“El fútbol es un juego de hombres”. “No me había pasado nunca tener a dos mujeres de tres árbitros, creo que con una basta”. Aunque parezca mentira, estos dos comentarios machistas se han pronunciado este mes, este año, en 2018. El primero de ellos fue pronunciado por el recién ex entrenador del Celta, Mohamed, tras perder ante el Real Madrid. La segunda declaración es del presidente del Palma de Baloncesto.

Pedir perdón no basta. El daño ya está hecho, y la desigualdad, marcada. Después del revuelo que causaron las palabras del presidente del Palma, Guillem Boscana, el club oficial quiso explicar vía twitter que “Boscana no ha querido menospreciar a ninguno de los árbitros por ser mujer”. ¿Qué pretendía hacer entonces? La Federación Española de Baloncesto emitió un comunicado anunciando que el Comité de Competición estudiaría medidas disciplinarias.

El 1 de noviembre se disputó el primer partido de la Tercera División que iba a ser colegiado por tres mujeres: Ainara Acevedo (principal), Ylenia Sánchez y Maltide Esteves. Algunos de los aficionados que acudieron a ver el encuentro entre el San Cristóbal y el Llangostera no entienden de principios, ni de igualdad. Las tres profesionales se tuvieron que enfrentar a gritos de “¡vete a fregar!” o, incluso “¿Quién se la cepilla del equipo? ¿Lo hacéis todos?”. Esta actitud no la mostraron todos los asistentes, pero sí una parte de la grada, lo suficiente importante para dar un paso atrás en la lucha de la igualdad.

La tiradora olímpica Fátima Gálvez denunció “discriminación machista” en el Gran Premio de la Costa del Sol. En sus redes sociales, explicó que se inscribió en la categoría de damas. Después de quedar segunda en la clasificación, los jueces la dejaron fuera de la final general. Le recomendaron participar en la final femenina, donde tanto los premios como el nivel competitivo, como ella misma declaró, son menores.

La pregunta es: ¿cómo demostrar que no debe haber distinción de género en el deporte? Con esfuerzo y hechos. Lydia Valentín acaba de conquistar dos medallas de oro y una de bronce en el Campeonato del Mundo de halterofilia. La campeona levantó 113 kilos, que le dieron el título en arrancada, y le permitieron proclamarse también campeona en el total con 249 kilos.

En 2013, Maria Herrera se convirtió en la primera mujer en ganar una carrera del Campeonato de España de Velocidad. Ana Carrasco, la primera mujer en sumar puntos en el Campeonato del Mundo del 2017, en Moto3. Este año fue la campeona en la categoría Supersport300 del Mundial.

La historia está escrita, y en ocasiones hay que cambiarla. La igualdad es un derecho, y debe ser real. La situación ha cambiado. Sí, pero todavía falta mucho por cambiar, y todo empieza cuando se reconoce la labor y el talento de la mujer. Nadie es mejor que nadie, y ante todo debe haber tolerancia, respeto y humildad.

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