Si quieres más información sobre el panorama actual de la radio, pincha aquí para leer el análisis de nuestro compañero Javier Ortega

David Marqueta nació en 1974 en Zaragoza, aunque pasó gran parte de su juventud en Utebo, una pequeña ciudad pegada a la capital aragonesa. Me ha recibido en los estudios de Radio Zaragoza, su casa desde hace más de dos décadas. Siempre saluda amable a sus invitados y hablar con él supone acostumbrarse a ponerle rostro a una voz más que reconocida en Aragón. Marqueta presenta junto a Juanjo Hernández Hoy por hoy Zaragoza en la Cadena SER, uno de los magacines que reinan en las mañas mañanas radiofónicas. A los 15 años, Marqueta comenzó a trabajar en la emisora municipal de Utebo, pero no tardaría mucho en dar el salto a emisoras relevantes. Pronto empezó a trabajar en Radio Minuto Aragón, una emisora con una fórmula “muy sencilla”, según me cuenta: una canción, una noticia y la hora, y así consecutivamente. Esta fue una de las primeras cadenas musicales que comenzó a incluir algo de contenido. Más tarde, Radio Minuto pasaría a convertirse en M80. 

P.- ¿Por qué hay tantos presentadores conocidos hoy en día que comenzaron en pequeñas estaciones locales?

R.- Es la trinchera, haces de todo. En las radios pequeñas tienes que hacer muchas cosas que no te corresponde hacer, porque no hay un especialista en, ni un encargado de… todo eso lo asumes tú. Pasas por hacer informativos, un día te toca hacer algo de deporte, un día te toca entretenimiento, otro un programa especial, otro una gestión comercial…. Cuando subes al siguiente escalón, como ya conoces la trinchera, ya sabes cómo funciona la radio.

P.- ¿Recuerda alguna anécdota de sus primeros días en las ondas?

R.- Una de las primeras así gordas que recuerdo fue haciendo radio con una compañera. Presentábamos un disco que se llamaba Noches de blanco satén y dije Noches de blanco sostén. Yo no sé dónde tendría la cabeza con 17 años, pero bueno, torpezas todas. Pobres oyentes que tienen que aguantarlas para que tú aprendas un poco.

Marqueta reconoce que siempre ha sido un enamorado de la radio. De pequeño sus padres trabajaban y él tenía que apañárselas solo. “Ahora se llaman niños llave”, me cuenta, refiriéndose a las criaturas que con muy corta edad ya tienen llave de su casa y dependen de sí mismos durante unas horas al día. Él recuerda que iba y venía solo del colegio. “En mi casa, para no sentirme solo, me ponía la radio siempre. Recuerdo de pequeño oír ya a Gabilondo con una pasión tremenda”, rememora. La radio le producía una curiosidad y una sensación como ninguna otra cosa y ,con 8 años, Marqueta tiene el recuerdo de irse solo de casa para ver un programa en directo que grababan en la calle. “Ostras la radio”, espetó entonces. “Para mí era lo más”.

P.- ¿Imaginó en aquel momento que un día sería un reconocido presentador de radio?

R.- Nunca he fantaseado mucho con llegar a ser. Siempre me ha producido mucha emoción haber trabajado con gente a la que yo oía de crío, aunque esto a ellos no sé si les gustará que lo diga. Mis compañeros han sido los que fueron mis acompañantes de pequeño, y eso me produce emoción. Es un privilegio diario.

David Marqueta no solo ha trabajado en la radio, pero la prefiere antes que la televisión. Y eso que los programas que ha presentado en Aragón TV sobre jota le han hecho archiconocido entre los más mayores de la comunidad. A pesar de sus preferencias, Marqueta reconoce que la televisión le ha dado “muchísimas tablas para la radio”, pero que le agota su ritmo frenético. “La tele tiene una obsesión enfermiza por gustar cada uno de los minutos, eso es agotador”, reconoce. Además, teme que ese ritmo se acabe imponiendo en la radio. En televisión un programa puede ser eliminado de la parrilla si en su primera emisión no consigue unos datos de audiencia relevantes, pero en la radio un formato tarda meses en asentarse y saber si va a funcionar, aunque, según dice Marqueta “eso también se está perdiendo”. “Cuando pones en antena un formato o un programa tienes que dejar que la gente se acostumbre, se olvide del anterior, que empiece a notar si le gusta o no y cuando pasan seguramente seis meses o un año entonces veremos si eso está funcionando”, explica. Antes de seguir hablando de los cambios que se avecinan, le pregunto por el pasado más reciente de la radio.

P.- ¿Cómo ha sobrellevado los años de la crisis?

R.- Nosotros somos muy sensibles a las crisis porque cuando el dinero no fluye la primera inversión que se quita una empresa es la publicitaria. A nosotros la crisis nos llegó tarde, como dos años y medio después de 2008 cuando ya estábamos viendo y previendo lo que iba a pasar. En general, la radio se ha quedado temblando, y no solo mi empresa, porque las otras están todavía peor.

P.- ¿Qué ha empeorado desde entonces?

