¿UEFA Nations League?

¿Todavía no conoces la UEFA Nations League? Como en estos primeros pasos las incógnitas son muchas, te traemos la mejor guía con sus objetivos, formato e incentivos para los ganadores.

Tras la ventana de partidos internacionales que comenzó este fin de semana -y aunque seas un futbolero empedernido-, probablemente todavía estés preguntándote qué leches es el invento conocido como UEFA Nations League. Los interrogantes que se abren en torno a esta Liga de Naciones son muchos: ¿con qué objetivo se ha ideado?, ¿cómo se han formado las ligas y grupos?, ¿qué sucede con los ganadores y perdedores?, ¿tiene alguna repercusión en la próxima Eurocopa 2020?, ¿y sobre el ranking UEFA? En este artículo procuramos aclarar todos estos puntos, para que disfrutes de la primera edición de este nuevo torneo continental. Además, valoraremos los primeros compases del campeonato y sus perspectivas de futuro.

OBJETIVO

La UEFA dio luz verde en 2014 a la celebración de este novedoso torneo paneuropeo. Su implantación cambiará radicalmente el calendario de amistosos que venían organizando las federaciones nacionales para los años impares, huérfanos de Mundial y Eurocopa. Precisamente, el principal objetivo es aumentar el nivel de los amistosos, frecuentemente descafeinados por el bajo nivel de los rivales. Y es que estos enfrentamientos se planificaban más por motivos mercantilistas que por la búsqueda de competitividad.

Pero cuidado, con la pérdida de autonomía en la programación a la carta de amistosos, las arcas de las federaciones nacionales quedan en jaque. Es por ello que la UEFA ha establecido una bolsa de 76,25 millones de euros en premios, con sustanciosos bonus para las selecciones que hagan mejor papel.

FORMATO

El espectador ya se habrá dado cuenta que los partidos son de alta calidad. Inglaterra-España, Alemania-Francia… todos ellos son encuentros de primer nivel. Y desde luego, en los pasados años únicamente acostumbrábamos a ver este tipo de choques en fases finales de Mundiales y Eurocopas. Para traer estos partidazos, se han creado 4 ligas conformadas según el ranking UEFA vigente a 11 de octubre de 2017. De esta manera, la Liga A cuenta con las 12 selecciones de mayor coeficiente, la Liga B con los 12 siguientes, la Liga C con los próximos 15 y la Liga D con los últimos 16. Si sumamos los componentes de las tres ligas, obtenemos las 55 federaciones europeas.

A su vez, dentro de cada una de las Ligas hay 4 grupos, en total 16 grupos, que se confeccionaron tras un sorteo con cabezas de serie celebrado en enero de 2018. En las Ligas A y B hay 4 grupos de 3 selecciones; en la Liga C, 3 grupos de 4 selecciones y 1 un grupo de 3; y finalmente, la Liga D la forman 4 grupos de 4 selecciones.

Así quedó la distribución:

Ahora que ya conocemos el reparto, veamos los enfrentamientos. En cada uno de los grupos los equipos se verán las caras en formato de ida y vuelta. Estos partidos se celebrarán en tres fases: septiembre, octubre y noviembre. Por tanto, en los grupos formados por solo 3 selecciones, cada equipo contará con dos jornadas de descanso. Así, por ejemplo, España en las ventanas de octubre y noviembre solamente disputará un encuentro (el 15 de octubre y el 15 de noviembre).

ASCENSOS/DESCENSOS Y FINAL FOUR

¿Y todo esto para qué vale? Para poner más salsa al torneo, la UEFA ha planteado incentivos y “castigos”. Los ganadores de cada grupo de las Ligas B, C y D ascenderán de Liga para la próxima edición de 2020-2021, mientras que los últimos clasificados de cada grupo de las Ligas A, B y C descenderán. Además, los 4 campeones de la Liga A jugarán una Final Four, al estilo Euroliga de baloncesto. Se celebrará en junio de 2019, en una única sede que se elegirá en diciembre de 2018 de entre los países finalistas. Se disputarán a único partido las semifinales, el partido por el tercer y cuarto puesto, y la final de la que saldrá el primer campeón de la UEFA Nations League.

Pero más allá de este sistema de ascensos y descensos y la Final Four, quizás la novedad más importante es la repercusión que tendrá esta competición sobre los clasificatorios para la Eurocopa.  Veámoslo en contexto.

EUROCOPA 2020

Los clasificatorios europeos comenzarán en marzo de 2019. Habrá 5 grupos de 5 selecciones y 5 grupos de 6: en total 55 países. Los 2 primeros clasificados de cada grupo se clasificarán directamente para la fase final de la Eurocopa 2020. 2 x 10 = 20. Ya tenemos 20/24 puestos. ¿Y los otros 4? Aquí viene lo interesante. El as en la manga de la UEFA.

