¿Qué tienen en común Estonia, Francia, Italia y Reino Unido? Todos están sufriendo un verano con temperaturas por encima de lo normal – y no sólo en el ámbito climático. En estos países, la política ha decidido no tomarse ni un día de vacaciones: por el contrario, los gobiernos están lidiando con crisis internas y externas y es posible que se produzcan muchos cambios incluso antes del otoño. Algunos países están acostumbrados a grandes maniobras bajo el sol del verano: Italia y Reino Unido, por ejemplo, vivieron momentos de máxima tensión también en el verano de 2019. Otros, como Francia y Estonia, son nuevos en estas circunstancias, pero tendrán que acostumbrarse pronto en épocas de calentamiento global. Porque no hay verano sin canícula. Ni sin crisis de gobierno.

Tallinn: clima templado con perturbaciones moderadas

La ola de calor, como predecible, no afectará gravemente a Estonia. Aunque las últimas semanas han sido marcadas por una inusual incertidumbre, la situación política está volviendo bajo control. La presión se hizo sentir en particular sobre la primera ministra y líder del Partido Reformista, Kaja Kallas. A principios de junio, Kallas despidió de su gobierno a los ministros del aliado Partido del Centro, abriendo una crisis de gobierno. A raíz de la tensión estaba un proyecto de ley de educación preescolar, cuyo objetivo era introducir el idioma estonio en lugar del ruso en las guarderías. Según Kallas, la transición es imprescindible para afirmar la independencia del estado báltico de Rusia, especialmente en tiempos de guerra. Por otra parte, el Partido del Centro se había negado a aprobar el proyecto, siendo el partido más popular entre la población rusófona. 

La imposibilidad de encontrar un compromiso dejó a Kallas al frente de un gobierno de minoría, con la misión de entablar negociaciones para formar una nueva coalición. Para obtener la mayoría en el Parlamento, la única vía pasaba por dos partidos: el conservador Isamaa (Patria) y el Partido Socialdemócrata. Poner de acuerdo a tres partidos tan diferentes no era una misión fácil, sobre todo cuando las elecciones se celebrarán en marzo de 2023. Sin embargo, Kallas parece haber conseguido el objetivo y mantendrá su cargo de primera ministra en el nuevo gobierno. El acuerdo prevé nuevos subsidios en favor de las familias, una reforma del mercado de la electricidad y – finalmente – la transición a la educación infantil en lengua estonia. Tras dimitir para permitir el cambio de gobierno, se espera que el nuevo ejecutivo de Kaja Kallas tome posesión en breve. Y el verano debería continuar sereno en Tallinn.

París: calor con picos tórridos 

Las elecciones legislativas de junio representaron una tormenta para la política francesa. Tal y como los votantes habían entregado su confianza a Macron en las elecciones presidenciales de abril, así se la quitaron el mes pasado. Los resultados de las legislativas restituyeron un panorama fragmentado, donde ninguna formación política obtuvo la mayoría absoluta en el Parlamento. No consiguió este objetivo el presidente Macron, cuya coalición Ensemble (Juntos) apenas logró la mayoría relativa con 246 diputados. Tampoco su principal adversario, Jean-Luc Mélenchon, realizó su propósito de quitar la primacía al presidente. Su partido de izquierda radical La France Insoumise (La Francia Insumisa) se había aliado con socialistas, verdes y comunistas en la NUPES (Nueva Unión Popular Ecologista y Social), que sin embargo se quedó con 142 escaños. El resultado histórico de Marine Le Pen (Rassemblement National), 89 diputados, complicó aún más el escenario, así como los 64 escaños de los republicanos.

Delante de un Parlamento dividido en bloques, Macron no tuvo otra opción que volver a entregar su confianza en la primera ministra Élisabeth Borne, exponente de su partido, que había asumido el cargo después del resultado de las presidenciales. Borne intentó averiguar la posibilidad de formar una coalición de gobierno, con escasos resultados. Por lo tanto, el 6 de julio la primera ministra se presentó en el hemiciclo para explicar a los diputados el programa de su gobierno de minoría. En contra de la costumbre, ella decidió no someterse al voto de confianza del Parlamento: si no hubiese logrado la mayoría, habría tenido que dimitir. Sin embargo, el pasado 11 de julio Borne evitó también una moción de censura: los diputados de la NUPES intentaron poner fin al gobierno centrista, pero no convencieron a las derechas, que votaron con el partido del presidente. El destino de Borne sigue al borde.

