Los últimos días en Cataluña han sido marcadas por elecciones, luchas entre asociaciones y, tras el 12M, una posible repetición se avecina

Este es el quinto año consecutivo donde se celebra de forma anticipada, no se ha llegado a cumplir nunca en estos últimos años los cuatro años legislativos, pero, ¿por qué ha ocurrido esta vez? 

Pere Aragonès no consiguió los apoyos necesarios para poder aprobar los presupuestos de Cataluña. Junts quería eliminar el impuesto de sucesiones y los Comunes no querían aprobar la construcción del mega casino en Tarragona. En consecuencia, Pere Aragonés tuvo que convocar estas elecciones.

Pequeño desglose de las elecciones

En la ciudad de Barcelona se observa el cambio de los equilibrios entre las tres primeras fuerzas. ERC solo resiste como primera fuerza en una sección censal del barrio de El Poblenou; en el resto de la capital, retrocede en favor del PSC. Y en barrios como el de Gràcia, su lugar lo ocupa Junts.

Barcelona también habla del ascenso del PP, que ha conseguido multiplicar por cinco su resultado en las elecciones anteriores y supera a Vox, que quedó por delante en 2021.

En las zonas donde Junts es primera fuerza, el porcentaje de voto es más alto que los que cosecha el PSC en sus feudos. Mientras que los de Illa recogieron casi la mitad de los votos en Bossòst (Lleida), en el pequeño municipio de Santa Cecília de Voltregà (Barcelona) dos de cada tres papeletas respaldaron a Puigdemont.

Aliança Catalana, el nuevo partido independentista

Desde el ayuntamiento de Ripoll nació este nuevo partido. Silvia Orriols Serra, que en ese momento era concejala del ayuntamiento de este lugar, abandonó el Front Nacional de Catalunya por las diferencias sobre la inmigración magrebí a raíz de los atentados de Cataluña en 2017.

Los perpetradores de dicho ataque, Younes Abouyaaqoub, Houssaine Abouyaaqoub, Moussa Oukabir, Said Aallaa, Youssef Aallaa, Mohammed y Omar Hychami y Abdelbaki Es Satty, eran o residían en Ripoll o cerca de este pueblo. Este último, Es Satty, fue el imán que estaba en Ripoll organizando los atentados desde la casa de Alcanar que explosionó por el material que se manipulaba, estos actos hicieron que dentro del pueblo, y alrededores, se creara un sentimiento de desprotección y rechazo generalizado.

La ideología de este partido parte de la independencia de Cataluña junto con un gran ultranacionalismo catalán, ultraconservadores y con tintes populistas. El partido considera a España como un estado invasor de Cataluña​ es abiertamente hispanófobo y «anti-España»​​ y defienden que Cataluña como nación no debe reconocer a España como estado

¿Qué no debería de pasar?

Salvo escenarios no contemplados, ningún resultado que haya salido de las urnas hará caer el gobierno de Pedro Sánchez. Esto es por que Junts y ERC apoyan la legislatura por estrategia, estos están atados al ejecutivo en tanto la Amnistía no esté aprobada y su electorado prefiere a Sánchez antes que a Feijóo en Moncloa.

De la misma manera, lo que se ve complejo es una alianza de Tripartito, algo que ya se vio que se rompió y por lo que se presupone que no se podrá hacer.

Desde Junts, Carles Puigdemont sigue postulando su candidatura para presidir la Generalitat. El cabeza de lista de Junts en las elecciones catalanas del pasado domingo, en las que quedó en segunda plaza con 35 escaños, por detrás del PSC de Salvador Illa (42 diputados), ha reivindicado que «todo el mundo tiene derecho a intentar formar Gobierno si cree que puede reunir un apoyo parlamentario que se lo permita».

¿Qué ha ocurrido con las asociaciones juveniles en Barcelona?

Cataluña es un lugar tremendamente polarizado y eso se ve, de manera clara, en la cuna del conocimiento, las universidades.

S’HA ACABAT!, una asociación universitaria, denuncia que sufrió un escrache que fue, nuevamente, organizado por el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), una plataforma con posturas ultranacionalistas que tiene presencia en los campus universitarios catalanes. Se acercaron a los jóvenes de S’ha Acabat y comenzaron a lanzarles insultos, amenazas e incluso los agredieron, utilizando también material pirotécnico. «Pim, pam, pum, que no quedi ni un» era una de las consignas que coreaban los manifestantes radicales.

Los jóvenes de S’ha Acabat solicitaron la intervención de los Mossos, pero según su denuncia, el responsable de seguridad de la universidad catalana se negó a hacerlo, argumentando que la situación no era violenta.

Fascistas, neonazis… Estas son las palabras que usan para describir a esta asociación por parte de otra, la Plataforma Antifascista UAB, que subió un comunicado oficial a sus redes sociales ya que no estaban contentos con que estos estuvieran realizando diferentes movilizaciones dentro de la UAB.

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