Las luces de los Polos

Las auroras boreales son fenómenos astronómicos que se pueden percibir por la noche en forma de haces de luces normalmente de color verde. Deben su aparición al choque producido por las partículas eléctricas desprendidas por el Sol y que terminan golpeando la atmósfera de la Tierra.

Las auroras se presentan como franjas de luz colorida de forma ovalada que se sitúan sobre el eje de la Tierra en la misma posición en relación a su estrella, el Sol. Cuando dichas partículas atraviesan la atmósfera se mezclan con los gases presentes en la magnetosfera, el nitrógeno y el oxígeno, lo que da lugar a estallidos de luz de color.

Las partículas desprendidas por el Sol son atraídas por los campos magnéticos de la Tierra, es decir, por los polos. Es por ello que estas luces nocturnas solo pueden observarse desde el Polo Norte o el Polo Sur. Las más conocidas son las auroras boreales, aquellas que se dan en el Polo Norte. Aunque también existen las auroras australes, las que se pueden ver desde el Polo Sur. Debido a su cercanía a los polos los mejores sitios para apreciarlas son : Suecia, Noruega, Canadá, Islandia, Tasmania, Australia y Nueva Zelanda además de Antártida.

Las mejores épocas del año para observar dichos fenómenos astronómicos son de septiembre a octubre y de marzo a abril. Aunque lo que realmente determina el poder observar las auroras en el cielo nocturno es la intensidad de la actividad solar y su cercanía a los campos magnéticos de la Tierra, los polos.

Por lo general las auroras suelen ser de color verde debido a la altitud a la que se ubican. También pueden encontrarse auroras de color rojo, amarillo, rosa o azul . El color de las auroras depende de la altitud de las mismas, ya que según a qué altura se encuentren los gases predominantes en la magnetosfera estos tienen una presencia distinta.

El color más predominante en las auroras es el verde, ya que las altitudes a las que se producen son normalmente entre 100 km y 500 km de altura, altitud en la que predomina el oxígeno provocando unos tonos verdosos o rojizos dependiendo de la intensidad del choque. Aunque los tonos rojizos se pueden apreciar solamente cuando hay una tormenta solar y la intensidad del Sol es mucho mayor de la normal.