Quiero empezar aclarando que no soy para nada un experto en moda. No esperéis que os haga un análisis en profundidad del Dior que llevaba tal artista porque este no es vuestro artículo. Pero del tema del camp sí que entiendo.

Es precisamente por eso que sentí verdadero pánico cuando el Instituto del Vestido anunció que el tema de la MET Gala de este año sería Camp: Notes on Fashion. Primero, porque soy un purista de los códigos de vestimenta (si no lo vas a cumplir, mejor quédate en casa) y porque los famosos podían escudarse en el camp para llevar su vestido más feo. Entonces muchos os estaréis preguntando, ¿qué es verdaderamente el camp?

Susan Sontag se encargó de definir esta estética hace más de 50 años, diciendo que era algo así como “el amor por lo antinatural: lo artificial y lo exagerado”. El camp es la plasmación del kitsch en vestido; la belleza en lo hortera, exagerado y recargado. Ahora sí, creo que podemos entrar a hablar de lleno de los looks de la noche.

 

Gente a la que tendrían que prohibir la entrada

Como cada año, hubo un enorme número de celebrities que se pasearon por la alfombra rosa como si estuvieran en una entrega de premios cualquiera y no en uno de los mayores eventos de moda en el mundo entero: Kanye West fue menos arreglado que mi repartidor de Correos; Gwyneth Paltrow tendría que haber robado un trajecito de Marvel; Irina Shayk sacó lo primero que encontró en el armario; Gisele Bündchen y Tom Brady podrían haber aprovechado la ocasión para disfrazarse de balón de fútbol americano; y lo de Karlie Kloss ya parece un insulto.

Pero quienes de verdad destacan en esta categoría suelen ser los hombres. Ya no es que cumplan más o menos con el código de vestimenta, es que parece que ni siquiera lo intentan. Un traje con algún brillantito no es digno de la MET Gala, sobre todo si lo repites año tras año. ¡Y encima la gracia de este año era ir más exagerado aún! En este grupo podemos meter a los cantantes Shawn Mendes y Frank Ocean, los actores Richard Madden y Taron Egerton, el diseñador Tom Ford… Ojalá una policía del MET que les detuviera a la entrada y no les dejara seguir.

 

“Ayyyssss casi jajajajaja”

Nada como las palabras de Chenoa para hablar de nuestro siguiente grupo: gente que entiende el tema pero se queda corta para lo que es una MET Gala. En este grupo honorífico estarían Harry Styles y su lucha contra el género; Julianne Moore de aceituna voluminosa; Emily Blunt con brillantitos; o Mj Rodríguez de leoparda.

 

En el camp, hortera no es sinónimo de feo

Como me temía, hubo mucha gente que se escudó en el concepto de extravagancia para ir directamente hecha un estropicio. En esta categoría nada favorecedora incluyo a Keiynan Lonsdale con sus mariposas fosforito, a Salma Hayek con una combinación extraña de estilos o a Carey Mulligan, que va vestida de puñetazo en el ojo.

 

Y por último, los vencedores

Si se entregaran premios en la MET Gala, esta sería la gente que se los llevaría. Gente que entiende el concepto de camp, que lleva sus trajes al extremo pero sigue manteniendo un buen sentido de la moda y la estética. He aquí los mejores vestidos de la MET Gala de este año.

Lady Gaga y sus cuatro vestidos en uno; Cara Delevingne con más rayas que un cocainómano y detalles turbios pero divertidos en la cabeza; Hamish Bowles siendo lo más camp del universo; Zendaya de Cenicienta iluminada (para mí, la ganadora absoluta del año pasado con su Juana de Arco); Michael Urie jugando de verdad con el género (lo siento, Harry Styles); Janelle Monáe un poco descompuesta; Kacey Musgraves de Barbie total; o Ryan Murphy y su capa de muchos brillantitos y un precioso homenaje a Liberace.

En definitiva, esta ha sido una MET Gala muy satisfactoria. Las celebrities que no se han llevado una mención honorífica en este artículo iban en general bastante bien vestidas, y he encontrado menos desastres de los que me esperaba.

A ver si para el año que viene se atreven con un tema diametralmente opuesto, algo así como “La austeridad durante la peste bubónica”. ¿Verdad que sería divertido?

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