Cuando dormimos el cerebro realiza diversas funciones. Por un lado, nuestro cuerpo ejecuta una eliminación más eficaz de residuos celulares del cerebro que cuando estamos despiertos. Esta limpieza de los residuos celulares es muy importante, ya que libera sustancias como la proteína beta-amiloide, responsable del Alzheimer.

Por otro lado, nos ayuda a procesar nuestra memoria. Existen estudios que demuestran que la memoria de trabajo se ve afectada por la falta de sueño. Esta  es muy importante porque es la encargada de mantener activa la información para que se procese con posterioridad y ayuda a funciones del pensamiento como son la toma de decisiones, el razonamiento y la memoria episódica –aquella en la que se almacenan lo sucesos autobiográficos–.

Las fases del sueño

El sueño se divide en ciclos de unos 90 minutos cada uno. Dentro de estos, se pueden diferenciar varias etapas, en concreto 5.

  • Fase I o etapa de adormecimiento: Se extiende durante los primeros 10 minutos del sueño –aproximadamente– y es la etapa de transición entre que estamos despiertos y comenzamos a dormirnos.
  • Fase II o etapa de sueño ligero: Consiste en que el cuerpo va desconectando progresivamente de todo aquello que le rodea. Ocupa aproximadamente el 50% del total del descanso. Durante esta fase tanto nuestra respiración como nuestro ritmo cardíaco comienzan a ralentizarse. Además, cuando estamos inmersos en esta es muy difícil que nos despertemos, ya que en ella se combinan etapas de gran actividad cerebral con otras de menor.
  • Fase III o etapa de transición: Esta etapa, que dura unos 2 o 3 minutos, nos transporta hacia el sueño profundo. En dicho período el cuerpo ya comienza a estar en relajación profunda. Además, como dato curioso, se puede destacar que durante esta fase es cuando más hormona del crecimiento se segrega.
  • Fase IV o etapa de sueño profundo –también llamado sueño Delta–: Este es el lapso de sueño profundo propiamente dicho. Se extiende aproximadamente durante el 20% del total del sueño y en esta situación es muy difícil despertarnos porque nuestro ritmo respiratorio y presión arterial son muy bajos. Esta fase es extremadamente importante puesto que va a determinar la calidad de nuestro sueño.
  • Fase de sueño REM o etapa de sueño paradójico: Se llama REM por las siglas en inglés de Rapid Eye Movement, ya que nuestros ojos realizan rápidos movimientos bajo los párpados. Abarca entre 15 y 30 minutos de nuestro sueño, es decir, un 25% del ciclo de descanso. En esta etapa se tiene una alta actividad cerebral, la cual podríamos asimilar a la correspondiente a estar despiertos. Sin embargo, pese a esta actividad tan alta de nuestro cerebro, los músculos se encuentran bloqueados. Es durante esta fase cuando soñamos y percibimos información del exterior.

Mantener unos horarios de descanso adecuados es esencial para el cuerpo humano porque favorece a que los ciclos del sueño sean los correspondientes y se produzcan en su justa medida. Que los ciclos se desarrollen de forma correcta es básico para que se segreguen muchas de las hormonas que nos hacen sentirnos bien y que tienen diversas funciones, ya que de ellos depende de su liberación.

«Irse a la cama y despertarse a la misma hora todos los días»

Consejos para tener un mejor descanso

  • Irse a la cama y despertarse a la misma hora todos los días.
  • Evitar la cafeína –puesto que esta estimula el sistema nervioso central, haciéndonos tener más energía–, en especial, por la tarde y noche.
  • Evitar la nicotina.
  • Hacer ejercicio con regularidad, pero no muy tarde.
  • Evitar las bebidas alcohólicas antes de dormir.
  • Evitar comidas y bebidas pesadas antes de dormir.
  • No echarse la siesta después de las 3 de la tarde.
  • Relajarse antes de acostarse haciendo diferentes actividades que favorezcan a ello.
  • Mantener una temperatura fresca en la habitación en la que se va a dormir.
  • Evitar distracciones: luces, ruidos, la televisión…
  • No utilizar aparatos tecnológicos –teléfonos, tablets…– antes de acostarse.
  • Obtener suficiente luz solar a lo largo del día.
  • Si no eres capaz de dormir tras 20 minutos acostado, levántate y haz algo que te relaje.
  • Consultar a un médico: puede que sufras un trastorno del sueño –insomnio, apnea…– que deban de ser tratados por un especialista e incluso se deba de acudir al uso de medicamentos específicos que deban ser suministrados por este.

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