La comunidad científica considera que las adicciones no solo deben hacer referencia a aquellas conductas originadas por el consumo abusivo de sustancias sino también a otro tipo de comportamientos que parecen inofensivos, pero pueden interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas afectadas.

Aquí incluyen la dependencia emocional. Aunque varios autores/as se refieren a ella como una sintomatología de otros trastornos hay quienes la consideran un trastorno mental.  Por ejemplo, de la Villa y Sirvent (2009) quienes definen el comportamiento de estas personas como adictivo a las relaciones interpersonales, basado en un rol asimétrico y en una actitud dependiente cuando se relacionan con el sujeto del que dependen. Específicamente quieren incluir la dependencia emocional en la subcategoría del DSM V  Trastornos adictivos no relacionados con sustancias.

En términos generales se puede definir la dependencia emocional como un fuerte vínculo (no sano) entre dos personas. Se caracteriza por una fuerte necesidad del otro, sentimiento de temor la finalización de la relación y una presencia de malestar y sufrimiento significativo que está presente en la mayor parte del tiempo. Esta situación se suele dar en el ámbito de la pareja. También se produce en las relaciones amistosas, pero no tan frecuentemente. 

Es un problema muy habitual hoy en día y cada vez es más frecuente que una persona decida acudir al psicólogo/a con la preocupación de padecer dependencia emocional.

Además, a nivel cultural hay una construcción sobre las relaciones de pareja basadas en un falso mito de amor romántico donde se fomenta el sacrificio y el sufrimiento para conseguir aquello que todos necesitamos y sin lo cual permaneceremos infelices e incompletos. Estas variables culturales aparecen representadas en la literatura, el cine o la televisión y mandan un mensaje sobre el valor del amor y la necesidad del mismo en las personas.

  • Dependencia emocional: Sintomatología

Por otro lado son varios los rasgos que caracterizan dicho trastorno basados en conceptos teóricos u observaciones a nivel clínico.

Según diversos autores (Castelló, 2000, 2005; Schaeffer, 1998; González-Bueso, 2011), los pacientes con dependencia emocional se caracterizan por padecer:

  • Alto grado de deseabilidad social o necesidad de agradar y complacer.
  • Gusto por las relaciones exclusivas y demanda de disponibilidad continua de la presencia de la otra persona.
  • Euforia excesiva y expectativas irreales sobre las relaciones de pareja.
  • Sometimiento o subordinación a la pareja (llegando a soportar desprecios y humillaciones), relacionado con el miedo a perder la relación.

Otros síntomas verificados por Cano (2006), en este caso enfocados en la relación de pareja, serían los siguientes:

  • Ansiedad de separación.
  • Miedo a la soledad.
  • Episodios de depresión mayor ante las pérdidas (ya sea separación o fallecimiento de la pareja o algún familiar).
  • La probabilidad de aparición de un trastorno depresivo mayor se estableció entre 10 y 25 veces más alta que en la población normal.
  • También se ha asociado con los intentos de suicidio.

Otros síntomas:

  • Baja autoestima.
  • Inseguridad.
  • Presencia de miedos irracionales.
  • Sentimiento permanente de vacío que trata de compensarse en la relación de pareja.
  • Dificultad para abstraerse del ámbito de pareja.
  • Desconfianza.
  • Alto grado de sufrimiento.
  • Conductas comprobatorias en la relación de pareja.
  • Idealización de la persona de la que se depende.

Características presentes en las relaciones de parejas donde hay presencia de dependencia emocional:

  • Relaciones fuertemente cerradas donde es difícil conciliar el plano individual.
  • Aislamiento.
  • Comunicación ambigua que se caracteriza por la falta de espontaneidad y dificultad para resolver conflictos.
  • Reproches permanentes del tipo “no soy  lo suficientemente importante para ti porque si lo fuera hubieras…”
  • Celos y control excesivo que atenta con la intimidad.
  • Alteración del poder,  donde uno adopta el papel de sumiso.
  • Se fomenta el sacrificio como manera de “querer” al otro.

Son varias las causas que puedan desencadenar este tipo de dependencia.

Por un lado aquellas personas que basan sus necesidades afectivas de acuerdo con los  estándares ideales del amor romántico, los lleva a exigir de su pareja una atención constante, la cual generalmente no logra ser satisfecha completamente, ocasionando en ellos una sensación constante de fracaso (Castelló, 2005; Lemos & Londoño, 2006).

Además detrás de una persona con dependencia emocional siempre te vas a encontrar una alteración en el proceso de diferenciación con su familia de origen. Son personas poco diferenciadas que no han podido desarrollar su identidad independiente en la relación con sus figuras de apego. De esta forma se sienten fuertemente necesitadas de vínculos que le permitan llenar el vacío y la inseguridad que padecen al sentir un profundo miedo a quedarse solos.

Para el tratamiento, el trabajo que se realiza cuando un individuo decide acudir al psicólogo por dependencia emocional se centra en establecer un vínculo corrector que fomente la autonomía y que acelere el proceso de individuación para que las personas no acudan a las relaciones a resolver sus conflictos. Se pretende fomentar su empoderamiento.

 

1 pensamiento sobre “¿Me quiero o no me quieres?

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