Desirée Vila: “Soy tan feliz que no tengo espacio en mi cabeza para pensar ‘qué putada lo que me ha pasado’ ”

Desirée Vila en Instagram

Desirée Vila en Instagram

La atleta paralímpica, que perdió la pierna derecha por culpa de una negligencia médica, ha batido el récord nacional de los 100 metros lisos, este verano en los Juegos Paralímpicos

Es deportista de élite, maneja una cuenta en TikTok con más de medio millón de seguidores, ha aparecido en programas tan conocidos como la Resistencia o Late Motiv y tiene bajo sus espaldas una dura historia de superación a través de su discapacidad. Todo esto con tan solo 23 años.

Desirée Vila, recién salida de entrenar, nos permite acompañarla en su comida a través de zoom. Mientras comía, la atleta nos habló de diferentes temas como la discapacidad, sus mayores miedos o sus planes de futuro.

 

¿Cómo te presentarías ante la gente que no te conoce?

Soy una chica muy intensa, muy cabeza loca. Me gusta mucho hacer cosas nuevas, probar diferentes deportes… Pero al mismo tiempo, en las cosas con las que me comprometo, soy muy disciplinada. En definitiva, muy deportista.

¿Cuál ha sido el último titular que has leído sobre ti?

Durante los Juegos Paralímpicos pusieron varios titulares bastante “chorras”. En uno, por ejemplo, hablaban sobre el tatuaje que me había hecho por los juegos. Me hizo gracia que eso fuera noticia.

-En febrero de 2015 te lesionas la pierna derecha y comienzas una odisea hospitalaria que deriva en la amputación de tu pierna. ¿Cuál dirías que fue el momento más duro de todo ese proceso?

Cuando me dijeron que me tenían que amputar la pierna. Durante esa época estaba muy medicada, por lo que no era muy consciente de qué era verdad o qué era sueño. Todo parecía más bien una pesadilla. Despertarte y darte cuenta de que esa es tu nueva realidad fue muy duro. También fue muy complicado volver a mi casa y ser consciente de que había muchas cosas que ya no podía hacer o que no podía hacer exactamente igual. Como volver al gimnasio donde entrenaba y darme cuenta de que ya no podía ser gimnasta, que iba a ver a mis compañeras como una espectadora más.

-¿Qué es lo primero que recuerdas después de la operación?

No tengo claro qué pasó antes o qué pasó después, porque tengo muchos vacíos en mi memoria de aquellos días. Pero sí que recuerdo cuando vino la psicóloga a mi habitación del hospital y me dijo que teníamos que ver el muñón. Hasta ese momento no lo había visto porque cuando venían los médicos a hacerme las curas, me tapaba los ojos porque me daba mucha grima verlo.

«Sentía que me echaban a mí la culpa de la lesión por haber hecho gimnasia»

 

-En una entrevista a La Voz de Galicia comentabas que le dedicarías una medalla al doctor que te amputó la pierna. ¿Sigues en contacto con él?

No sé si eso se entendió bien. En la entrevista dije que se la dedicaría al doctor Lores, que es quién me amputó la pierna cuando ya no había solución, después de que me trasladaran al segundo hospital. Pero hubo gente que entendió que yo se la dedicaba al traumatólogo que cometió la negligencia. Evidentemente no.

Con Lores si que tengo contacto, no hablamos todos los días, pero hay muy buena relación. Cuando fui a los juegos me deseó suerte y me mandó un mensaje muy bonito, diciéndome que estaba muy feliz de que consiguiese mi sueño

¿Cómo describirías el proceso del juicio por negligencia médica?

Fue duro. Tenía a mucha gente haciéndome preguntas que para mí eran muy evidentes. Por ejemplo, me preguntaron: “Cuando te caíste haciendo la acrobacia ¿por qué no había ningún entrenador supervisándote?”. Sentía que me echaban a mí la culpa de la lesión por haber hecho gimnasia. Da igual cómo me haya lesionado, porque cuando voy al hospital me tienen que tratar bien.

