Todo el mundo conoce la Generación del 27. Estoy convencido de que ninguno de ustedes sería incapaz de decirme al menos un nombre de una de las personas que formaron esta generación. También estoy convencido de que en la inmensa mayoría, serían nombres masculinos. ¿Dónde estaban las mujeres mientras estos jóvenes azotaban las mentes de los años 20 y 30?

La respuesta es bien sencilla: estaban con ellos. Junto a la generación de poetas y novelistas, existía un numeroso grupo de mujeres formado por pintoras, poetas, escultoras, pensadoras, novelistas o ilustradora. Su nombre, las Sinsombrero. Estas mujeres, que gozaron de gran éxito nacional e internacional, desafiaron a una época tan convulsa como los años 20 y 30 en España.

Su nombre viene de una acción revolucionaria. Con estas palabras lo explicaba la pintora Maruja Mallo al volver del exilio en 1980. “Todo el mundo llevaba sombrero, era algo como un pronóstico de diferencia social. Pero un buen día, a Federico (García Lorca), a Dalí, a Margarita Manso y a mí se nos ocurrió quitarnos el sombrero y al atravesar la Puerta del Sol nos apedrearon, insultándonos como si hubiéramos hecho un descubrimiento como Copérnico o Galileo. Nos llamaron maricones porque entendían que despojarse del sombrero era como una manifestación del tercer sexo”. Su repercusión fue tal, que hasta el propio Borges se refirió a ellas en su artículo Los intelectuales son contrarios a la costumbre de usar sombrero.

Quitarse el sombrero rompía las normas sociales de la época

Este acto, tal y como cuenta Fran Marchand, profesor de Lengua y Literatura en el Colegio Montserrat, va mucho más allá de quitarse una prenda ya que rompía las normas sociales de la época. Además, metafóricamente rompían ideas y liberaban inquietudes en plena dictadura de Primo de Rivera, lo que los convirtió en rebeldes, especialmente a las mujeres.

Estas tuvieron un perfil rompedor, transformando el panorama cultural, pero han sido olvidadas en la historia, pese a cambiar, dentro de su generación la cultura en nuestro país.

Ellas tienen nombre y apellidos. Maruja Mallo, pintora; Rosario de Velasco, pintora; Marga Gil Roësset, escultora, ilustradora y poeta; María Zambrano, filósofa; María Teresa León, escritora; Josefina de la Torre, poeta; Rosa Chacel, escritora; Ernestina de Champourcín, poeta; Concha Méndez, escritora; Margarita Manso, pintora; o Ángeles Santos, pintora y artista gráfica son algunas de ellas.

Su memoria se ha acercado al público gracias al proyecto ‘Las Sinsombrero’ creado por Tània Balló, Serrana Torres y Manuel Jiménez-Núñez. Ellas crearon un proyecto donde utilizando diversos medios: un documental, una webdoc, una campaña en redes sociales, un proyecto educativo, un libro, y un artículo en Wikipedia, que aglutina toda la información, son las partes de este proyecto.

El proyecto va más allá. Tras la primera parte del libro que habla sobre las anteriores mujeres, llega un segundo libro. En él, Tània Balló se adentra en las figuras de Elena Fortún (autora de la saga ‘Celia’), Carlota O’Neill, la periodista y la tenista Lilí Álvarez, Delhy Tejero, Consuelo Berges, Ángeles Santos, Lucía Sánchez Saornil (poeta ultraísta, que publicó bajo seudónimo en el franquismo), Margarita Manso Robledo y Carmen Conde (primera mujer con silla en la RAE). Ellas se convertirán en las protagonistas de esta segunda fase de ‘Las Sinsombrero’.

Podéis ver el documental de estas mujeres sin las que desde este proyecto no se entiende la Generación del 27 aquí:

2 pensamientos sobre “Las olvidadas de la Generación del 27, las Sinsombrero

  1. Muy bien el artículo. Solo una precisión, Jose Manuel: Cuando dices «Su memoria se acercó al público gracias al proyecto ‘Las Sinsombrero’…», hubiera quedado mejor «Su memoria se ha acercado ahora al público…», para que no quede tan brusca la transición entre los años 20 y 30 y la actualidad.

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