Nos estamos equivocando con el suicidio

El suicidio, el gran tabú del siglo XXI. O, bueno, más bien de todos los tiempos. Tabú, delito y pecado, así es como tantas veces se le ha llamado. Hoy, 10 de septiembre, es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Ya que estamos en un medio de comunicación, ¿cuál es la postura de los medios de comunicación al respecto?En un contexto periodístico, la postura suele ser la siguiente: no se debe hablar del tema, porque causará un «efecto llamada». Como estudiante de Comunicación Audiovisual, de hecho, en la primera asignatura de periodismo que dimos, fue uno de los temas que se trató: «de los suicidios no se habla». En ese momento, como persona bastante concienciada con el tema, me sorprendí. Mi respuesta fue la siguiente: «entonces, ¿por qué informamos sobre guerras y peleas? ¿No aumentaría eso la violencia?».

Uno de los argumentos por los cuales se afirma que no se debería hablar sobre el mismo en medios de comunicación es el llamado «efecto Werther». Su nombre proviene de una novela llamada «Las penas del joven Werther», ya que poco tiempo después de su publicación (allá en el año 1774) muchos jóvenes se suicidaron del mismo modo que el protagonista. Este es el «efecto llamada» que se habla.

La OMS, de hecho, ofrece un manual que informa sobre cómo informar acerca del suicidio en medios de comunicación. En el mismo, no se afirma rotundamente que no se deba tratar este tema en los medios de comunicación, sino que hay ciertas formas que acaban con consecuencias negativas: «informar del suicidio de manera apropiada, exacta y potencialmente útil a través de medios progresistas e inteligentes puede prevenir una trágica pérdida de vidas» (OMS, 2000). El manual se puede leer aquí.

Además, la entidad, da pautas específicas y generales sobre información en cuanto a suicidios. Todo sea dicho, no incluye nada que cualquier persona mínimamente concienciada no vaya a tener en cuenta (a rasgos generales). Tener cuidado con la interpretación de las estadísticas, cuidar las expresiones utilizadas, evitar el sensacionalismo, no hablar del suicidio como un fenómeno resultado de un único factor y evitar dar detalles sobre el suicidio, entre otros, son los consejos de la OMS. Finalmente, recalcan la oportunidad de enseñar recursos para personas que puedan estar contemplándose el suicidio, mostrar indicadores de riesgo y señales de advertencia, entre otros.

Ahora es cuando toca interpretar toda esa información que la OMS nos ofrece. Voy a ser directo: la estamos pifiando con la información sobre el suicidio. Tenemos que aprender que si informar de una forma del tema puede tener consecuencias terribles, no quiere decir que nunca debamos hablar del tema. Quiere decir que debemos aprender a hablar sobre ello.

Callarnos y alimentar el tabú solo sirve para una cosa: para evitar solucionar nada. Sería interesante pensar en cómo puede solucionarse un problema del que no se habla. Con los accidentes de tráfico lo tenemos muy claro: campañas preventivas, que esto hay que evitarlo.

¿Cómo queremos evitar los suicidios si no les enseñamos a prevenirlo? ¿Cómo pretendemos que se reduzcan las alarmantes estadísticas si no sabemos qué hacer en esa situación?

No podemos, exacto.

Hay que comenzar a hablar del tema, desde la prevención. Desde mostrarle a las personas que, si necesitan ayuda, hay ayuda. Enseñar que pueden contar con sus personas allegadas (o incluso con personas que no conozcan pero estén ahí para escuchar/ayudar). Romper con las barreras del miedo a pedir ayuda profesional, los psicólogos y psiquiatras son figuras vitales en ese sentido; es cierto que son profesiones muy prejuzgadas pero, ahí también tenemos que romper con esos estigmas. Ir al psicólogo no es malo, tampoco ir al psiquiatra. Debemos hablar a las personas de que, aunque no lo vean, hay salida. Necesitamos romper todos los estigmas que surgen en torno al suicidio, prejuicios y estereotipos. Desde «solo buscas llamar la atención» cuando alguien pide ayuda, hasta «eres egoísta». Porque todo eso viene de un fuerte desconocimiento, que, al final, solo hace daño.

Es hora de dejar de juzgar y comenzar a escuchar. Es hora de dejar de callar y comenzar a hablar. Es hora de dejar de temer y comenzar a prevenir. Por culpa de todo el tabú en el que se ha convertido el suicidio, muchísimas personas no buscan ayuda cuando la necesitan. No saben que hay recursos de todo tipo al respecto, ni consiguen ver cómo lo que parece eterno, realmente no lo es.

Hagamos campañas preventivas, informemos (siempre con cuidado), aumentemos los recursos existentes, difundamos los recursos que ya existen, prestemos atención a los signos de alerta. Y, sobretodo, hagamos ver a las personas que estamos ahí. La prevención, como casi todo, va también desde lo micro hasta lo macro.

 

Aquí dejo algunos recursos para personas que estén teniendo problemas de salud mental y/u otros:

http://www.telefonodelaesperanza.org/ 

https://www.7cups.com/es/

https://www.samaritans.org/

 

Imagen: larazon.co