Así se ha ido extinguiendo el Rinoceronte Blanco del Norte

Sudán, el último macho de esta subespecie, murió a los 45 años en la reserva Ol Pejeta Conservacy. Los animales no podrán seguir reproduciéndose naturalmente, pues sólo quedan dos hembras.

Rinoceronte Blanco (vía Pixabay)

 

En los últimos días, se ha hecho muy viral una noticia conocida desde hace más de un año. National Geographic informó de que Sudán, el último macho de Rinoceronte Blanco del Norte, había muerto. Este hecho significó la práctica extinción de la especie, pues sólo quedan dos ejemplares hembras. La posibilidad que lleva mucho tiempo siendo la última esperanza es la de la fecundación in vitro.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el Rinoceronte Blanco del Norte es una subespecie del Rinoceronte Blanco. Se diferencia de la línea principal en su alimentación, costumbres y hábitat, sobre todo. Como su nombre indica, el Rinoceronte Blanco del Norte es una variante del Rinoceronte Blanco que se encontraba en el norte de África.

Se conocen datos de población de esta especie desde 1919 hasta la actualidad. La reducción de ejemplares ha ido creciendo con picos bruscos hasta acabar con la especie en su estado salvaje. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza atribuye las épocas de mayor mortandad entre los Rinocerontes Blancos del Norte a la actividad de cazadores furtivos.

 

Ilustración de un rinoceronte (vía Pixabay)

 

Evolución

Si reunimos datos del Museo Natural de la Historia Americano, Nazanine Moshiri, corresponsal de Al Jazeera en Kenia, y la Fundación Internacional del Rinoceronte, nos topamos con el siguiente gráfico:

Estos datos recogen la población salvaje de Rinocerontes Blancos del Norte desde cuando se empezaron a tomar datos hasta 1970. Observamos que la primera cifra estaba en los 3000 ejemplares, pero va reduciéndose drásticamente hasta los 500 y más abajo. La Fundación Internacional del Rinoceronte apunta a que la causa principal de esta caída en la población es la caza furtiva.

La razón de la caza furtiva se basa en que las piezas de los rinocerontes son muy cotizadas en el mercado negro. Sus cuernos, patas, pieles y cabezas llegan a considerarse artículos de lujo. Los posibles compradores de partes de rinocerontes tienden a acumular muchas riquezas, de modo que los cazadores se ven seducidos por las posibilidades económicas.

Pero, ¿qué ocurre a partir de 1970? Lo vemos en el siguiente gráfico, que hemos tenido que confeccionar, pues las proporciones eran tan dispares para con el anterior que, al unificarlos, no se aprecia la evolución con claridad:

La reducción desde los 500 ejemplares de 1970 hasta los 15 de 1989 es muy notoria. En esta década la caza furtiva estuvo en uno de sus puntos más álgidos en el norte de África, causando casi la desaparición de la subespecie. Con el paso de los años, ésta intentó recuperarse, pero acabó desapareciendo totalmente en libertad. Los últimos rinocerontes blancos del norte han vivido en reservas.

Desde 1970 hasta 1989, la población salvaje de rinocerontes blancos del norte se redujo en un 97%

Pocas esperanzas

La reserva en la que Sudán murió anunció en Twitter que la reproducción asistida es difícil, pues las dos hembras restantes son descendientes del macho fallecido. Otra opción es utilizar semen de machos de Rinoceronte Blanco del Sur, otra subespecie. Pero en cualquier supuesto, las posibilidades son muy bajas.

Los científicos trabajarán a ciegas, pues la reproducción asistida nunca se ha intentado en rinocerontes. Najin y Fatu, las dos hembras, dedicarán el resto de su vida a intentar traer a un nuevo hijo que sea capaz de perpetuar la especie. En todos los escenarios, las posibilidades son muy bajas, y todo apunta a que, en cuanto los ejemplares restantes fallezcan, se oficializará la extinción del Rinoceronte Blanco del Norte.

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