Existen varias hipótesis sobre lo que experimentamos justo antes de morir; la más popular es la que defiende que visualizamos una especie de recopilatorio de nuestros recuerdos más significativos antes de que nuestro cerebro se apague. Sin embargo, nunca antes se había grabado la actividad neuronal de un ser humano justo en el momento en el que este fallece.

Este 22 de febrero, varias universidades se unieron para publicar un estudio pionero en grabar la actividad cerebral de un paciente en el momento de transición de la vida a la muerte. Este suceso no ocurrió de forma intencionada; los investigadores planeaban grabar la actividad cerebral de un paciente con daño cerebral cuando desgraciadamente este sufrió un paro cardiaco inesperado y terminó falleciendo.Los escáneres de electroencefalografía (EEG) pudieron mostrar la actividad cerebral el paciente instantes antes y después de su fallecimiento.

Se conoce que las neuronas utilizan 5 lenguajes distintos, estos son ondas cerebrales, las cuales se clasifican según la frecuencia con la que los impulsos nerviosos surgen entre neuronas. Tras años de investigación ha sido posible asociar distintas ondas a distintos procesos cognitivos; por ejemplo, las ondas Theta (de baja frecuencia) están asociadas a estados de calma profunda y a las primeras etapas del sueño, las Gamma (de muy alta frecuencia), están relacionadas con estados de vigilia y procesos de gestión de la memoria, mientras que las ondas Alpha (de frecuencia intermedia) están relacionadas con procesos de relajación.

Tras observar los resultados del EEG, se descubrió una disminución de la actividad de ondas Theta y un aumento de la potencia Gamma absoluta tras el infarto cardiaco. Además, los investigadores notaron un aumento en las ondas Alpha, responsables de inhibir información irrelevante y presentes en la fase temprana de la práctica de meditación.

Así por esta coordinación entre las ondas Gamma – Alpha, y teniendo en cuenta que estas ondas también aumentan en pacientes sanos durante fases de recuerdo; los investigares especulan que este descubrimiento puede apoyar la hipótesis mencionada anteriormente. No obstante, dado que el paciente examinado poseía zonas cerebrales dañadas que podrían alterar el funcionamiento normal del cerebro, y que este es el primer estudio que analiza esto, aún queda mucho por investigar sobre este tema para llegar a conclusiones más fiables y contrastadas aplicables a la población general.

 

Referencias: https://doi.org/10.3389/fnagi.2022.813531

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