Masacre en Estados Unidos: 1 asesino, 59 muertos, más de 500 heridos y ninguna respuesta

Tres días después del tiroteo que ha causado casi 60 muertos y más de 500 heridos, las autoridades de Las Vegas siguen sin encontrar un móvil. Mientras, el debate sobre el control de armas llega a su momento más crítico y la Casa Blanca evita hablar sobre el tema.

Disparos, pánico y horror entre los asistentes del festival de country Route 91 Harvest, en Las Vegas Village. Entre los servicios de emergencias, confusión, caos y desconcierto. Casi 60 muertos y más de 500 heridos, de los cuales una decena se encuentran en estado crítico, son el resultado de los acontecimientos de la noche del domingo, la mayor masacre de la historia moderna de Estados Unidos.

Según la policía de Las Vegas, las ráfagas de disparos duraron de 8 a 11 minutos, hasta que los guardias de seguridad se acercaron a la lujosa suite del piso 32 del Hotel Casino Mandalay Bay. En ese momento, el tirador, se quitó la vida. Stephen Paddock era un jubilado millonario de 64 años que vivía en una tranquila urbanización para personas mayores, a 138 kilómetros de la ciudad en la que acabo con la vida de 58 personas.

Las investigaciones apuntan a que el ataque estaba planificado al detalle: “evaluó todo lo que hizo”, afirma el Shérif de la ciudad, Joe Lombardo. En primer lugar, fue muy difícil para el dispositivo de seguridad del hotel localizar el punto de origen de los disparos. Además, el asesino había instalado cámaras tanto dentro como fuera de la habitación, y tenía en ella un total de 23 armas de fuego de diversos calibres, munición y nitrato, un compuesto que se utiliza para la fabricación de explosivos caseros. Las autoridades afirman que, entre las armas de la habitación y las encontradas en dos casas de su propiedad, el arsenal de Paddock estaba compuesto por alrededor de 50 piezas, todas compradas legalmente en diferentes estados del país.

Según las pruebas, para la matanza el agresor utilizó un rifle modificado por él mismo, con el propósito de disparar de manera completamente automática y más rápido a sus objetivos. En Estados Unidos, los rifles de asalto son legales, pero no el disparo automático ni este tipo de alteraciones.

La incógnita de la motivación del crimen sigue sin resolverse. El alguacil adjunto del condado de Las Vegas, Kevin McMahill, reconoció que los investigadores tienen todavía más preguntas que respuestas sobre los motivos que llevaron a Stephen Paddock a cometer la matanza. De hecho, su pareja, Marilou Danley, que había ido a visitar a su familia a su país de origen, volvió a Estados Unidos para hablar con el FBI y afirmar que no tenía ninguna sospecha de que su marido fuera a cometer tal atrocidad. Además, se ha conocido que Paddock le hizo una transacción de 150.000€ una semana antes del ataque, dinero, que según Danley, era para comprar una casa. Aún no se sabe si tiene algo que ver con el crimen, pero según las hermanas de la pareja, el atacante “la había enviado al exterior para que no interfiriera con lo que estaba planeando”.

La Casa Blanca evita el debate sobre las armas

El presidente del gobierno, Donald Trump, ha visitado recientemente a los heridos del tiroteo, policías y personal de emergencias. A pesar de que el debate sobre las armas de fuego es inevitable, la Casa Blanca está tratando de silenciarlo, enfocando el incidente hacia la personalidad conflictiva de los asesinos múltiples. Por otra parte, Mitch McConell, líder de los republicanos en el Senado de EEUU, considera que en cuanto concluya la investigación sobre el crimen sí que será el momento apropiado para discutir una solución legislativa a la violencia con armas. La senadora de California, Dianne Feinstein, ha insistido en la propuesta que hizo en 2013 para prohibir el artefacto que utilizó el tirador para trucar el rifle, que no solo está en el mercado sino que su precio no supera los 100 dólares. Durante su mandato, el ex-presidente Barack Obama también trató de introducir el debate en diversas ocasiones: en cada masacre que el país vivió durante su presidencia, como Charleston o Dallas, lo primero que hizo fue comparecer para pedir a su país una reflexión sobre la facilidad del acceso a las armas de fuego. Obama llegó a confesar que no haber podido avanzar en esta cuestión era una de las grandes frustraciones de su Presidencia.

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