Los 16 ganadores de grupo de la UEFA Nations League tendrán derecho a una “repesca” clasificatoria para la Eurocopa. ¿Cómo? En marzo de 2020 se jugará un play-off entre los 4 ganadores de cada Liga, de los cuales saldrá un billete para la Eurocopa. Con estas nuevas 4 plazas ya tendremos 24 países clasificados.

¿Y si, como es muy probable, algún equipo ganador de grupo de la Liga de Naciones ya se ha clasificado para la Eurocopa por la “ruta tradicional” de los clasificatorios europeos? En ese caso, su plaza de play-off correrá al siguiente equipo mejor clasificado de su Liga. Y aquí viene lo más enrevesado: si no quedaran equipos en esa misma Liga, la plaza pasaría hacia equipos de la siguiente.

RANKING UEFA

Finalmente, el otro gran cambio de sistema que supone este torneo es que la clasificación en la UEFA Nations League servirá para determinar el ranking UEFA. Éste es un aspecto clave, ya que ese coeficiente sirve para establecer los cabezas de serie tanto en clasificatorios como en fases finales de la Eurocopa.

CONCLUSIONES

Todavía estamos viviendo la puesta de largo de esta nueva competición europea, pero ya podemos sacar algunas conclusiones:

  • Formato más atractivo. El aficionado puede disfrutar de partidos igualados y por tanto, mucho más competidos. También es beneficioso para los propios seleccionadores y jugadores, ya que estos nuevos “amistosos” permitirán preparar mucho mejor los grandes torneos.
  • Incentivos. No sé hasta qué punto incentiva el sistema de ascensos/descensos de Liga. También está por ver la acogida que tiene la Final Four que han confeccionado -aunque un trofeo siempre es un trofeo-. Pero el incentivo que no deja lugar a dudas es la nueva vía de acceso a la Eurocopa. Principalmente, las selecciones menores tendrán en la UEFA Nations League su gran baza. Tengamos en cuenta que los play-off para todos los campeones de grupo garantizan que al menos 1 de las 16 selecciones con menos coeficiente de la UEFA se clasifique para la Eurocopa. Para países como Georgia, Azerbaiyán o Bielorrusia desde luego ésta es la vía más factible de obtener su billete. Y a priori, las grandes selecciones también tendrán motivación para competir, ya que ser campeonas de grupo sería un balón de oxígeno en forma de play-off para el caso de una hecatombe en los clasificatorios.
  • Años impares. Tradicionalmente, los años impares se hacen tediosos para el espectador. Años saturados por clasificatorios interminables con grupos formados por dos selecciones potentes y cuatro o cinco equipos menores, prácticamente de relleno. Con la llegada de la Liga de Naciones el calendario de clasificatorios se condensa y trae al panorama futbolístico europeo una nueva competición para combatir esos insulsos años sin grandes eventos.
  • Centralización UEFA. En mi opinión, detrás de este torneo está también la voluntad de centralización del fútbol europeo en su propio organismo. Ahora quedan programadas tres cuartas partes de los ciclos de 4 años: Liga de Naciones-Eurocopa-Liga de Naciones-Mundial (éste último competencia de la FIFA). Y con ello también centraliza los ingresos. ¿Cómo se valorará esto? Mientras que las federaciones no vean reducida su porción de la tarta no creo que surjan voces críticas. Además, es positivo que la UEFA se haya comprometido a mantener fechas libres para que organicen sus propios amistosos, especialmente para las citas contra selecciones no europeas.
  • ¿Nivel de acogida? Está claro que los aspectos positivos son muchos, pero la gran cuestión es el valor que le van a dar tanto las selecciones como los aficionados. Personalmente, creo que el sistema es bueno, aunque debo reconocer que no he estado enganchado con cada partido como sí lo estoy en un Mundial o una Eurocopa. Tan solo he visto los dos partidos de la Roja y apenas unos minutos de algún otro encuentro. Puede que se deba a la falta de conocimiento del torneo, a su nula tradición o a que todavía está en periodo de rodaje. Obviamente, como España repita goleadas como la de ayer, su seguimiento en nuestro país estará asegurado. Pero, por ahora, tengo la percepción de que no es lo suficientemente atractivo. Me queda la duda del grado de interés que potencialmente puede despertar, aunque esa incógnita solo se resolverá con el paso de las ediciones. De momento, parece que la UEFA Nations League ha llegado para quedarse.