Las tres Olas del Feminismo ¿y tal vez una cuarta?

La historia la escriben los vencedores. Desde el principio de los tiempos, las mujeres siempre hemos perdido en el patriarcado. Tanto nosotras como la lucha por nuestros derechos hemos sido invisibilizadas. Hoy hacemos un breve repaso por la historia del feminismo.

La historia la escriben los vencedores. Desde el principio de los tiempos, las mujeres siempre hemos perdido en el patriarcado. Tanto nosotras como la lucha por nuestros derechos hemos sido invisibilizadas. Hoy hacemos un breve repaso por la historia del feminismo.

La historia del movimiento feminista se estructura generalmente en olas. Es de especial interés destacar el porqué de olas en vez de etapas: los avances del feminismo no se pueden medir por periodos, ya que, ante cada avance histórico femenino, el patriarcado lanza una contraofensiva (o defensiva) que nos hace retroceder un poco y nos impide obtener el logro completo. Como las olas, avanzamos y luego retrocedemos.

La Primera Ola: feminismo ilustrado

La gran lucha de las mujeres contra el machismo no empezó en la Revolución Francesa, pero sí fue ese el arranque de la lucha feminsta colectiva internacional y con objetivos comunes.

Durante el periodo de la Ilustración, en pleno siglo XVIII, los principales teóricos propugnaban los principios de igualdad de derechos para todos los hombres. Las mujeres debían luchar para que a ellas también se les reconocieran estas libertades de las que se las excluía constantemente. Algunas de las autoras más destacadas de esta Primera Ola son Mary Wollstonecraft u Olympe de Gouges.

Retrato de Mary Wollstonecraft

 

La Segunda Ola: feminismo liberal sufragista

La Segunda Ola suele ser la más conocida. Abarca prácticamente desde la declaración de Seneca Falls (en 1848, mujeres estadounidenses reclamaron la independencia respecto a las decisiones de sus padres y maridos) hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En sus primeros momentos, esta ola vio el surgimiento de las sufragistas británicas, lideradas por Emmeline Pankhurst. Empezó el debate por el sufragio femenino, que no llegaría a cristalizar en los países más avanzados hasta ya entrado el siglo XX. Cabe destacar que el primer país en aprobarlo había sido Nueva Zelanda en 1893.

Durante el periodo de guerras, los hombres se desplazaban hacia el frente para luchar. Eso hacía que las mujeres tuvieran que tomar el control de las diferentes industrias. Así, demostraron que estaban capacitadas para realizar los mismos trabajos que los hombres aunque no se lo permitieran.

Emmeline Pankhurst siendo detenida durante una manifestación sufragista en 1914

 

La Tercera Ola: feminismo contemporáneo

La Tercera Ola se inicia en los años 60 del siglo pasado. Nace al reconocer que la igualdad no será posible hasta que no se acabe con la sociedad patriarcal. Los asuntos hasta entonces “privados” (la violencia contra la mujer, el aborto, etc.) pasan a discutirse abiertamente en sociedad. La obra que más impulsa esta ola es “El segundo sexo”, de Simone de Beauvoir.

Gloria Steinem y Dorothy Pitman-Hughes, dos de las activistas más importantes de esta época

¿Cuarta Ola?

Unos hablan de la continuación de la Tercera Ola, y para otros es la evolución en una nueva etapa, pero cada vez tenemos más presente la existencia de una Cuarta Ola. Los últimos tiempos han producido cambios en el feminismo. Ya puede ser por su característico activismo online o el uso de redes sociales como elemento de difusión, o por su internacionalización, donde mujeres de todo el mundo luchan como una sola.

Doctora Glas, en la página de Código Nuevo nos muestra algunos conceptos que esenciales que saber sobre esta nueva etapa. Algunos de ellos pueden ser:

Estrategia virtual:

Internet se ha convertido en toda una estrategia del feminismo. Fomenta la participación, el acceso a debates o la demostración de la fuerza colectiva.

El último hito en el tema, lo protagonizó la campaña de #MeToo con el fin de denunciar los abusos sexuales en Hollywood

Una vez conquistados nuestros derechos toca asentarlos.

Es obvio que hemos ganado mucho desde el inicio del feminismo, pero esos derechos ganados con sudor y lágrimas siguen pendientes de un hilo. Es de vital importancia que políticas como la Convención por la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW, según sus siglas inglesas) se lleven a cabo. Ya conseguimos muchos de nuestros derechos, ahora hay que luchar para que no nos les quiten.

El ultraconservadurismo ataca de nuevo

No es nada nuevo que políticas como la de Trump o V*x intenten achantar los movimientos feministas. Intentan anular derechos femeninos vitales a golpe de firma. ¿Lo vamos a permitir?

Los hombres deben tomar voz.
Las agresiones, chistes que no tienen ninguna gracia o silbidos por las calles no lo hacemos las mujeres. Es necesario que los hombres nos apoyen en la lucha. ¿Un amigo tuyo es un violador, maltrata, acosa? Denúnciale. ¿Un amigo tuyo chista y silba a las chicas por la calle? Hazle tomar conciencia de cómo nos sentimos. ¿Eres testigo de una agresión/indicio de maltrato? Socorre. Las mujeres necesitamos de los hombres para una equidad total.

Y por último y no por ello menos importante: NO CAIGAS EN EL SLACKTIVISM.

¿Ni idea de lo que es, no? Es lo conocido como activismo de sillón. Proviene de la combinación de slacker (holgazán) y activism (activismo). Abanderado involuntariamente por aquellas personas que se creen realizadas con la lucha feminista compartiendo quejas, noticias sobre género y futuras campañas. Estas personas optan por un feminismo sedentario, cómoda e hipócrita. Si quieres cambiar la sociedad reúnete, asóciate, colabora, sal a las calles, sentado no haces nada.

Ha llegado la hora, el momento, o la etapa vital del feminismo (como lo quieras llamar) en dónde las mujeres empoderadas nos quitamos la mochila de sumisas. Dejemos claro que no queremos que los estereotipos de género limiten nuestras capacidades. No queremos dudar de nosotras mismas. También valemos para liderar, para ordenar y hacer acatar órdenes. Somos dueñas de nuestra vida. Es hora de gritarlo a los cuatro vientos.

 

Ármate mujer, inicia la revolución.

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