Álex Pinacho: «Los políticos parece que estén guionizados, son personajes que están atados a si mismos»

Entrevistamos a Álex Pinacho, el community manager de programas como La Resistencia: «Yo siempre defiendo que el límite del humor es que tenga gracia o no»

Álex Pinacho (Madrid, 31 años) es el community manager de La Vida Moderna(Cadena SER) y La Resistencia(Movistar), hecho que le ha convertido en un referente tanto en Twitter como en Instagram gracias a su estilo propio basado en el humor y la provocación. Actualmente, está de enhorabuena porque el pasado jueves La Resistencia recibió el Premio Ondas de Televisión al mejor programa de entretenimiento. Sin embargo, él ya tiene experiencia en esto de ganar premios porque también le hemos visto recoger el Ondas al mejor programa de radio por Todo por la radio (Cadena SER) y el año pasado recibió el mismo galardón por La vida moderna (Cadena SER). De momento, no se ha enfrentado a las famosas preguntas de Broncano, pero sí ha hablado con nosotros.

Álex Pinacho antes de la entrevista en la terraza de la sede de la Cadena Ser en Madrid.

«Yo procuro hacer las cosas de la manera más llana y transparente posible»

¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito de los programas en los que has trabajado?

Creo que desde hace años la comedia funciona muy bien y, aunque suene como a cliché, es algo con lo que se conecta fácil. Además, yo he tenido la suerte de trabajar con grandes cómicos y profesionales. Yo me he formado aquí en la SER y he podido trabajar desde el principio con el equipo de Francino y luego con Broncano, Quequé, Ignatius… Gente que ha demostrado que son los número uno.

¿Cómo definirías tu papel de community manager dentro de La Resistencia?

Mi función es establecer una conexión entre el público y el propio programa, las redes tienen que ser una vía de comunicación con la gente a la que quieres llegar. En relación con esto, mi papel es bastante relevante pero el rol principal lo tiene el propio programa. Si lo que yo hago gusta, es principalmente porque lo que hacen ellos es maravilloso. Además, yo procuro hacer las cosas de la manera más llana y transparente posible, intento utilizar el lenguaje que yo mismo uso, sin adoptar un personaje ni impostarme un tipo de comedia, que todo sea natural. Yo creo que eso es lo que acaba gustando a la gente, llegas al perfil y no ves lo de otras cuentas.

«Delegar toda la audiencia al canal tradicional es un fallo»

Actualmente estamos viendo que cada vez son más los medios tradicionales que se están adaptando a la realidad de las redes sociales. Programas como La vida moderna, La resistencia u Operación Triunfo son ejemplos perfectos de cómo sacar el máximo provecho a plataformas como YouTube. ¿Qué opinas de esta tendencia?

Yo creo que los contenidos de estos programas tienen una masa social que vive mucho del consumo de redes sociales y si no sabes meterte ahí estarías cometiendo un error de base. Delegar toda la audiencia al canal tradicional es un fallo. Ahora cada uno consume los productos como quiere, ya sea desde el móvil, desde un corte de Instagram o desde YouTube, y tampoco se espera que la gente siga a diario el cien por cien del contenido. Cada uno tiene su vida y lo divertido de la oferta actual es que tenemos mucha libertad.

También has colaborado en el programa No te metas en política. ¿Crees que la política española es un chiste en sí misma?

El material cómico que aporta la realidad y los políticos es sensacional. Últimamente los políticos parece que estén guionizados, son personajes que están atados a sí mismos. Albert Rivera es un personaje que me fascina y me parece increíble que esté tan mal asesorado por sus equipos de comunicación, acaba creando momentos de comedia involuntaria sensacionales. El maestro para eso también era Rajoy, que como político era malísimo, pero como orador y parlamentario era un buen púgil, era gracioso verle argumentar. Además, este tipo de personajes es incluso difícil crearlos en papel con un equipo de guion.

«(Albert Rivera) no deja de ofrecerse al ridículo constantemente»

¿Qué te parece que Albert Rivera te tenga bloqueado en Twitter?

Rivera me bloqueó hace dos años y, la verdad, me duele porque es muy gracioso y me gusta seguirle. Evidentemente, como político me parece de lo peor que ha pasado por la política española, pero tiene gracia porque no deja de ofrecerse al ridículo constantemente. Le dicen ponte un perro y se lo pone, le dicen que se ponga camiseta de liberal ibérico y él se entrega a todo. También creo que tiene una estrategia de comunicación pésima y hace gala de la máxima de que es mejor que hablen de él, aunque sea mal, pero que al menos se hable. Sólo hace falta mirar sus últimos coletazos como político, que se basaban en llamar la atención.

¿Qué piensas del papel que están adoptando los medios respecto a VOX?

Yo creo que hacer cordón sanitario y decir que eso no existe es un error, aunque tampoco se debe de blanquear a este tipo de partidos. Sobre todo, creo que la gente que les sigue acaba confundiendo lo que es políticamente incorrecto, que es algo muy positivo en la comedia, y se despojan de prejuicios y no les importa decir barbaridades. En un monólogo puedes escuchar un chiste sobre lo racista, homófobo y facha que es Abascal pero luego ellos con la comicidad lo consideran que eso es normal y se acaban sintiendo orgullosos al sentirse aludidos. También cabe destacar que la comedia no tiene la culpa del auge de los partidos de extrema derecha. Cuando ganó Trump se comentaba que en los late nights se le había blanqueado porque se le presentaba como un personaje, pero esta es la forma de criticar de la comedia. También es vital el dialogo entre el humorista y el consumidor, porque el consumidor tiene que saber leer qué es una broma y qué es un discurso.

«Yo siempre defiendo que el límite del humor es que tenga gracia o no»

¿Cuáles son los límites del humor?

Yo siempre defiendo que el límite del humor es que tenga gracia o no. Con esto no quiero decir que haya un único tipo de humor, como el humor inteligente porque también existe el humor zafio o kamikaze. Puedes escuchar que alguien dice en un determinado contexto “hijo de puta” y puede ser muy gracioso, pero en otro puede no serlo. Hay que saber las intenciones por parte de lo que lo escucha. Por ejemplo, el caso de Dani Mateo es de las cosas más blancas que puede haber ya que es un chiste con un resfriado y se juega con la provocación, pero en ningún momento se le falta el respeto a España. Creo que no puede haber ningún límite sobre lo que puedes hacer chistes o no y se tiene que saber que no hay odio ni rivalidad.

¿Has notado en cuanto a contenido o libertad diferencia entre los diferentes medios que has trabajado?

Yo nunca he notado en los siete años que llevo en la comedia una apreciación o un acto de censura. Sin embargo, en cualquier medio, sea público o privado, siempre hay intereses. Si te lo llevas a título personal, tú no haces determinado contenido que te vaya a desfavorecer y es eso es obvio. A veces se enlaza esto con la libertad de expresión y la censura pero son cosas totalmente diferentes.

¿Que otros aspectos profesionales te gustaría explorar?

Me gustaría volver a guion porque he hecho guion de radio y no me veo toda la vida centrado en las redes sociales ya que me gustaría probar otras cosas. Todo te acaba quemando con la rutina. Sí es verdad que he tenido ofertas para hacer otras cosas, pero de momento estoy con esto y no sé cuanto va a durar.

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