Origen del plástico

El plástico, material omnipresente en nuestro día a día, lleva con nosotros desde antes de lo que podemos imaginar. Hace unos 3600 años, en mesoamerica, ya hubo a quien se le ocurrió procesar el caucho de látex de Castilla elastica para fabricar diversos elementos. Sin embargo, no fue hasta 1839 cuando este material comenzó su andadura tal y como hoy lo conocemos. Goodyear y Hancock desarrollaron la vulcanización del caucho, dando inicio a la comercialización de polímeros termoestables.

En 1909 comenzó a desarrollarse la industria del plástico. Baekeland había desarrollado los primeros polímeros sintéticos (baquelitas) y un proceso de modelado que le permitía modelar diversos artículos. Tan solo 6 años después, se descubrió la copolimerización, que permitía la creación de una, cada vez más, amplia gama de plásticos con distintos fines.

Con su entrada en el mercado, el plástico, ganó su primera batalla. Para 1930 se habían industrializado los polímeros más importantes hasta la actualidad. Entre ellos, el poliestireno. La rueda conjunta de investigación y comercialización dieron lugar a un amplio desarrollo y distribución de los plásticos, que entraron en nuestra vida diaria a una gran velocidad, sustituyendo a otros artículos menos cómodos o generando nuevas formas de consumo (como el de carnes, pescado, frutas y verduras). La primera guerra del plástico la ganamos junto él.

Un estudio publicado en la revista Science Advances señalaba que, para 2015, habíamos producido 8.300 toneladas de plástico. Esto supone que, ya hace 4 años, había en torno a 1.100 kilos de plástico por cada habitante del planeta. Su producción, además, es exponencial. Más de la mitad del plástico lo hemos producido en los últimos 15 años.

¿Qué es el plástico?

La palabra plástico incluye a toda la variedad de polímeros sintéticos y semisintéticos, de alto peso molecular y, generalmente, derivados de petroquímicos (químicos del petróleo). Aunque también los hay, en menor cantidad, plásticos derivados de fuentes renovables, de almidón e, incluso, de origen bacteriano. Las propiedades de cada polímero dependen de su estructura, sus dimensiones y el monómero básico utilizado. Esto quiere decir que la mayor parte de los plásticos provienen de fuentes no renovables. Muy poca cantidad de los plásticos comercializados son biodegradables, lo que provoca serios problemas de acumulación.

La vida de los plásticos es muy corta: en 4 o 5 años la mayoría habrán sido desechados. Una vez desechados tardarán entre 500 y 1000 años en ser degradados. Cuando son arrastrados por el mar o enterrados la degradación se retrasa al reducir la exposición al sol y al oxígeno.

Problemas generados a raíz del uso y fabricación masiva de plastico

El ejemplo más característico del descontrol en la fabricación y gestión de residuos plásticos es la isla de basura del océano Pacífico. Esta acumulación se da gracias que las corrientes marinas predominantes permiten la creación de masas de agua estables. Se calcula que la extensión de esta isla de plástico es de 3,4 millones de km2. Esta es siete veces la extensión de nuestro país.

Los plásticos fotodegradables (generalmente por exposición a la luz solar) generan un problema extra durante su degradación. Esta ocurre por fragmentación de los polímeros. Lo que supone que cada vez se generan plásticos más pequeños que quedan al alcance de los peces para su consumo.  Si seguimos la cadena trófica no es difícil adivinar porqué se han encontrado ya estos microplásticos en el intestino humano.

Sin olvidarnos de los animales, marinos y terrestres, que han pagado con la muerte sus tropiezos con los residuos de plástico. Sin ir más lejos, las lombrices ya se han visto afectadas por el consumo de microplásticos, lo que supone un problema para la descomposición de materia orgánica de los suelos.

También es destacable que algunas de las características del plástico se agregan en forma de aditivos. Estos aditivos, al liberarse durante su vida útil o su degradación, pueden provocar efectos dañinos en los seres vivos.

El 90% del plástico del planeta no se ha reciclado nunca. Una botella podría reciclarse y llegar a tener hasta 20 usos, pero comercializar plástico reciclado es más caro.

Problemas y soluciones

El problema del plástico ya ha alcanzado niveles alarmantes. Por su acumulación, por el alcance de propagación de los microplásticos en la dieta, por la amenaza que supone para la biosfera.

Uno de los protagonistas de la semana, parlamento europeo mediante, ha sido el plástico. Desde 2021, la venta de plástico de un solo uso estará vetada en la Unión Europea. El fastidio que esto supondrá a nuestra comodidad solo será un pequeño paso, necesario, en esta lucha. Nos invade nuestra creación y, actualmente, no somos capaces de gestionarlo. Se ha avanzado, incluso, en la generación de bacterias capaces de degradar el plástico. Pero la ciencia avanza a un ritmo irrisorio frente a la velocidad de producción y consumos de plástico. La segunda guerra del plástico es contra nosotros y la estamos perdiendo. Las medidas políticas, como la aprobada esta semana, llegan tarde y son insuficientes. Hace ya mucho tiempo que es el momento de decidirse entre la supuesta mayor comodidad de los desechables y la habitabilidad del planeta. Concienciarse, reducir, reutilizar y reciclar ya no es una opción.

 

imagen: vectorpocket

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