¿Peligra el futuro del Real Zaragoza?

El Real Zaragoza atraviesa la peor etapa de su historia. A día de hoy, en puestos de descenso.

Se suele decir que segundas partes nunca fueron buenas. Y quien dice segunda, dice tercera, cuarta, quinta… y hasta octava. Por muchas temporadas que el Real Zaragoza pase en Segunda División, su destino no cambia. Y si este año cambia, lo hará para mal. Este inicio de campaña ha sido el peor de la historia para los maños, que hoy en día se encuentran en zona de descenso y, lo que es peor, sin ningún plan de mejora.

Dos victorias. Dos únicos partidos en los que los del Real Zaragoza han sido “superiores”, aunque en uno de ellos les dieron los tres puntos por alineación indebida de su contrario. La suma de derrotas (o más bien la presión de la afición) obligó al club a destituir a Rubén Baraja para acabar poniendo a Iván Martínez. El zaragozano todavía no ha conocido la victoria, pero parece que las impresiones son un poco más positivas. Pero ya se sabe, de lo malo, lo menos malo.

Lo que condiciona el destino de cualquier club, y más en la situación en la que se encuentra el Real Zaragoza, es tener un motivo para creer y, sobre todo, la ilusión. Sobre el campo no falta un compromiso, falta un sentido, una capacidad de demostrar que la salvación es posible y que siempre se puede mirar mucho más allá. Pero esta capacidad no llega, y la afición, lo nota.

Al margen de las decisiones de los técnicos, la situación que se está viviendo en la dirección no sé si puede llegar a ser la más apropiada: los zaragocistas piden la vuelta de Víctor Fernández, los altos cargos del club dicen que no quiere volver, el exentrenador emite un comunicado desmintiendo esta información… y vuelta a empezar. Pero los problemas internos continúan. Ante la mala evolución del Toro Fernández, el Real Zaragoza ya está negociando con el Celta la rescisión de su contrato, algo que el jugador no parezca que lo vea con buenos ojos (lógicamente).

La situación es muy complicada. Pero afortunadamente, todavía hay margen de mejora. Es evidente que las ambiciones deben existir, pero también deben ser lógicas y realistas. Por mucho que pese a la dirección, el siguiente paso que debe dar el club lo sabemos todos. Pero sin un cambio en la plantilla, nada es posible.