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Vivimos una época convulsa. Aquello que creíamos sano ya no lo es y, además del cuerpo, hemos descubierto la conciencia de la mente. También que enferma del mismo modo y que, con algo de cuidado, podemos disfrutar más y mejor cada segundo. Demos la bienvenida al «self care».

Qué es el “self care”

Lo escribas separado, junto, con guion o en castellano. Natalia Mehlman Petrzela define el “self care” como el autocuidado, conjunto de actos que posicionan a la persona y sus necesidades ante lo demás, en pro de su bienestar. Este proceso se encargaría de la gestión del estrés y el mantenimiento de la autoestima, elementos clave en la sociedad presente.

Aunque el “self care” no funciona solo. Forma parte del “Wellness” o “Movimiento del bienestar”, que surgió en la década de los 50. Halbert L. Dunn, su fundador, lo definía como el equilibrio mental, físico y emocional, es decir, la autorrealización.

A ellos se sumaría el “Mindfulness” que, procedente del budismo hace más de 2000 años, es la meditación y atención consciente del aquí y el ahora. Introducido en la sociedad en los 90 por Jon Kabat-Zinn, se conoce como la “conciencia plena” de la situación, sin especulaciones ni juicios.

Qué no es el “self care”

En la actualidad, las redes sociales gozan de gran importancia, tanta como personas detrás de ellas. Reid Hoffman indicó en The Wall Street Journal los pecados capitales para las más importantes. Instagram fue identificado con la gula, por la necesidad imperiosa de subir a toda costa.

Por lo tanto, el “self care” no iba a quedarse al margen. Junto con Youtube, los retos, guías y consejos son interminables, pues cada persona lo adapta a su vida. Hasta ahí podría considerarse beneficioso. Sin embargo, mostrar los buenos resultados sin el esfuerzo y las recaídas no hace ningún bien. Es por ello que se ha divulgado una imagen poco real del autocuidado cayendo, como consecuencia, en una paradoja. ¿Se ha cuidado el ego y no el resto?

“Self care” y “Síndrome Burnout o del quemado”

En 1969, cuando H.B. Bradley dio la primera aproximación al “síndrome burnout”, el “self care” llevaba ya casi una década en el inconsciente colectivo. Aun así, se seguía considerando superfluo y egoísta mientras el malestar poblacional crecía sin demora. Hoy día, la vanidad alrededor del término se mantiene, aun cuando se toma cada vez más en cuenta por los estudios realizados y el boca a boca.

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Consejos prácticos

Asumir la responsabilidad de tu bienestar físico

El autoconocimiento es la base del autocuidado. Qué necesita tu cuerpo, una alimentación saludable y ejercicio físico. Todo está interrelacionado.

Atender tu salud mental

La conciencia de lo que es real y de los pensamientos negativos. Cuando ocurran, se han de nombrar y dejarlos en segundo plano, dirigiendo la atención hacia otra actividad.

Gestionar tu bienestar emocional

Las emociones afectan al cuerpo y a la mente. No pueden eliminarse, pero sí dirigirse hacia un estado más placentero. El análisis y la respiración reducen la carga emocional en gran medida.

Practicar el autocuidado espiritual

Saber quién eres, qué quieres y los valores que acoges. Una vida plena, religiosa o no, con unas metas.

Cuidarte en las relaciones

Las decisiones de tu vida te corresponden. Decidir a quién dejar entrar y de quién retirarse favorecerá tu bienestar. Así pues, ante el odio y la aversión, la mejor opción es la aceptación y el desapego de esa persona o situación.

Concluir sobre el “self care” es como querer frenar el estrés. El factor individual lo hace único y se renueva a cada paso que da. Por ello, estos consejos generales son tan adaptativos. Aunque un concepto común prevalece: cuidarse. La salud personal como base y finalidad.

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