La ilusión por jugar un derbi aragonés en Primera División

El Real Zaragoza gana el derbi aragonés

Historia, emoción y sobre todo, esperanza. El derbi aragonés no era un partido más. El Real Zaragoza y la Sociedad Deportiva Huesca querían demostrar a su afición que son equipos dignos de jugar en Primera División. Ni la tormenta tuvo tanta fuerza para evitar que el equipo de Zapater y el de Juanjo Camacho bajaran los brazos. El Real Zaragoza supo continuar con el juego y la dinámica que les ha convertido en el mejor equipo de Segunda División de la segunda vuelta. En cambio, poco se vio del Huesca que supo cautivar a toda la afición de La Liga en el principio de temporada. Un único gol le bastó a los maños para que los 3 puntos del derbi se quedaran en casa.

El Real Zaragoza supo dominar los 90 minutos del partido con firmeza y seguridad. Lo tenía todo. El estadio lleno y el aliento de su afición. Casi 30.000 butacas expectantes por el partido. Jugadores titulares goleadores, y suplentes de la misma talla. Y el fiel compromiso de cada uno de los blanquillos, liderados por la euforia de Alberto Zapater.

Los maños lo tenían todo, pero el gol no llegaba. La primera ocasión del partido fue para el Zaragoza, tras un pase largo de Mikel González a Borja Iglesias, aunque el gallego remató alto. La gran ocasión del Huesca llegaría en la mitad de la primera parte. Tras un balón que los maños consideraban que había salido, Melero no supo acertar para rematar a portería. Sin duda, esta ocasión podría haber cambiado el trascurso del partido.

En el final de la primera parte las emociones y los nervios se apoderaron de ambos equipos. El Huesca y el Real Zaragoza no conseguían definir, ni terminar, sus contrataques, y solo provocaban un pronto agotamiento físico. El descanso era necesario para ambos clubes.

Al comienzo de la segunda parte, el Huesca continuaba sin definir su juego y el Zaragoza confió en el apoyo de su afición. Las ocasiones no faltaban, pero la intranquilidad por la falta de gol estaba presente. La recompensa por el esfuerzo llegó en el minuto 59. Un buen equipo no puede estar dirigido y depender de un único jugador. El Real Zaragoza volvió a demostrar que Natxo González confía en todos sus jugadores y, la afición, también debe hacerlo.

Papu entró en sustitución de Pombo para dar agilidad al partido. Después de un pase de Borja Iglesias, que no solo marca goles, Remiro rechazó su disparo. Aunque el portero volvió a parar el disparo de Javi Ros, en un nuevo rechace no pudo hacer nada. Javi Ros confió en sí mismo y marcó el único gol del partido.

Después del gol del Real Zaragoza, el Huesca continuaba intentando empatar el partido, pero la historia y la emoción pudieron con ellos. Los blanquillos volvieron a tener claras ocasiones, de mano de Borja Iglesias y Toquero que, en este caso, no consiguieron que subiera al marcador. Pequeños errores que Natxo González se encargará de solucionar.

La última media hora de partido fue una mezcla de emociones. La ilusión del Zaragoza por estar consiguiendo la victoria en la Romareda, el esfuerzo del esfuerzo del equipo, y sobre todo, la esperanza de jugar en Primera División. Frente a la alegría de los maños, la oscuridad, y a la vez, compromiso del Huesca. Los oscenses no conocen la victoria desde el 11 de febrero frente a la Cultural Leonesa. A pesar de todo, los estupendos números que consiguieron durante el comienzo de temporada les están permitiendo seguir luchando por el ascenso.

El partido terminó con la lluvia de Zaragoza. La lluvia no borró el deseo de volver a jugar un derbi aragonés en Primera División.

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