De izquierda a derecha: J. C. Chandor, Charlie Hunnam, Ben Affleck, Garrett Hedlund y Oscar Isaac

Netflix celebra en Madrid el preestreno europeo de su superproducción Triple Frontera con la asistencia de su director y protagonistas.

Si tu Facultad te permite ver en persona a Ben Affleck, vas. Da igual que llueva, que tengas unas ganas tremendas de quedarte en casa echando la siesta o lo que sea. Tú vas. Porque oportunidades así no ocurren muy a menudo en la vida.

Con esa actitud encaré yo la tarde del miércoles. Si os soy sincero, la película me daba un poco igual. Al fin y al cabo, se estrena la semana que viene en Netflix. Es más, no tenía ni idea de qué iba hasta horas antes de verla. Pero reconozco que me gusta el famoseo más que a un tonto un lápiz. Llegué a la céntrica Plaza del Callao media hora más tarde de lo que tenía previsto y me alegré al oír que ninguno de los protagonistas había llegado todavía al photocall. A partir de ahí, a esperar a que aparecieran los platos fuertes.

De izquierda a derecha: J. C. Chandor, Charlie Hunnam, Ben Affleck, Garrett Hedlund y Oscar Isaac

Los “entrantes” nos supieron a poco a los asistentes mientras los “¿Ese/a quién es?” inundaban el ambiente. Reconozco no estar muy metido en el mundo influencer, osea que mi presencia favorita fue la de Gabriela Rodríguez, productora de ROMA. Lo sé, muy friki todo. Pero el olorcito a Óscar era real.

Más de una (y uno) se llevó un chasco al saber que “el de Narcos”, Pedro Pascal, no iba a aparecer. Cuando finalmente llegó Ben Affleck, la expectación era palpable. Y ya enloquecimos cuando nos dedicó unas palabras en español. Lo domina bastante bien, aunque no sé si lo suficiente como para entender las peticiones de matrimonio de su público. Aunque el que de verdad nos conquistó fue Charlie Hunnam: el ex de Hijos de la Anarquía se hizo todas las fotos que le pidieron y hasta mandó besitos al aire. Y no hablemos ya de lo guapísimo que es en persona.

J.C. Chandor no lleva el ritmo en las venas

Entramos en los Cines Callao para encontrarnos una caja de palomitas y una botella en cada butaca, cortesía de Netflix. A veces uno se pregunta de dónde sacan ese abismal presupuesto. Tras una breve presentación de todos los actores, el director y el productor ejecutivo, empezó la película.

Recuerdo la ilusión que me hacía ver El año más violento, la anterior película del director J. C. Chandor, hará unos 4 años; y salí pensando en el gran problema que tenía Chandor con el ritmo. Su película se entretenía demasiado en tramas que no llevaban a ninguna parte. Y parece ser que en este tiempo no ha mejorado demasiado en su manejo del tempo.

Triple Frontera es una película que avanza a trompicones. Es cierto que las dosis de acción aligeran los problemas en la dirección, pero sigue habiendo muchísimas escenas excesivamente alargadas, sobre todo en el primer tramo de la película. Si lo mezclas todo, te sale un buen batiburrillo. Además, sus personajes son demasiado simplones: hombres fuertes con barba, el ceño muy fruncido y una voz grave. Había momentos en los que no sabía ni distinguir cuál de los 5 protagonistas estaba hablando.

“Los hombres de Affleck” tramando su plan

Y no hablemos de ese horroroso acento americano de Charlie Hunnam, al que nos intentan hacer pasar por hermano de Garrett Hedlund. Chico, que te pasaste seis años haciendo de californiano en tu serie y se te daba bien. Que no se puede vivir toda la vida solo de una cara bonita.

Aún así, no todo está perdido en Triple Frontera. Las escenas de acción son bastante buenas, y consiguen mantener la tensión durante buena parte del metraje. Por cierto, que no os den gato por liebre: por mucho que se esté recorriendo el mundo, el papel de Affleck es secundario. El verdadero protagonista de esta historia es Oscar Isaac en modo intensito.

No creo que Triple Frontera sea una mala película, pero me da rabia que se malgaste tanto potencial. Aún así, os recomiendo que le deis una oportunidad. Sirve perfectamente para pasar una tarde tonta. Y seamos sinceros, nos hemos tragado películas de Netflix mucho peores (no te lo perdonaré jamás, Bird Box, jamás).

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