Afganistán: el país en estado de guerra permanente.

Afganistán es un país en el que la mayoría de conflictos políticos han surgido como consecuencia de numerosos intentos de alcanzar el poder. Debido a su posición geoestratégica -limita con Pakistán, Irán y China, entre otros-, estados de todo el mundo se han enfrentado con el objetivo de controlar o influir en el territorio afgano. Esto ha creado tensiones e interminables disputas que explican su situación actual: la miseria.

A día de hoy, la Guerra de Afganistán es la más larga en la que Estados Unidos se ha implicado, y también la primera en que la OTAN interviene militarmente fuera del territorio de sus miembros. En lo que al país americano se refiere, tres presidentes han lidiado ya con esta cuestión: George W. Bush, quien declaró la guerra con el objetivo de acabar con los talibanes y eliminar Al Qaeda, para estabilizar el país y convertirlo en una democracia; Barack Obama, quien la dio (sin éxito) por finalizada en 2014; y Donald Trump.

Para entender la situación actual y todos los enfrentamientos que ha vivido el país, retrocedemos a los primeros años de la Guerra Fría. El gobierno afgano se apoyó en la Unión Soviética y esta relación creó una gran dependencia e inestabilidad política. En este contexto, surge una Guerra Civil entre el gobierno, apoyado por la URSS, contra insurgentes respaldados por Estados Unidos y las monarquías del golfo. En los años 90, se trata de establecer el Estado Islámico de Afganistán, pero surge una segunda guerra a causa de la inconcordancia de los partidos políticos. Los Talibanes, en contra del gobierno, se convierten en una nueva fuerza política-religiosa. Para el año 1996, han tomado la capital, Kabul, y han establecido, esta vez con éxito, el Estado Islámico de Afganistán. Con la ayuda y financiación de Pakistán y Arabia Saudí, se impone la ley Sharia de la forma más estricta nunca vista en el mundo del Islam.

EEUU entra en escena

En 2001, los talibanes tenían el control del 90% del territorio afgano. El conflicto se agrava cuando Estados Unidos invade el país con el objetivo de neutralizar los talibanes como el grupo Al-Qaeda, liderado por Osama bin Laden. Después de los ataques del 11 de septiembre, el gobierno de Washington identificó a bin Laden como el responsable, y puso en marcha la Operación “Enduring Freedom” para desmantelar la organización terrorista e instaurar un régimen democrático. A pesar de acabar con el líder, cinco años más tarde el objetivo seguía sin lograrse, por lo que Inglaterra, Australia, Canadá o Estonia se unieron a la lucha por estabilizar la nación y enviaron centenares de tropas.

10º división de Montaña de EEUU en Afganistán.

La guerra de Estados Unidos en Afganistán finalizó oficialmente el 28 de diciembre de 2014, pero más de 100.000 muertos y un millón de refugiados después, el país asiático se puede considerar un estado fallido. Pese a la caída de los talibanes y el establecimiento de un gobierno pro-occidental, los talibanes, lejos de haber sido exterminados hace años, se han recuperado y controlan ya casi el 50% del territorio. Al Qaeda ha sido sustituida por DAESH y el país ha sido devastado, poniendo al descubierto una de las mayores derrotas de EEUU y la OTAN.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano relacionaba en su artículo “El teatro del Bien y del Mal” A Bin Laden con el gobierno norteamericano: “La CIA le había enseñado, todo lo sabe en materia de terrorismo: Bin Laden, amado y armado por el gobierno de los Estados Unidos, era uno de los principales guerreros de la libertad contra el comunismo en Afganistán. Bush Padre ocupaba la vicepresidencia cuando el presidente Reagan dijo que estos héroes eran “el equivalente moral de los Padres Fundadores de América”. Hollywood estaba de acuerdo con la Casa Blanca. En esos tiempos, se filmó Rambo 3: los afganos musulmanes eran los buenos. Ahora son malos malísimos, en tiempos de Bush Hijo, trece años después.”

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