¿Qué estudian las mujeres y por qué?

Analizamos los datos que desvelan qué elecciones hacen las mujeres en lo académico. Indagamos en por qué escogen las ramas del conocimiento que escogen y si son presionadas socialmente para estudiar lo que se supone que les tiene que gustar. Recogemos testimonios que nos den nociones sobre cómo se sienten las mujeres que estudian carreras «masculinas».

El currículum escolar es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo de una persona. Las elecciones estudiantiles varían de hombres a mujeres, aunque hay contados casos en los que ambos géneros comparten casi igualitariamente. Aun así, hay datos reveladores.

Para realizar una radiografía de qué estudian las mujeres nos remitimos a los datos del curso 2016-2017 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, los resultados más recientes hasta el momento. Hay porcentajes cercanos a la paridad en varios ámbitos, pero en la mayoría hay preferencias de género.

Estudios no universitarios

De estas estadísticas extraemos las siguientes conclusiones:

  • Las mujeres son mayoría clara en Danza, Imagen personal y Servicios Sociales y a la comunidad.
  • Con menor intensidad, también dominan en Arte dramático, Diseño e Idiomas.
  • Las disciplinas más igualitariamente repartidas son Música, FP en Textil, Confección y Piel, FP en Administración y Gestión, y FP en Comercio y Marketing
  • Los hombres son mayoría en 14 de 24 ramas de conocimiento. En varias de ellas, su porcentaje es notablemente superior

El último de estos puntos nos arroja una visión: las mujeres se ven menos atraídas a la formación no universitaria. Aquí se abre un debate. ¿Las mujeres se sienten menos atraídas o menos cómodas realizando estudios no universitarios? ¿Es la presión familiar la que las condiciona, la sociedad o su educación vital limitada a unos parámetros «para mujeres»? Por ello, sumamos a los datos anteriores los de las chicas estudiantes en universidades españolas.

Estudios universitarios

El volumen de mujeres en estudios universitarios es superior al de los hombres. Así lo confirmamos con los datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: ellas dominan en la mayoría de las disciplinas. En estudios no universitarios, los chicos son mayoría en el 58’3% de los casos; en los universitarios, las chicas lo son en un 60% de las ocasiones. ¿Cómo se reparten estos porcentajes?

Vemos que se cumplen los estereotipos: las mujeres estudian menos aquellas ramas masculinizadas: deportes, el sector agrario y marítimo-pesquero, fabricación mecánica, transporte y mantenimiento de vehículos, edificación y obra civil, mantenimiento e instalación, electricidad y electrónica; madera, mueble y corcho, informática e ingeniería.

¿Por qué las mujeres estudian lo que estudian?

Las disciplinas que acabamos de mencionar tienen una afluencia mucho mayor de hombres. Pero, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué las mujeres estudian lo típico que se espera de ellas? Sara G. Martínez (2006), en su tesis doctoral Mujeres y Universidad: vidas académicas, analiza los casos de dos mujeres: una es profesora, y la otra consigue un puesto como investigadora.

En su investigación, Martínez establece una relación entre la mujer «doméstica»; es decir, su puesto intrafamiliar hasta que empieza a emanciparse, y la mujer «académica»; aquella que empieza a formarse específicamente y alcanza la edad adulta. En la evolución de las vidas de estas mujeres, comprobamos cómo su trayectoria como mujer «doméstica» influye en su ser académico.

Esta relación se impregna en la vida laboral y académica. Según la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre de 2018 en España, 3.3 millones de mujeres no pueden buscar empleo porque se dedican a los cuidados. Esta cifra se reduce drásticamente respecto a los hombres: 341.000.

En España, 3.3 millones de mujeres no pueden buscar empleo porque se dedican a los cuidados

Estas tareas provocan que las mujeres ni si quiera puedan buscar empleo (en más de 3 millones de ocasiones). Las cifras dejan claro que la vida de una mujer dentro de casa influye en su vida exterior. Es difícil realizar un estudio que afirme al 100% que las mujeres estudian lo que estudian por su situación familiar. La mayoría de las chicas consultadas por Código Público afirman que les gusta la rama del conocimiento que las ocupa.

De este modo, podemos responder a la pregunta de por qué las mujeres estudian lo que estudian en dos vertientes: debido a sus gustos personales, y también influenciadas por su situación intrafamiliar. Martínez lo demostró en su tesis doctoral, pero hay más. El objetivo principal de los estudiantes al ingresar en el sistema educativo es aspirar a un puesto de trabajo, de modo que, si estudiando una carrera en concreto, se reducen sus posibilidades de ser empleados, ¿la elegirían?

Elecciones basadas en la futura empleabilidad

El Instituto de la Mujer (2003), del Ministerio de Educación, realizó un estudio titulado Trayectorias personales y profesionales de mujeres con estudios tradicionalmente masculinos. En este documento, podemos observar los problemas de las mujeres a la hora de buscar trabajo en un entorno históricamente masculino. Ésta también es una gran influencia a la hora de estudiar: es difícil elegir una carrera a sabiendas de que tus posibilidades de trabajar se verán reducidas.

Un testimonio del estudio resulta revelador. Se trata de una alumna que cursa un grado superior que le facilite trabajar en la obra:

Los mismos compañeros de estudios, en ocasiones, te hacen el boicot. A mí, el año pasado, me llegaron a decir: ‘tú, si tienes que estar de peona, a ti se te caen los anillos’, y a mí no se me caen los anillos por poner un ladrillo o lo que sea. ‘En la contrucción, por abajo tú no puedes entrar; aunque haya mucho trabajo, tú de peón nunca vas a entrar. Ya no es que tú no vayas a rendir, es que se van a reír de ti’. Yo podría estar trabajando en una obra con mi padre, pero ¿de qué voy a entrar, de peón?, de peón no te quieren. 

