La última edición del Atlàntida Film Fest llegó ayer a su fin. Por décimo año consecutivo, la plataforma de cine online Filmin ha permitido acceder de forma legal (y por un módico precio) a algunos de los títulos más estimulantes del cine europeo y mundial reciente. El catálogo de películas, como ya es tradición, ha brillado por su variedad, su riesgo y su capacidad para poner sobre la mesa los asuntos centrales a los que nos enfrentamos hoy en día como sociedad. Pese a la dificultad que entraña elegir lo más destacado de una muestra tan diversa, en Código Público seleccionamos tres de las propuestas más recomendables de la selección de este año. Como se suele decir, no están todas las que son, pero sin duda son todas las que están. El pódium del Atlàntida Film Fest, aquí:

3. The Dive, de Yona Rozenkier (Israel)

Hace apenas dos años, el cineasta israelí Samuel Maoz se alzó con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia con Foxtrot, un brillante alegato contra el sistema militar que está instaurado en este país. Este tema, recurrente en la cinematografía israelí, reaparece con fuerza en The Dive, donde se abordan las consecuencias psicológicas que el estado militarizado produce en las generaciones más jóvenes. Menos rotunda y ambiciosa que Foxtrot, pero igualmente interesante, esta cinta plantea el conflicto entre tres hermanos por sus actitudes frente a la Guerra del Líbano. A partir del microcosmos de una familia—reunida por el funeral del patriarca—y de una buena construcción de personajes, la película es capaz de armar un discurso poderoso sobre el papel de la violencia en la sociedad israelí y los efectos que esta violencia genera en cada uno de los protagonistas. La crisis de la masculinidad y el peso de la tradición son otros temas que se mezclan en The Dive para convertirla en una de las películas más recomendables del festival que hoy llega a su fin.

Trailer de The Dive, aquí.  

 

2. Djon Africa, de João Miller Guerra y Filipa Reis (Portugal)

Djon Africa, propuesta portuguesa que llega al Atlàntida tras pasar por los festivales de Rotterdam y Valladolid, ocupa el segundo puesto de este ranking por su interés tanto en la forma como en el fondo. A nivel visual, el viaje del joven protagonista a Cabo Verde, en busca de su padre y sus raíces, sumerge al espectador en la belleza de la isla donde se sitúa la historia. La propuesta dota de atmósfera a la película, pero no cae en la etnografía con cierto sesgo colonial que caracteriza a algunas de las películas rodadas en el continente africano. A nivel temático, por su parte, aborda la cuestión de la identidad en el contexto transnacional: Miguel, nacido en Portugal pero de origen caboverdiano, no termina de sentir que pertenece a ninguno de los lugares. La cinta es muy hábil al retratarlo como un ciudadano de la diáspora, que no es ni de aquí ni de allí—en Portugal es un inmigrante, en Cabo Verde le consideran un extranjero—y que no encaja en las etiquetas identitarias en clave nacional. Articular este conflicto identitario, desde una perspectiva desenfadada e interesante, es para mi el gran logro de Djon Africa, y lo que la convierte en una imprescindible del Atlàntida.

Trailer de Djon Africa, aquí. 

 

1. Diamantino, de Gabriel Abrantes y Daniel Schmidt (Portugal)

Si algo caracteriza a Filmin como plataforma, y al Atlàntida como festival, es el riesgo que ambos demuestran en la elección de su catálogo. Y el riesgo es, precisamente, el rasgo que mejor define a la película que encabeza este ranking. Diamantino es una especie de biografía no autorizada de Cristiano Ronaldo, en la que un jugador de fútbol, cuyo éxito reside en imaginar cachorritos mientras juega, se ve involucrado en una trama de espionaje y propaganda orquestada por un ficticio gobierno neofascista en Portugal. Dicho así, y eso que fuera de la sinopsis han quedado las clonaciones, los refugiados y las cuentas off-shore, la película parece destinada a ser un naufragio sin remedio. Y sin embargo, pese a lo marciano de la propuesta y a la decisión de mezclar los elementos más dispares—de la comedia absurda al thriller, del romance a la sátira política—Diamantino consigue salir airosa de esa combinación imposible. Más que airosa, triunfante: reflexiona sobre la Europa que viene—el auge del populismo como distopía satírica—y además divierte, entretiene y fascina. En tiempos de crisis, el humor y la inocencia como diagnóstico y antídoto de la sociedad que vivimos.

Trailer de Diamantino, aquí. 

 

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