Se ha hablado largo y tendido de cómo la era de Internet ha hecho que nos replanteemos los límites que le ponemos a nuestra privacidad y cuánto decidimos compartir en redes sociales. Parece ser que cada vez más nuestro móvil es el único lugar al que no dejamos acceder a nadie, ni siquiera a nuestra pareja.

Ahora, un genio ha ideado un programa que, sinceramente, me extraña que no se le hubiera ocurrido antes a nadie. En “Exponiendo Infieles”, la mexicana Lizbeth Rodríguez busca parejas a las que les propone un reto en apariencia sencillo: por 100 pesos, la presentadora podrá revisar los mensajes del móvil de alguna red social de uno de los participantes (Whatsapp, Instagram, Facebook Messenger…) para descubrir si alguno de ellos es infiel.

Ahí empieza el primer problema para el o la infiel: aceptar significa ser descubierto. Negarse, sin embargo, es admitir que probablemente tienes algo que esconder. ¿O no? ¿Y si preferimos que nuestra intimidad siga siendo nuestra y no compartida con nuestra pareja? ¿Podemos contar todavía con esa opción?

En cualquier caso, el espectáculo está asegurado. En los más de 50 episodios disponibles en YouTube (se suelen publicar dos por semana, y rápidamente ascienden al top de los más populares) se han visto desde cabezazos contra buzones hasta salidas del armario, pasando por todo tipo de peleas. Incluso la presentadora ha salido mal parada en alguna ocasión. Eso sí, pase lo que pase, las cámaras no dejan de grabar en ningún momento.

Más que un entretenimiento vacío

Detrás del circo que supone “Exponiendo Infieles” se esconden reflexiones interesantes. Estamos tan acostumbrados a compartir en redes que terminamos guardando únicamente aquello que no queremos que sepa nadie; en este caso, una infidelidad. Sin embargo, desde pequeños nos han enseñado que es precisamente con nuestra pareja con quien no deberíamos tener ningún tipo de secretos. ¿Cómo salimos de esta encrucijada?

La primera respuesta es sencilla: gente, por favor, no pongáis los cuernos. El requisito indispensable para que funcione cualquier tipo de relación (y no tiene porqué ser amorosa) es la confianza y la sinceridad. ¿Quiere decir eso que le tengamos que contar absolutamente todo a nuestra pareja? Pues tampoco, cada uno tiene que seguir manteniendo su propia intimidad. Pero si habéis establecido una cierta “exclusividad” con la otra persona, lo más normal es que lo cumpláis; y si no os convence, las cosas se pueden hablar.

Puede que nos hayan inculcado que los celos son señal de amor, y que por eso necesitamos conocer cualquier detalle de la vida de nuestro amor. Por suerte, cada vez somos más conscientes de que esto no funciona así y la situación parece estar cambiando a mejor.

Que no quiero parecer yo un gurú del amor, pero mínimo intento salvaros de un mal trago cuando llegue la Lizbeth Rodríguez española (porque no lo dudéis, llegará). Mientras tanto, os dejo con algunos de los episodios más famosos que ha dado este formato.

 

 

 

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