San Sebastián, cumbre del cine latinoamericano

El cine latinoamericano es una de las señas de identidad del Festival de San Sebastián, que cada año realiza un enorme esfuerzo para presentar las mejores películas procedentes de esta parte del mundo. Aquí, una guía de las películas latinas que integran la programación de esta edición en sus diferentes secciones.

Hay una frase de Benjamín Naishtat, director argentino responsable de películas como Rojo (2018), que explica muy bien por qué el Festival de San Sebastián es el mejor escenario posible para ver cine latinoamericano. San Sebastián, opina el cineasta, “es acaso el único lugar donde el cine latinoamericano en general y el argentino en particular no son considerados world cinema, sino que tienen entidad propia.” Es decir, en el certamen español las películas latinas no son enmarcadas bajo la etiqueta “world cinema”, utilizada para referirse a todo lo que no sea estadounidense o europeo. No son la dosis de exotismo que muchos festivales tienden a incluir en sus selecciones. Al contrario, el cine latinoamericano es una de las señas de identidad del Zinemaldia, que cada año realiza un enorme esfuerzo para presentar las mejores películas procedentes de esta parte del mundo. Este año, pese al coronavirus, la representación latina es uno de los elementos más estimulantes del festival que comienza hoy. Y Código Público va a estar allí para contarlo. A través de un especial dividido en varias partes, publicado durante y después del festival, trataremos de analizar todo lo que dé de sí el cine procedente de Latinoamérica en la 68 edición del Festival de San Sebastián. Como aperitivo, arrancamos con una guía de las películas latinas que integran la programación este año en sus diferentes secciones.

Argentina

El cine argentino, un año más, es el que mayor presencia tiene en el festival. En Sección Oficial, dos cineastas argentinos compiten por alzarse con la Concha de Oro. Por un lado, Eduardo Crespo presenta Nosotros nunca moriremos, su tercer largometraje como director, y vuelve a San Sebastián tras hacerlo en la edición anterior como el director de fotografía de De nuevo otra vez (Romina Paula), cinta que se alzó con el Premio Horizontes Latinos en el 2019. El cineasta Pablo Agüero, que ya estuvo en Sección Oficial con Eva no duerme (2015), compite con la producción española Akelarre, una historia de brujería ambientada en el País Vasco del siglo XVII.

En Horizontes Latinos, la sección específicamente dedicada al cine latinoamericano, compiten cuatro producciones argentinas. Tres de ellas, todas dirigidas por jóvenes cineastas mujeres, proceden del Festival de Berlín. Son El prófugo (Natalia Meta), Las mil y una (Clarisa Navas) y Mamá, mamá, mamá (Sol Berruezo Pichon-Rivière), y prometen demostrar el excelente estado de forma del cine dirigido por mujeres en Argentina, de donde han salido talentos como Lucrecia Martel, Milagros Mumenthaler o Maria Alché. La cuarta película que integra Horizontes Latinos es Edición ilimitada (Edgardo Cozarinsky, Santiago Loza, Romina Paula, Virginia Cosin), una cinta coral, dirigida a ocho manos, que reflexiona sobre la relación entre la palabra y la creación artística.

Nosotros nunca moriremos, de Eduardo Crespo

México

El cine mexicano, siempre a la vanguardia estética del continente, cuenta con cuatro películas dentro del festival. En Horizontes Latinos compiten Selva Trágica (Yulene Olaizola), una cinta ambientada en los años 20 que se presentó dentro de la sección Orizzonti del Festival de Venecia; y Sin señas particulares, ópera prima de la cineasta Fernanda Valadez que compitió en el pasado Festival de Sundance, donde se hizo con el Premio del Público en la sección World Cinema. Ambas películas prometen una radicalidad narrativa y un poderío estético que seguro entroncan con un cineasta como Nicolás Pereda, que a su vez presenta su último largometraje, Fauna, dentro de la sección Zabaltegui-Tabakalera. La presencia mexicana se cierra con Nuevo orden, la última película de Michel Franco que fue premiada en Venecia hace tan solo una semana. El director, una suerte de Haneke hiperrealista mexicano, promete en esta película dar continuidad a la vocación política de su cine mediante una distopía sobre la lucha de clases en su país.

Selva trágica, de Yulene Olaizola

Chile

Al igual que México, cuenta con cuatro cineastas este año en el festival, si bien son nombres de menor entidad que en el caso de los mexicanos. En Horizontes Latinos, Leonardo Medel presenta La Verónica, una cinta sobre la fama en los tiempos de Instagram que protagoniza la actriz Mariana Di Girolamo, ya presente en el certamen la pasada edición como la Ema de Pablo Larraín. En esta sección se presenta también Visión nocturna, un film ensayo sobre las consecuencias de una violación que supone la ópera prima de Carolina Moscoso. Perlas acoge el estreno en Europa de El agente topo (Maite Alberdi), una comedia co-producida con España que se presentó en el pasado Festival de Sundance. Por último, la sección Zabaltegui-Tabakalera cuenta con una cineasta chilena en su programación. Se trata de Dominga Sotomayor, directora premiada en festivales como Locarno, que dirige junto a Carla Simón (Verano 1993) el cortometraje Correspondencia.

La Verónica, de Leonardo Medel

Brasil y Colombia

Desde Brasil, a pesar de la crisis en la que está sumida la industria por los continuos ataques de la administración Bolsonaro, llegan dos propuestas muy estimulantes. En New Directors compite Casa de antigüedades (Joao Paulo Miranda María), una opera prima que viene con el aval de haber sido incluida dentro de la selección 2020 del Festival de Cannes, cancelado por la pandemia. Por su parte, en Horizontes Latinos compite Todos os mortos (Caetano Gotardo, Marco Dutra), procedente de la sección oficial del pasado Festival de Berlín. Marco Dutra, conocido por sus trabajos junto a Juliana Rojas en clave de terror (Hard Labor, Los buenos modales), co-dirige esta vez con Caetano Gotardo un drama sobre la esclavitud en Brasil a finales del XIX.  Colombia es el último país con representación en el festival, y es gracias a la presencia de Los conductos (Camilo Restrepo) en la sección Zabaltegui-Tabakalera. La película recibió el premio a la mejor ópera prima en el Festival de Berlín, y seguro demostrará la excelente calidad de la cinematografía colombiana en la actualidad.

Casa de antigüedades, de Joao Paulo Miranda María