Un hombre sujetando un cartel con una cruz y una mujer sujetando un cartel con un tick.

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El colectivo LGTB, cada vez más, están en boca de muchas personas. Es tema de conversación cada vez más recurrente. Sin embargo, ¿sabemos cómo obtienen las personas formación sobre el colectivo? ¿Es esa formación adecuada?

Para conocer la realidad cómo vemos al colectivo, realizamos una encuesta abierta. Obtuvo 161 respuestas que no son representativas. No obstante, esto no quiere decir que a nivel cualitativo no nos dé información muy relevante. Si queremos cambiar la opinión de la sociedad, antes tenemos que saber cuál es esa opinión. Y, sobre todo, saber de dónde proviene la misma.

Sobre las encuestadas

La mayor parte de las personas encuestadas (60,9%) tienen entre 19 y 26 años. Tan solo el 7,5% de esas personas tienen más de 35 años y el resto se encuentran en edades intermedias o inferiores a 19 años. Una mayor parte de las mismas se identifican con género femenino, otro porcentaje significativo con el masculino y una pequeña proporción con el género no binario.

Es importante destacar, además, que un poco más de la mitad de las personas encuestadas forman parte del colectivo LGTB.

¿Qué sabes sobre el colectivo LGTB?

La gran mayoría de personas que contestaron esta pregunta, respondieron que conocían qué era el colectivo y su propósito, nombrando lo que quiere decir cada sigla y aludiendo a la lucha por los derechos.

Por supuesto, hubo un pequeño porcentaje de personas, unas 4 o 5 que mostraron respuestas directamente agresivas con esta pregunta, el ejemplo claro fue quien contestó con otra pregunta: “¿ese es el grupo de los maricones no?». Además, otra persona afirmaba que las personas del colectivo LGTB presentan una «anomalía en la cabeza». Al contrario que lo que pueden pensar muchas personas, las respuestas más agresivas provienen de personas con estudios superiores.

Es interesante destacar que algunas personas definen el colectivo únicamente refiriéndose a la orientación sexual,

Entre 6 y 10 personas no tenían demasiado clara la pregunta o confesaban que su información acerca del colectivo no era muy amplia. Adicionalmente, bastantes respuestas denotaban una formación escasa.

Cuando preguntamos acerca del activismo LGTB, el rango de respuestas fue más amplio, ya que hubo quien habló de los tipos de activismo que conocían (respuestas bastante informadas, cabe decir), otros aludieron al activismo extremo y peligroso. Además de las respuestas nuevamente agresivas, en general, la mayoría de los encuestados no conocían, o sabían muy pocas cosas acerca del activismo. Algunas de las encuestadas rechazaban el modus operandi del Orgullo en los últimos años o la «fragmentación» del colectivo en cuanto a algunas posiciones.

La mayoría de encuestados afirman que sus conocimientos provienen de internet principalmente, después se guían por el entretenimiento del cine y las series o libros donde estos personajes son representados y también, aunque en menor medida, por vivencias personales o contacto con personas del colectivo, a parte de lo que dice la gente.

Conocimiento del colectivo y visión

Nuevamente, la gran mayoría de respuestas son para bien. Dicen que conocer más acerca del colectivo les ha permitido entender mejor su propósito. No obstante, un porcentaje cercano a la mayoría dice que el conocimiento acerca del colectivo no ha influido en su manera de verlo.

Existe un porcentaje muy igualado de personas que han recibido información específica acerca del colectivo. Ya sea esto buscando por su cuenta, en charlas o a través de un conocido o familiar; frente a los que no han recibido ningún tipo de información específica.

Bastantes personas afirman cómo lo que conocen del colectivo les ha ayudado a aceptarse a sí mismas y conocer su identidad u orientación. Esto es muy importante, ya que recalca la labor que hace el activismo LGTB en cuanto a aceptación. Al fin y al cabo, las personas necesitan referentes para conocer su realidad cuando esta no es la hegemónica.

Discriminación del colectivo

La mayoría de los encuestados consideran que aún existe mucha discriminación. Por tanto, opinan que las personas del colectivo aún no están totalmente integradas en la sociedad. Sin embargo, el resto de respuestas dan lugar a dos pensamientos que están más o menos igualados en número el uno frente al otro.