Lo pasé muy mal, la verdad, porque era luchar por algo que sentía que era muy obvio: conseguir dinero para mi prótesis e intentar volver a tener una vida normal e independiente. Creo que eso debería ser un derecho. Nadie tendría que pasar por una situación tan dura para poder simplemente tener su prótesis.

– Imagino que enterarte de que la amputación de tu pierna se debía principalmente a una negligencia médica, es un asunto difícil de digerir. ¿Llegaste a sentir odio?

Al principio sí. Te preguntas ¿Por qué a mí? ¿Por qué de esta manera? Empiezas a recordar todo y a pensar que había cosas que se podrían haber hecho de otra forma… Pero eso es al principio cuando no tienes superada la situación. Luego eso pasa y ya te dices que es una tontería sentirte así y que no tiene sentido pensar tanto en el pasado. Hay que cerrar la etapa y seguir hacia delante.

-Has contado en varias entrevistas y en tu canal de YouTube, que después de la amputación, mentalmente te quedaste muy tocada. ¿Cuál fue la clave para sanar tu salud mental?

No es de un día para otro, es un proceso muy largo. Empieza por intentar sentirte bien contigo misma, por ejemplo, aceptando tu cuerpo. Después vas encontrando cosas que te motivan. En mi caso, irme a estudiar fuera me ayudó un montón. Cuando consigues una vida que te hace sentir plena ya no piensas tanto en lo qué te ha pasado y empiezas a vivir con ello.

Ahora tengo una vida tan guay con la que soy tan feliz que no tengo espacio en mi cabeza para pensar “qué putada lo que me ha pasado”.

«He pasado por una situación tan difícil que el resto de las cosas son tonterías. Intento tomarme la vida con humor»

 

-En 2019 empiezas en YouTube, ¿Cuáles eran tus objetivos al crearte el canal?

Lo empecé porque veía mucho YouTube, pero no encontraba ninguna persona con discapacidad. Además, en Instagram había mucha gente que me hacía muchas preguntas sobre la prótesis. Entendí que si esas dudas existían era porque había un gran desconocimiento sobre el tema. El objetivo fue básicamente mostrar mi día a día con naturalidad y responder a preguntas sobre discapacidad.

-El video más visto del canal es en el que cuentas la historia de la amputación. ¿Fue un video duro de grabar emocionalmente?

Sí, de hecho ese vídeo lo grabamos como 3 o 4 veces. No sabía muy bien qué era lo que quería decir porque no pretendía dar pena. Tampoco quería hablar mucho del juicio, que todavía seguía en pie, porque me podía afectar negativamente. Fue difícil de grabar. No porque me costase hablar del tema, sino porque era el primer vídeo que hacía y todavía no tenía la soltura que tengo ahora. Además, era un vídeo que sabía que tarde o temprano se haría viral y quería hacerlo bien.

-A través del canal, de tus vídeos en TikTok o de tu entrevista en la Resistencia, podemos ver que tienes un gran sentido del humor. ¿Ha sido siempre así?

Creo que sí. En el colegio, antes de que me amputaran la pierna, ya era un poco cabra loca, muy graciosa y muy de hacer chistes. Pero de aquella sí que me rallaba más por las cosas. Si alguien me hacía un comentario malo le daba más importancia de la que tenía. Ahora he llegado a un punto en que me da igual todo. He pasado por una situación tan difícil que el resto de las cosas son tonterías. Intento tomarme la vida con humor, hacer chistes sobre mí misma, reírme de situaciones que a la demás gente le podrían parecer una barbaridad.

-Cuando bromeas sobre tu discapacidad, ¿Cómo se lo toma de primeras la gente?

