismos.

Recicla

En última instancia, el reciclaje sigue siendo un paso. Por mucho que se quiera minimizar el gasto ahora mismo, queda esa parte de desechos. Lo que podemos hacer es optar por los envases más reciclables como cristal, papel o metal.

Reincorpora

En cuanto a comida se refiere, los restos siguen siendo alimentos en otra forma. Usarlos como abono para plantas es una oportunidad de crear nuestro propio huerto.

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Nueva Zelanda o cómo reducir los plásticos a 0

En la misma línea, el supermercado New World de Nueva Zelanda ha llevado a cabo un cambio radical, eliminando de sus instalaciones todo envoltorio de verduras y frutas. El propietario de uno de los locales en Bishopdale, Nigel Bond, asegura que fue una decisión que llevaban meditando un par de años.

La idea «Food in the nude” o “Alimentos desnudos” se une a la añoranza de la infancia, cuando los alimentos no venían envasados sin necesidad. En la actualidad, el sistema que los mantiene frescos es la nebulización, además de un 99% lejos de bacterias y cloro gracias a la ósmosis inversa. Lo que parecía arriesgado ha aumentado sus beneficios en un 300% y ya está pensando en bandejas de fibra.

Aunque no es el único en ponerle freno a los plásticos. Previamente, desde España se creó la campaña #DesnudaLaFruta, con la ingeniera agrónoma Isabel Vicente. Esta decisión animaba a mostrar el exceso de embalaje en los alimentos. Incluso con anterioridad ya había nacido “Nude Food Movers”, una iniciativa australiana de envases reutilizables, especialmente enfocada en los más pequeños.

Desde la Unión Europea, por su parte, han puesto fecha límite a los plásticos. Para 2030, el reciclaje de este material ha de alcanzar el 90%. Además, las nuevas creaciones han de contener un 30% de reciclado y la gestión global de residuos será pagada por los fabricantes, así como la limpieza de los mismos.

Por lo tanto, es el punto en el que estamos. En palabras de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en la Cumbre de Marrakech: “En la lucha contra el cambio climático ya no hay vuelta atrás”. En efecto, no es posible revertir el cambio climático, pero sí accionar el freno. El reciclaje no es suficiente. Es necesario un cambio de mentalidad y los jóvenes se han dado cuenta. Se trata de su futuro, uno que tal vez no llegue si se sigue contaminando. Es el legado que les hemos dejado.