Hay algunas personas que sí dicen que el colectivo está totalmente integrado y luego las opiniones ampliamente variadas que siguen al “depende”. En el caso de las personas que afirman que el colectivo está integrado en la sociedad, es importante destacar que bastantes de esas personas son las que responden de forma agresiva. Además, la mayor parte de las personas que lo afirman no forman parte del colectivo LGTB.

Hay quien considera que unas letras del colectivo reciben más represión que otras o más visibilidad. Hablan de la plumofobia y cómo este puede ser el factor que excluya socialmente a muchas personas. También consideran que las personas trans son discriminadas más que el resto del colectivo. Igual que no es lo mismo vivir tu identidad y orientación sexual en un país como España, que hacerlo en Arabia Saudí, donde la homosexualidad está penada con la muerte.

Casi la totalidad de los encuestados comparte entorno con personas LGTB, en su mayoría amigos y familiares y también perteneciendo ellos mismos al colectivo.

Del mismo modo que al recibir información, la mayoría afirman que su cercanía (o pertenencia) al colectivo ha influido positivamente en su visión sobre el mismo, aunque la gran mayoría también considera que a pesar de que ese contacto haya influido en su visión sobre el colectivo, no ha sido algo decisivo, pues afirman que su opinión no se forma en base a ese contacto.

Escenas de discriminación

Finalmente concluimos con la pregunta de si alguna vez habían vivido una situación donde se discriminase a una persona por pertenecer al colectivo, y algo más de la mitad de los encuestados dijeron no haber vivido nunca esa situación. Los que respondieron que sí, además, nos contaron cómo actuaron al respecto.

Por suerte, muchas personas enfrentaron a quien discriminaba. Sin embargo, otras muchas no supieron como reaccionar o simplemente lo ignoraron.

Varias respuestas tienen un mismo patrón. Coinciden con que el agresor gritaba algo desde un coche. Esto es algo que se repite mucho en las situaciones de bullying: el agresor se “protege” al ir en el vehículo, y no le da pie a la víctima a responder.

Cabe destacar, además, que las personas que han contestado haber sufrido las agresiones, en muchas ocasiones no actúan por miedo a que acabe siendo peor. Esto demuestra cómo el colectivo LGTB tiene miedo, racionalmente, por las situaciones que puedan acabar viviendo y represalias por defenderse.

Una de las respuestas sí que es alarmante, ya que el propio encuestado dijo ser él quien agredió a otro chico, por besarse con otro. Este tipo de actuaciones dan auténtica vergüenza.

Conclusiones

También podemos destacar algunas respuestas interesantes de comentar, como el hecho de que hay quien opina que por ser “hombre, cis y hetero” no tiene derecho a opinar sobre el colectivo. Cuando desde el activismo se rechazan narrativas de personas cishetero, tiene una connotación.

Al colectivo LGTB se le ha quitado durante siglos la posibilidad de hablar de su realidad. Para conocer algo, es vital aprenderlo desde narrativas en primera persona, que son las más cercanas a la realidad. Quienes deben tener la voz cantante son las personas LGTB. Las personas que no forman parte del colectivo pueden apoyar y opinar, por supuesto. Pero desde un segundo plano y apoyando la causa, nunca liderándola. Un ejemplo sería el siguiente: en una manifestación LGTB, el megáfono debería llevarlo una persona LGTB y quienes no lo sean, gritar junto a estas personas.

Hay personas encuestadas que mencionan la política y aquí es importante destacar que ninguna lucha social debe ser partidista. Es decir, no debe estar ligada a ningún partido político. Sin embargo, sí tiene un peso político y una forma de ver el mundo, por lo que es una lucha política. Por ello es muy importante que los partidos políticos no se apropien de las luchas y, como mucho y si son consecuentes, las apoyen. La lucha LGTB tiene que partir del colectivo, no al revés.

Estas encuestas nos demuestran cómo todavía queda mucho por avanzar. La formación que hay sobre el colectivo no es suficiente. Igual que, aunque a muchas personas les parezca que el colectivo ya está completamente integrado, las situaciones de violencia nos demuestran lo contrario.

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