Evidencia VS Emoción: La defensa de las ideas políticas

La información que contradice nuestras creencias políticas más firmes activan las mismas regiones cerebrales que se activarían frente a una amenaza física.

Sesgo de confirmación y sociedad

Uno de los efectos del sesgo de confirmación es la polarización de creencias y actitudes. A medida que una persona, con unas creencias distintas a las nuestras, ahonda en sus puntos de vista nos reafirmamos en aquello que ya pensábamos. A nuestro cerebro le gusta tener razón. Podemos escoger el periódico, el canal de televisión en el que vemos las noticias o los seguidores de twitter que refuerzan nuestras ideas. Cuando la información es contraria a aquello en lo que creemos, tendemos a minimizarla o a interpretarla de forma selectiva. Si son ambiguas, los mismos datos, pueden llevar a personas de convicciones contrarias a conclusiones que corroboran aquello en lo que están convencidos.

Nuestra habilidad para llegar a una comprensión compartida del mundo es algo fundamental para el progreso humano. Pero, tal y como funciona nuestro cerebro, abrirse a nuevas ideas requiere de un ejercicio crítico y consciente que cuestione incluso las creencias más íntimas. Este esfuerzo es fundamental para avanzar en sociedad. Desde las sociedades constituidas por las dos personas de una pareja a las creadas a partir de grandes alianzas internacionales.

De esta manera comienzan la exposición de su nuevo estudio los investigadores del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California. Nuestro cerebro nos pone complicado advertir la información que nos contradice, más aún aceptarla. Por ello es importante obtener conocimientos del funcionamiento neuronal que gobierna uno de los comportamientos humanos que más nos afectan a nivel social. En este estudio se buscó avanzar en el descubrimiento de los sistemas neuronales relacionados con el mantenimiento de las creencias frente a las evidencias que las desmontan.

El estudio

Se llevó a cabo con resonancias magnéticas que permitían manifestar la fuerza de las convicciones políticas de los sujetos, antes y después de exhibir los datos que las contradecían.Lo realizaron con 40 personas que se habían identificado como liberales, en el contexto estadounidense, progresistas en Europa. Todos los sujetos tenían convicciones políticas fuertes.

Por ejemplo, este estudio, reveló que existe una mayor facilidad para cambiar de opinión en convicciones no políticas.

Cuatro zonas implicadas

En cuanto a las zonas del cerebro que se activan frente a estos retos, se obtuvo que la amígdala y la corteza insular están asociadas a una mayor resistencia al cambio. Es decir, cuando estas zonas se activaban no había cambio de opinión en los sujetos. Tras un cuestionamiento a las ideas propias, también se activa la red neuronal por defecto (RND). La RND es un conjunto de regiones cerebrales que colaboran entre sí y que parecen ser responsables de buena parte de la actividad de nuestra mente en reposo. Dos zonas más se asocian a estos retos, el equipo formado por la corteza prefrontal dorsolateral y la corteza orbitofrontal y el córtex prefrontal dorso-medial.

La corteza insular se encarga de generar sentimientos y emociones , además de conocer el estado interno del cuerpo. De esto puede deducirse que las evidencias que atacan nuestras convicciones estimulan  las regiones cerebrales que se activarían ante una amenaza a nuestra integridad física. La amígdala, por su parte, desempeña un papel importante en la elaboración de juicios sociales. En concreto, en la evolución de la confiabilidad. Las personas con daños en la amígdala son más confiados. Esta glándula también está relacionada con la detección del engaño.

La RND, por su parte, se activa con las creencias a las que nos agarramos de forma más férrea. En trabajos anteriores se había relacionado esta zona con las convicciones religiosas. Lo que supone interpretar que los ideales religiosos y políticos se sitúan en un mismo plano. Las convicciones que activan la RND son aquellas que relacionamos de forma más íntima con nuestro yo.

Esto, también da pie a interpretar que el cambio de creencias no es solo un proceso cognitivo y racional. Principalmente es un proceso emocional.

La activación del equipo creado por las cortezas orbitofrontal y prefrontal dorsolateral está relacionada con la flexibilidad cognitiva, es decir, con la posibilidad de aceptar un cambio en estas creencias. Ocurre todo lo contrario con la activación del córtex prefrontal dorso-medial, que supone resistencia al cambio.

Ideas políticas e identidad

En general, los desafíos a las creencias políticas revelaron una mayor actividad en las redes neuronales asociadas a la identidad y a la desconexión del mundo externo. Si nos exponemos a datos que contradicen aquello en lo que creemos, tendemos a aumentar la confianza en nuestras ideas. Especialmente, en las más personales. La importancia que damos a esta y la incertidumbre que crean los nuevos datos nos generan conflictos emocionales. Con el objetivo de minimizar el impacto de estas emociones negativas, las personas solemos restar importancia a estas evidencias evitándolas, minimizándolas, obviando su origen, elaborando contraargumentos o validando socialmente la creencia original.

Aunque todos los participantes del estudio eran progresistas, se mostraron motivados a conservar sus creencias específicas frente a una amenaza directa. También hay que considerar que, al haberse realizado este estudio con personas que tenían creencias políticas firmes, es muy probable que estas contasen con información más profunda acerca de las problemáticas propuestas.

El problema de la inflexibilidad cognitiva para el avance social

La inflexibilidad cognitiva extrema frente a la nueva información es potencialmente problemática. Pero es probable que esta inflexibilidad sea positiva. Esto se debe a que el cambio en modelos mentales sin una razón suficiente también podría causarnos problemas.

Una de las inferencias más notables del estudio es la relación de la emoción en el mantenimiento de las creencias.

Los investigadores que llevaron a cabo este estudio identifican la incapacidad de cambiar las ideas de otras personas a través de evidencias y argumentos, o de cambiar nuestras propias ideas, como un problema de gran importancia social. Esto se debe a que el conocimiento y la cooperación humana dependen de estos ejercicios de flexibilidad cognitiva y emocional. El avance científico, social y cultural dependen de que las creencias de las personas involucradas en las sociedades humanas permanezcan abiertas a la influencia mutua a través de la conversación y la reflexión ante nuevos descubrimientos y avances.

 

 

imagen: elaboración propia a raíz de vectores de freepik y brgfx

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