R.- Lo peor que le puede pasar a un medio de comunicación es que no pueda dedicar tiempo a elaborar su contenido. Y no hablo de estar en una mesa pensando, sino de que no tengas tiempo para contrastar una noticia, algo que has visto en las redes sociales que tú necesitas tiempo para contrastar y seguramente empezar de nuevo la noticia.

P.- La radio ha sido históricamente el medio de comunicación con más credibilidad.

R.- Lo sigue siendo.

P.- ¿Cómo afrontáis la actual de pérdida de fe en los medios, la difusión de bulos por las redes…?

R.- La radio es uno de los medios que mejor ha aguantado el bache de internet porque ha ido muy en paralelo. La gente que entiende de radio dice que te enteras [de las noticias] por las redes, pero enseguida lo que haces es poner la radio para ver lo que dicen. En esta situación yo creo que la radio tiene un poco de ansiedad y falta de medios para poder atender el torrente de noticias que hay.

P.- Una de las características y ventajas de la radio frente a otros medios es la cercanía. ¿Teme que desaparezca de la radio la programación local?

R.- Llevo 26 años en la radio y es el miedo con el que vivimos. Cuando empecé a trabajar yo había diez horas locales diarias que cubrir, ahora no llegamos a cinco. Y la radio seguirá recortando, no por la crisis, sino porque desde que yo la conozco ha venido recortando tiempo.

P.- ¿Qué cambios ve necesarios para que este negocio tenga futuro?

R.- No lo tengo muy claro. La radio tiene ahora mucha fortaleza informativa y se nota en momentos de crisis políticas, pero entiendo que la radio tiene que crecer. Tenemos más medios que nunca y los mejores posibles. Hay que aprovechar la creatividad: la radio ha sido siempre tradicionalmente muy creativa, porque le falta el sentido de la vista y eso te hace ser más creativo.

En el momento actual las nuevas tecnologías han hecho mucho más fácil tanto escuchar como hacer radio. Sin embargo, los más jóvenes, los que nacieron aprendidos en el mundo digital, son los que menos escuchan la radio. “La radio convencional en general suena aburrida a los jóvenes”, dice Marqueta, que continúa explicándome que falta un eslabón en la cadena que hace que la conexión entre jóvenes y la radio se haya roto. Según me narra, antes lo habitual era empezar escuchando una emisora musical. Después pasabas a escuchar una musical con más contenido de palabra y los deportes en alguna generalista, en la cual finalmente te quedabas para toda la vida. A pesar de esta cuestión, le recuerdo que la SER últimamente parece estar apostando por formatos atractivos para los jóvenes, como La vida moderna o Nadie sabe nada, programas que han encontrado su éxito en YouTube.

P.- Si el futuro de la radio está en YouTube, donde lo visual cobra relevancia, ¿qué sentido tiene?

R.- Es que no creo que el futuro de la radio este en YouTube, para nada. Somos un medio portátil que no hace falta que estés viendo para seguirlo. Lo que me sorprende por el contrario es que en la lista de iVoox de los más más escuchados ya no solo haya programas de radio, sino también programas de televisión. Cuarto Milenio es uno de los podcast más escuchados de España, ¿cómo puede ser? Es tele que se convierte en podcast y esa es la utilidad de la portabilidad de la radio. No necesito ver la imagen y puedo hacer otras cosas a la vez.

David Marqueta está a cargo de las mañanas zaragozanas desde hace muchos años, aunque ha habido intentos de llevárselo de aquí. Reconoce haber recibido ofertas para irse a la emisora estatal en Madrid, pero nunca le convencieron. “Todos dicen que esto es un tren que pasa y que hay que cogerlo, pero si no terminas de ver que el tren sea un tren…”, me dice. Las ofertas que le han llegado hasta ahora desde la capital de España no han sido suficientemente atractivas ni contundentes: puestos inferiores al suyo actual o proyectos sin cerrar le han hecho decantarse por la comodidad de una carrera más que asentada en Zaragoza. Eso sí, reconoce que si la oferta fuera lo suficientemente atractiva se iría, aunque ahora ya no tiene tantas ganas como antes. Aquí tiene a los suyos y eso le atrapa. “También me han dicho que podría montarme mi propia productora…pues no me ha dado la gana”, ríe. Le propongo entonces que se haga un canal de YouTube, ya que en una entrevista reconoció que le encantaría realizar un programa de entrevistas “alcahuetas” desde su terraza. “Eso es verdad”, me responde, pero no le convenzo y me explica por qué: “la radio produce un tipo de intimidad que no producen otros medios y donde la gente se desnuda de otra manera que en televisión”.

P.- ¿Qué le falta a la radio actual?

R.- Creo que se ha perdido diversidad, hace unos años la radio no era tan periodística.  Mi formación es en comunicación, no es estrictamente periodismo. Dentro de la radio me siento más artista que periodista. Sí, es claramente así. Me siento más cómico que informador. Es muy necesario el periodismo, pero creo que en la radio hay que probar más cosas.

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