Supongo que hay de todo. A veces se quedan asombrados porque igual no es lo normal. A lo mejor se esperan que una persona con discapacidad esté quejándose o esté triste. Pero creo que les mola porque sienten que no es un tema tabú, que no deben tener cuidado con lo que dicen, sino que tienen esa libertad para hablar del tema porque yo les he dado pie, nunca mejor dicho.

-Este verano se celebraron los Juegos Paralímpicos, ¿cuáles fueron tus sensaciones al terminar la competición?

Fue muy guay. Llevas tanto tiempo preparándote para ese momento que de repente llegas ahí y parece un sueño. Con el tema del COVID había muchas dudas de si al final se harían o no, por lo que llegar ahí, estar en el estadio olímpico y ver tu nombre en los letreros, fue lo más heavy que voy a vivir en toda mi vida.

«A día de hoy hay mucha gente que sigue teniendo miedo a relacionarse con personas con discapacidad mental»

 

– ¿Consideras que el deporte Paralímpico tiene una cobertura suficiente?

 He notado que en los juegos de este año ha habido muchísima repercusión del deporte paralímpico. Mucha gente vio los Juegos Paralímpicos o por lo menos se enteraron de que existen, hasta hace poco había mucha gente que no lo sabía. Creo que ha sido el año que más cobertura ha tenido porque cada vez vamos avanzando más. Pero todavía siento que no tienen la cobertura que se merecen. Vamos por el buen camino, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

-Has hablado muchas veces acerca del tabú sobre la discapacidad que reina en nuestra sociedad, ¿en qué ves tú que se produzca esto?

En mi caso particular a veces me hacen preguntas que parecen de chiste, como “¿puedes tener hijos?”; “¿cómo vas al baño?”. Tenemos una mentalidad muy cerrada y creemos que la discapacidad es una cosa muy rara, cuando en realidad mucha gente la tiene y es bastante común.

Pero en general creo que con la discapacidad física quizás no haya tanto tabú como lo hay con la mental. A día de hoy hay mucha gente que sigue teniendo miedo a relacionarse con personas con discapacidad mental. Esto pasa porque sentimos que somos superiores o que no nos van a entender. Como nos dan miedo y no sabemos muy bien cómo comunicarnos, preferimos simplemente no hacerlo. Creo que poquito a poco tenemos que cambiar esa concepción de la discapacidad.

– ¿Te has llegado a sentir discriminada de alguna forma?

Nunca me ha pasado nada muy fuerte porque para empezar no lo permitiría. Pero sí que es verdad que cuando voy al metro con pantalones largos, la gente me trata como cualquier joven. Cuando llevo falda, o ropa con la que se puede ver mi prótesis, me tratan diferente porque ven mi discapacidad y piensan que deben tener cuidado conmigo. Yo soy la misma persona con pantalones largos o con pantalones cortos, pero me tratan de forma distinta. Ese es un tipo de discriminación, no me han insultado, no me han llamado “coja”, pero me han tratado como si fuera diferente a ellos.

– Con la fundación Adecco das charlas a directivos, ¿Cómo surge esta idea?

Me ofrecieron ser embajadora de Adecco porque entienden que es muy importante que las empresas tengan concienciación con la discapacidad. Hay mucha gente con discapacidad que tienen dificultades a la hora de encontrar empleo, debido en parte a lo que hablábamos antes, a los prejuicios. En las empresas se debe fomentar el cambio para que haya más empleo para todos, un empleo que se enfoque en el talento y no en la discapacidad.

-En tus charlas, o en tu libro mismamente, transmites un mensaje muy claro de positividad con frases como “lo único incurable son las ganas de vivir”. ¿Te da miedo que te puedan tachar de lanzar un mensaje demasiado Míster Wonderful?