Esta situación corrobora que hay un tercer agente que influye en las mujeres al elegir qué estudiar. Este aspecto, en realidad, afecta a ambos géneros, pero especialmente a las mujeres cuando se ponen en duda sus capacidades físicas o cognitivas por el simple hecho de ser mujeres.

Tú de peón nunca vas a entrar. Ya no es que tú no vayas a rendir, es que se van a reír de ti

¿Cómo se sienten las mujeres en una carrera tradicionalmente masculina?

Acudimos a la Universidad de Málaga para conocer cómo se siente una chica que estudia una de esas carreras «para hombres». Se trata de Andrea Ramírez, que estudia Ingeniería de Software. Recordemos que, según los datos del Gobierno, las chicas no llegan a ser el 30% en titulaciones de este tipo. De hecho, Andrea afirma que, en el primer año, ella era la única chica de su clase.

«Se nota bastante la falta de mujeres, tanto de alumnas como de profesoras», explica Andrea, que asegura que, a pesar de que era la única chica de su clase el primer curso, estuvo a gusto. «Afortunadamente, yo no suelo tener ningún problema a la hora de mezclarme en grupos de chicos; de hecho, suelo coger más confianza», celebró Andrea, que se siente cómoda en clase.

Entonces, ¿notan las alumnas que las carreras «tienen género»? El testimonio de Andrea nos orienta: «Hay algo de lo que me he dado cuenta este año: en mi módulo, están también las clases de Ingeniería de la Salud, que es una carrera muy nueva. Es súper gracioso porque justo en esa ingeniería es más difícil encontrar un chico que una chica». La tendencia es real: lo relacionado con la salud atrae más a las mujeres.

Comentarios del rollo ‘pero ¿cómo te vas a meter tú ahí?’ se hacen mucho más a chicas que a chicos

Da que pensar que sea justo una ingeniería que se supone que está más orientada a la salud que a la tecnología. De hecho, un día me la describieron como ‘la ingeniería para las tías'». Andrea confiesa que la diferencia no es tanta como el nombre de la carrera sugiere: «Tienen asignaturas parecidísimas a las mías, así que las que se meten ahí podrían haberse decidido a hacer informática o teleco perfectamente.

La cuestión que nos asalta entonces es: ¿se dejan llevar las chicas por aquello que se supone que les tiene que gustar? «Sí, sí, totalmente»; Andrea no duda. «Además, comentarios del rollo ‘pero ¿cómo te vas a meter tú ahí?’ se hacen mucho más a chicas que a chicos», nota Andrea que «afortunadamente» no ha vivido nada de eso en su clase.

La generación también influye: «El tema de los padres sí es más complicado porque las nuevas generaciones venimos con la mente bastante más abierta; no en todos los casos, pero se nota la diferencia un montón». Las personas más mayores reaccionan con más sorpresa ante una chica que estudie algo «para hombres». Huelga decir que la experiencia de Andrea es esperanzadora, pues ha sido la única chica en una clase, y ha sido muy bien acogida.

El futuro puede cambiar

Vera Sacristán forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras. En 2018, escribió un artículo para El Periódico en el que analizaba la misma cuestión que hoy nos ocupa. Con los datos de notas, Sacristán contempló la posibilidad de revertir la situación actual. En el texto, la autora comprueba que las chicas tienen un mayor interés por formarse, y tienden a obtener mejores resultados.

Las mujeres realizan un mayor esfuerzo por estudiar en un contexto social desfavorable

Esto indica que las bases ya están puestas. Si las chicas cambian sus hábitos de elección de estudios, pueden triunfar igualmente. Sacristán afirma que las mujeres hacen un «mayor esfuerzo por formarse en un contexto social desfavorable». Sólo falta cambiar los estereotipos académicos para que las chicas estudien lo que les apetezca sin tener que afrontar la negativa de la sociedad a su libre elección.

Iniciativas como empujón

Ya han habido varias iniciativas para dar un impulso final a las chicas para que estudien aquello que «no les pega». FX Animation, una escuela de Barcelona, pone en marcha este año unas becas para aquellas que quieran estudiar diseño de videojuegos. De este modo, se da un empujón final a las mujeres que no se decidan del todo. Uno de los agentes que las hagan dudar puede ser el estereotipo social: estas becas tratan de despejar estas inseguridades.

Un impulso final para que las chicas estudien aquello que ‘no les pega’

Hoy en día, no es difícil encontrar becas para mujeres. Existen portales web como becasparatodos, que nos permiten realizar búsquedas específicas. De este modo, las mujeres pueden encontrar ese impulso final que las mantenga en el camino que desean. En el buscador anterior, por ejemplo, hemos podido encontrar becas para mujeres cuya rama del conocimiento sea la tecnología, las ciencias o lo cinematográfico.

La lucha sigue adelante, y las mujeres se sienten cada vez más cómodas en carreras históricamente masculinas. La sociedadad ha de esforzarse para evitar estos estereotipos, según afirman los expertos y análisis citados anteriormente. Sólo de esta forma crearemos un contexto que invite a todas y todos, pero especialmente a ellas, a estudiar lo que les apetezca sin complejos ni preocupaciones.

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