Roma: la canícula intensa no da tregua

Las olas de calor no son infrecuentes en Italia, y menos aún en Roma. La ciudad eterna está acostumbrada a veranos en los que el calor es abrasador fuera y dentro de los palacios de la política. Hace apenas tres años, el gobierno más populista de Europa cayó en directo desde las playas adriáticas. Allí estaba de vacaciones Matteo Salvini, líder de la Liga, cuando decidió abandonar el gobierno que había creado con el Movimiento 5 Estrellas. Desde entonces, dos gobiernos han visto la luz: primero el ejecutivo de los 5 Estrellas con el Partido Democrático, luego el gobierno de unidad nacional presidido por Mario Draghi. Pero en 2022, al igual que hace tres años, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas siguen siendo las fuerzas políticas que podrían provocar una crisis en pleno verano. Ambos partidos han perdido mucho apoyo desde 2018, y con las elecciones previstas para marzo de 2023 la presión aumenta. 

Dentro de un gobierno de unidad nacional es ciertamente difícil sostener posiciones populistas, por lo que los dos partidos están probando diferentes estrategias. Por un lado, la Liga intenta evitar la aprobación de cualquier legislación progresista obstruyendo la legalización del cannabis y la reforma de la ley de ciudadanía. Por su parte, los 5 Estrellas intentaron oponerse al envío de nuevas armas en apoyo de la resistencia ucraniana. Sin embargo, con ello sólo consiguieron que el ministro de Exteriores dejara el partido, seguido por varios otros diputados. Ahora el Movimiento ha decidido presentar una lista de prioridades a Mario Draghi, pidiéndole medidas para cumplirlas. Mientras tanto, los diputados 5 Estrellas se están oponiendo a una ley respaldada por el gobierno para construir una planta incineradora en Roma. El ambiente es incendiario, pero el fuego aún podría ser contenido. Al menos hasta el otoño.

Londres: verano ardiente a la espera de un otoño borrascoso

Desde el Brexit, los cielos no han estado muy claros sobre Londres. El acuerdo para abandonar la Unión Europea requirió muchos años de negociaciones, varios compromisos e incluso implicó un cambio al frente del gobierno. Al no obtener el apoyo parlamentario a su proyecto de acuerdo, la primera ministra y líder del Partido Conservador Theresa May tuvo que dimitir. Para sucederle, en julio de 2019 fue elegido el ecléctico Boris Johnson, ya alcalde de Londres y firme partidario del Brexit. Johnson decidió superar el impasse convocando nuevas elecciones, que su partido ganó triunfalmente llegando a porcentajes históricos. Con una mayoría fortalecida, BoJo concluyó el acuerdo de Brexit y, el 31 de enero de 2020, el Reino Unido abandonó la Unión Europea. Sin embargo, desde entonces una serie de crisis han golpeado al primer ministro, haciéndole perder cada vez más credibilidad

En primer lugar, al estallar la pandemia Johnson se negó a imponer un confinamiento generalizado, advirtiendo a los ciudadanos que «muchas familias van a perder a sus seres queridos antes de su tiempo». Sin embargo, en los meses siguientes Johnson sí tuvo que adoptar medidas de confinamiento, que él mismo no respetó. Estalló así el partygate, es decir el escándalo de las fiestas que Johnson celebraba en su casa mientras los demás estaban sujetos a restricciones. Johnson fue sometido a una moción de desconfianza por su partido, que superó por pocos votos. Poco después, un nuevo escándalo le fue fatal: Johnson había dado un ascenso a un miembro del partido acusado de acoso sexual. En ese momento, los miembros de su gobierno presentaron su dimisión en masa y Johnson tuvo que renunciar a sus cargos. El nuevo líder del Partido Conservador, que también se convertirá en nuevo primer ministro, será elegido a principios de septiembre.

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