El rescate de la creatividad femenina: The National Museum of Women in the Arts

National Museum of Women in the Arts, Washington, DC. Foto de Allison Meier.

The National Museum of Women in the Arts o el Museo Nacional de la Mujer en las Artes es el primero en centrarse únicamente en la exhibición de influyentes mujeres artistas. Alberga obras de todos los estilos y épocas enfrentándose al techo de cristal existente en el mundo de las artes y luchando activamente por un cambio social.

¿Alguna vez te has preguntado si a lo largo de la historia han existido grandes mujeres artistas? O, mejor dicho, ¿dónde se esconden sus obras? Si realmente el arte se concibe como un espacio para dar rienda suelta a la creatividad, la libertad, la expresividad, y la igualdad, ¿por qué las mujeres son retratadas como objetos pasivos y no cómo autoras, estando sus obras en los almacenes?

A lo largo de la historia el papel de la mujer queda relegado a un segundo, tercer, o incluso cuarto plano. Grandes pinacotecas a nivel internacional, tales como el Museo del Prado, el Louvre o el Museo Metropolitano del Arte, entre otros, apenas alcanzan un 20% de obras de mujeres expuestas en sus pasillos, algunos de ellos sin siquiera llegar a un 1%.

Aunque poco a poco la perspectiva de género se mueve en los museos, las cifras hablan por sí solas. A día de hoy existe un techo de cristal en el mundo del arte. Empezamos a destacar, pero avanzamos muy poco a poco.

En el año 2016, 197 años después de su apertura, la bodegonista flamenca Clara Peeters rompió la brecha de género en el aclamado Museo del Prado. La galería de arte española no había realizado una exposición de la obra de una mujer en casi sus 200 años de funcionamiento. Como dato reseñable, de las más de 1000 pinturas que cuelgan de sus paredes, solo hay 8 cuya autoría sea femenina.

Entre sus colecciones, el Museo del Prado cuenta con la obra de un total de 8000 artistas que, entre ellos, solo 69 son mujeres pintoras, escultoras o fotógrafas. Además, en sus casi dos siglos de vida, el museo nunca ha sido dirigido por una mujer.

Algo similar sucede en el Museo Reina Sofía, entre los 4665 artistas presentes en sus recopilaciones, solo 685 son mujeres.

Estas cifras tan dispares son comparables con las de la colección del Museo Guggenheim. Esta institución privada que alberga entre sus paredes una variedad arte contemporáneo cuenta con 16 obras de mujeres en su total de 75. Esto supone un 21% frente al 14% del Reina Sofía y al 0,8% del Museo del Prado, conformando todas ellas una gran desigualdad hacia el trabajo y el talento femenino.

¿Dónde están todas las mujeres artistas? The National Museum of Women in the Arts

Las cifras mencionadas en los párrafos anteriores no solo se dan en tres museos, sino alrededor de todo el mundo.

Wilhelmina Cole Holladay (1922-2021), fue una coleccionista de arte estadounidense que supo ver la importancia que tiene la representación de la mujer en el arte y que luchó contra el techo de cristal impuesto internacionalmente.

Desde mi punto de vista, el arte trata sobre belleza. El arte refleja nuestra humanidad compartida, nuestros rasgos, talentos y cualidades que nos hacen humanos. El arte trasciende políticas, géneros, razas, religiones, edades y nacionalidades. El arte es un gran unificador. Wilhelmina Holladay

Holladay fue la cofundadora del Museo Nacional de la Mujer en las Artes (en inglés, National Museum of Women in the Arts), ubicado en Washington DC y creado en 1981, hasta su apertura en 1987.

Tanto ella como su marido, Wallace, ambos empezaron a recolectar obras de mujeres desde los años 70 teniendo en cuenta que estas artistas no habían recibido el reconocimiento merecido.

El punto de inflexión en su trayectoria llegó cuando encontraron un bodegón en el Museo Nacional de Austria que llamó especialmente su atención. Después de haberse encontrado de nuevo con el trabajo de la misma mujer en el Prado, Holladay quiso investigar su trabajo. No obstante, la artista Clara Peeters no estaba en ninguno de los libros de historia del arte originales más prominentes, como el libro Historia del arte de H. W. Janson.

Por esta razón, la pareja decidió enfocar su trabajo en reclamar la existencia de la mujer y su aportación a la historia del arte. Poco a poco su colección fue incluyendo obras de grandes artistas como Clara Peeters, Angelica Kauffmann y Judith Leyster.

El Museo Nacional de la Mujer en las Artes se fundó en noviembre de 1981 como un museo privado sin fines de lucro. Además, cuenta con la exclusividad de ser el primer y único museo en el mundo dedicado a exhibir únicamente el trabajo de mujeres, de todo tipo de épocas, estilos y formas.

Esta galería lucha por mostrar el esfuerzo, capacidad de liderazgo y la participación en la comunidad de aquellas mujeres que tanto en el pasado como hoy, no tienen voz. El museo aborda el desequilibrio de género y la necesidad de un cambio social a nivel mundial.

El NMWA y su historia

Durante sus primeros cinco años, NMWA operó desde la residencia Holladay. En 1983 el museo compró su edificio en 1250 New York Avenue, NW, un hito de Washington cerca de la Casa Blanca.

En abril de 1987 el museo abrió sus puertas con la exposición inaugural American Women Artists. Esta apertura se realizó en medio del ambiente social y la agitación cultural de la década de los años 80. Holladay destacó como una triunfadora feminista, que admite buscar un equilibrio entre los derechos de los ciudadanos, indistintamente de su género, raza, nacionalidad, edad, etc.

Hoy por hoy el NMWA es considerado entre las instituciones más importantes dentro del panorama cultural de Washington. El museo alberga una colección con más de 4.500 piezas, con arte desde el siglo XVI hasta la actualidad. También recibe regularmente proyecciones de películas, charlas y conciertos, además de programación educativa para jóvenes y adultos.

La biblioteca del museo, que cuenta con más de 18.500 libros, ganó la Medalla Nacional en Museo y Servicios Bibliotecarios (en inglés, National Medal in Museum and Library Services) en 2008.

En cuanto a su fundadora, la propia Wilhelmina Holladay no espera ser recordada personalmente. Para ella, el legado personal nunca fue un aspecto prioritario. Wilhelmina insiste en que la principal motivación detrás del NMWA es dar vida al museo, que tras ella muchas otras personas trabajen por su reconocimiento y se sientan identificadas con él, además de inspirar a miles de mujeres a luchar por el renombre que merecen.