Mujeres en el centro de la noticia

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Nueve mujeres periodistas y profesionales de la comunicación y del mundo de la corresponsalía han participado en las ‘Jornadas de Profesión’. Celebradas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Nueve mujeres periodistas y profesionales de la comunicación y del mundo de la corresponsalía han participado en las ‘Jornadas de Profesión’. Celebradas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Ellas han contado en directo los pros y los contras de su trabajo. Una profesión en la que coinciden en que es un ‘privilegio’ ‘ser los ojos de los acontecimientos más importantes de nuestra época’. Y del que muchas aseguran que incluso ‘pagarían por ello’. Ellas son Carmen Sarmiento, Cristina Sánchez, Macarena Vidal, Mavi Doñate, Ethel Bonet, Beatriz Mesa, Almudena Ariza, Mercedes Gallego, Naiara Galarraga y Raquel Godos. 

 

Pero, ¿qué significa, especialmente, ‘ser corresponsal’?

Según la Real Academia Española, la palabra ‘corresponsal’ se establece como «periodista que habitualmente y por encargo de un periódico o como freelance, informa sobre noticias de actualidad desde otra población o país extranjero”.

Sin embargo, ser corresponsal es mucho más que la propia definición de la palabra. Es la vocación la que llama a la puerta de estas periodistas. Y la curiosidad la responsable de que embarquen en esta nueva etapa comunicativa. Una profesión cargada de vivencias únicas. Pero también, a su vez, crucial a la hora de contar historias desde el extranjero. Por ello, a lo largo de la historia, no fueron vistas con buenos ojos. Lo que obligó a muchas a publicar sus artículos a través de pseudónimos en lugar de su firma original. Como fue el caso de la estadounidense Nellie Bly con Elizabeth Jane Cochran o el más conocido Colombine de Carmen de Burgos, entre sus otros sellos como ‘Gabriel Luna’ o el conocido ‘Perico de los palotes’.

«Somos mujeres la mayoría en el camino, pero minoría en los puestos superiores», asegura Almudena Ariza, corresponsal de TVE desde Nueva York

No obstante, en la actualidad la lucha por el derecho a ejercer esta profesión ha evolucionado. Y ha progresado de tal manera que, la propia Carmen Sarmiento, pionera en su profesión, ha indicado en estas jornadas la satisfacción que siente al encontrarse en un evento en el que todas son mujeres. “En los años 60, era impensable pensar que una mujer podría ejercer este trabajo”, aclara Sarmiento.

Carmen Sarmiento tiene 77 años. La retirada ya periodista madrileña de televisión y especializada en temas internacionales y sociales fue la primera mujer corresponsal de guerra en su país de nacimiento. Su llegada a TVE como reportera en el área internacional de los servicios informativos de la cadena pública revolucionó los esquemas de la época al pisar, por primera vez, un espacio que estaba reservado al género masculino.

“Hace diez años acudí a una conferencia en la que todos los corresponsales eran hombres. Y ahora no puedo ser más feliz de asistir a un panel donde todas somos mujeres”, coincide la periodista de Radio Nacional Española (RNE), Cristina Sánchez, especializada en conflictos, refugiados, derechos humanos y género. Cristina explica que la brecha de género era aún más mayor a la hora de informar en su momento. Y que durante el ejercicio del oficio las preguntas ‘¿Y tú vas a ir a ese lugar? o ‘¿Cómo puedes conciliar ser madre y corresponsal?’ salían a flote evidenciando la raíz de una cuestión basada en género.

Una realidad a la que se suma Almudena Ariza, de 58 años, reportera y enviada especial de la cadena pública, quién desde la ciudad neoyorquina cuenta que se ha encontrado con comportamientos machistas en la profesión y, sobre todo, «entre compañeros que cubren conflictos armados a diferencia del resto de actividades periodísticas». Ariza ha sido corresponsal en Nueva York, Asia y París. Fue directora de los Servicios Informativos de la cadena generalista, pero renunció por su pasión por la información internacional. A lo que, la periodista veterana, concluye que «vivimos en una sociedad absolutamente patriarcal». Y que la realidad es que «siguen siendo mujeres la mayoría en el camino, pero minoría en los puestos superiores». 

 

Una maleta de idiomas, curiosidad y el saber adaptarse

Idiomas, curiosidad y adaptación. Es el bagaje, en el que coinciden todas las periodistas que debe de llevar un buen profesional de comunicación en su maleta. Así lo fue en el caso de Macarena Vidal, periodista en el periódico El País desde China. La corresponsal que se encuentra en la ciudad de Pekín y narró sus 50 días de aislamiento en el país chino, explica la importancia de los idiomas en la profesión. Pues en su ocasión, aclara que aprendió mandarín y trabajó únicamente en información internacional. «Cuando estaba en segundo de carrera. Éramos cuatro grupos por la mañana, tres por la tarde, tres por la noche y me plantée: ¿cómo puedo hacerlo para hacer algo distinto? Y lo que se me ocurrió fue aprender mandarín», añade la periodista en Asia. 

“Si os interesa la información internacional, daros antes una vuelta por Cañada Real”, explica Cristina Sánchez, de Radio Nacional Española (RNE), durante el coloquio

Aunque la importancia de los idiomas es conocida, la corresponsal anteriormente en Jerusalén, Cristina Sánchez, alienta a los noveles periodistas con una última recomendación: «Si os interesa la información internacional, daros antes una vuelta por Cañada Real». Pero, finalmente, la mayor recomendación en la que coinciden todas estas profesionales de la comunicación ha sido en la posibilidad de hacer realidad un oficio único, el de contar historias fuera de nuestras fronteras.

Así lo reivindica Ethel Bonet, periodista freelance en Líbano, quien ha realizado reportajes en Yemen, Somalia, Jordania e Israel-Palestina. Y colabora en varios medios digitales internacionales como el colombiano El Tiempo y el diario argentino Clarín. “Es muy importante que aquel que quiera ser corresponsal, lo sea. Se puede hacer”.