Creo que no. ¿Sabes por qué? Porque por ejemplo mi libro, no es un libro de autoayuda, de todo happyflower, es básicamente un diario en el que yo he contado tanto lo bueno como lo malo. Sobre todo, lo malo: el tiempo que he estado en el hospital, los pensamientos negativos que se me pasaban por la cabeza, los días que no conseguía salir de casa…

En las redes intento enseñar lo mismo: ahora muestro que soy esta persona y he conseguido muchas cosas, pero para llegar hasta aquí he tenido que superar bastantes obstáculos y los explico también. A mi no me da vergüenza admitir que durante una época yo no quería mostrar mi prótesis. Incluso ahora he tenido momentos difíciles y también los comparto. Subí a YouTube un vídeo contando que me había hecho un esguince en el tobillo. Intento mostrar la realidad, lo bueno y lo malo.

«Hay muchas cosas que me dan miedo, pero porque valoro mucho mi vida y soy muy feliz con lo que tengo ahora mismo»

 

-Instagram ha sido muy criticada por crear inseguridades en muchas niñas, sin embargo, tú has comentado que a ti te ayudó un poco a aceptar tu discapacidad. ¿Por qué?

Lo que me gusta de Instagram es que puede ser una ventana para mostrar a personas con discapacidad. Es una herramienta muy potente que ve mucha gente, al igual que TikTok, donde puedes llegar a un público muy grande. Pero soy consciente de que Instagram puede llegar a ser muy malo porque la gente solo muestra su mejor versión y acabamos comparándonos con algo que no es real.

– ¿Hacia dónde vas a dirigir tu futuro laboral, hacia el trabajo en redes, el deporte o algo nuevo?

Ahora estoy estudiando Relaciones Internacionales, por lo que de momento mi trabajo es básicamente el deporte y todos los proyectos que me llegan a raíz del mismo: trabajo con una agencia, hago colaboraciones con marcas…  Me gustaría en un futuro, cuando deje el atletismo, dedicarme a algo de lo que estoy estudiando. Me encantaría estar involucrada con el deporte a un nivel más burocrático, como trabajar en el comité paralímpico o algo de ese estilo, pero todavía no tengo nada claro. Lo que estoy haciendo ahora no es ni de lejos lo que yo quería hacer de pequeña, pero te van surgiendo oportunidades distintas que nunca te esperarías. Hoy por ejemplo hemos hecho un casting para una serie.

– ¿Cuál es el mayor logro que hayas conseguido con el que te sientas más satisfecha?

Creo que escribir mi libro. Lo escribí yo, que es una pregunta que me hacen mucho, cuando aún no había empezado en redes y no era tan conocida. Fue bastante complicado porque yo no soy escritora por lo que tuve que buscar mucha información y buscarme la vida para conseguir la editorial. Todo eso lo hice yo, nadie vino a mi casa a ofrecerme publicar un libro, no. Lo escribí yo y lo corregí yo. Mandé miles de correos a muchas editoriales y al final lo conseguí.

¿Cuál es la pregunta que menos te gusta que te hagan?

No lo sé, la verdad. Muchas veces voy a programas y son muy insistentes con “si hay algún tema que no quieres que toquemos no lo hacemos…” y a mi en verdad no me importa hablar de ninguna cosa. Sí que me fastidia que presupongan cosas o que hagan preguntas con maldad, pero no es algo que me ocurra mucho.

– ¿Tienes miedo a algo?

A muchas cosas. Me van a operar dentro de poco de una válvula y voy a estar apartada cerca de 3 meses del deporte.  La operación me asusta porque me da miedo volver al hospital por todo el trauma que he vivido con la pierna. Me da miedo que le pase algo a algún familiar. Me da miedo vivir muy al límite y que de repente me dé de bruces con la realidad y que se vaya todo a la mierda. Hay muchas cosas que me dan miedo, pero porque valoro mucho mi vida y soy muy feliz con lo que tengo ahora mismo. También soy consciente de que los cambios son necesarios y que a veces las cosas pasan por alguna razón, por lo que intento quitarme el miedo de la cabeza, pero en muchas ocasiones es imposible.