La experiencia de un voluntario español en Ruanda

Hoy entrevistamos a Javi Roncalés, abogado de 28 años, nacido en Zaragoza y que el año pasado decidió dejar su trabajo para ir como voluntario a Ruanda a trabajar en un proyecto de cooperación. Desde plena África Subsahariana, Javi nos cuenta cómo está siendo su experiencia y cómo ve el país actualmente.

¿Qué te impulso a ir a Ruanda?

Pues a venir a Ruanda en concreto no es que me impulsara nada. Yo había hecho un voluntariado hace 10 años en Ecuador y tenía muchas ganas de repetirlo, pero nunca me había lanzado a ello. Estaba trabajando en Zaragoza en un despacho de abogados, vi que lo que hacía no me terminaba de llenar y después de mucho tiempo pensando en dejar el trabajo me decidí a ello.

Obviamente sabía que no podía vivir de esto, pero quería tener una experiencia de voluntariado larga involucrándome en algún proyecto y entré en contacto con la fundación Juan Bonal (de las hermanas de la caridad de Santa Ana). El gestor de proyectos de cooperación me dijo que en Ruanda podía ayudar, así que fue un poco Ruanda la que me eligió y no yo quien elegí a Ruanda.

¿En qué consiste exactamente vuestro proyecto en Ruanda?

Estamos en la tercera fase del proyecto. En la primera ayudamos a familias de niños malnutridos que venían a centros nutricionales de las hermanas para evitar que recayeran en la malnutrición, una vez se curaban. Les dábamos formación sobre hábitos alimenticios, consejos para cultivar y tratar el agua. Otra parte del proyecto fue dar formación a los jóvenes de algunos colegios sobre drogas, sida, derechos humanos, igualdad de género y otros temas socioculturales.

En el segundo año, también se empezó a dar a las familias y  jóvenes beneficiarios de la primera fase una formación en emprendimiento y asociacionismo para que formaran unas asociaciones de ahorro y crédito. Se les explicó cómo podían ahorrar para poner todos sus ahorros en común y con poder pedir créditos para poder emprender pequeños proyectos de agricultura y ganadería. En dos años han conseguido empezar a tener unos ingresos.

En este tercer año seguimos formando a nuevos beneficiarios mientras potenciamos las asociaciones, que son su mejor herramienta de futuro.

Nos centramos en darles los medios para mejorar sus expectativas de vida porque son gente que vive para sobrevivir día a día de lo que cultivan en el campo. Al final se trata de generar un desarrollo sostenible y que sean los propios beneficiarios los que puedan mejorar su vida por sí mismos. Pero para eso es necesario invertir mucho en formación y en dejarles unas herramientas para ello.

Parece un proyecto muy centrado en dar una ayuda real. ¿Qué opinas de las críticas que reciben muchas ONG de no dar una ayuda a largo plazo sino solo cosas provisionales? ¿crees que hay ONG que se guían más por el lucro que por un verdadero cambio de la situación?

En relación con la primera pregunta, hay que diferenciar entre asistencialismo y sostenibilidad. Es cierto que hay veces que el asistencialismo es la única opción, sobre todo en situaciones de emergencia, pero yo tengo muy claro después de haber estado trabajando aquí que la ayuda verdadera cuando hablamos de desarrollo tiene que ser sostenible, tiene que enseñar a pescar y no darle el pez directamente.

Porque además el asistencialismo no solo no ayuda a que la gente no se pueda desarrollar, sino que además esa gente se malacostumbra y se piensa que recibir ayuda es normal. Este cambio de mentalidad es una de las cosas por las que ha trabajado este proyecto.

Con el tema de las ONG corruptas… yo no conozco mucho, pero sí que he oído muchas críticas. No creo que ninguna ONG se guíe para lucrarse, sino que habrá personas dentro de las ONG que aprovechen toda la ayuda que se recibe para pervertir la gestión. Obviamente es algo que no se debe permitir y que da mucha pena que en una ONG diseñada para ayudar a los demás el ser humano pueda meter la pata y desvirtuar todo eso.

¿Hasta qué punto crees que las ONGs pueden cambiar las cosas por sí solas? ¿Crees que estas ayudas van coordinadas con una ayuda gubernamental o por el contrario los gobiernos ralentizan el avance?

Pues en esta tercera fase del proyecto también es un tema clave buscar alianzas locales, no solo del gobierno sino de otras organizaciones o entidades ruandesas. Lo que nos estamos encontrando nosotros es que el Gobierno sí que ayuda y favorece a las grandes (Cruz Roja, Save The Children…) pero desde luego con nosotros no se han querido sentar a hablar.

Supongo que si no lo han hecho es porque no les interesa y si sí lo han hecho con las otras es porque sí les interesa. Y es que Ruanda es un país que… Me pasó antes de venir que leía información de Ruanda que la situaba como uno de los países más desarrollados de África, un país que está ahora mismo liderando objetivos de desarrollo. Pero vienes aquí y ves que no es oro todo lo que reluce y que hay mucha información que el gobierno no transmite porque nosotros estamos trabajando en zonas tremendamente pobres, y como ellas una gran parte del país.

Ruanda ha trabajado mucho y el Gobierno lo ha hecho muy bien para vender una muy buena imagen del país al exterior y recibir mucha ayuda de otros países, pero ocultando muchos datos de pobreza. Al final les interesa tener acuerdos con grandes entidades y supongo que los pequeñitos no estamos ahí.

Porque Ruanda como país, ¿en qué te ha llamado más la atención?

Esa es una pregunta muy difícil de contestar. Yo es la primera vez que piso África y aquí es todo diferente, es como viajar a otro mundo y viajar en el tiempo. Todo lo que te pueda decir es poco. Es otro ritmo de vida, una cultura totalmente diferente… Te encuentras con la extrañeza de la gente, sobre todo en las zonas más pobres en las que trabajamos, porque parece que casi no hayan visto un blanco en su vida.

Luego son muy reservados de carácter, hay que tener en cuenta que aquí tuvieron un genocidio hace casi 25 años y eso ha marcado mucho su cultura y su forma de ser. Son gente que en un trato cercano es muy reservada que no tiende a sincerarse, a decir lo que piensa. Aunque sí que es cierto que se ayudan mucho entre ellos, y a los de fuera también.

Por lo demás, sí te tengo que decir algo supongo que me quedo con el color y la belleza de todo porque es una pasada y con el tiempo porque estamos en la eterna primavera, así la llaman. Entre el color y el tiempo esto es como el paraíso.

¿Crees que estar ahí te ha cambiado de algún modo?

Totalmente, y espero que sea así para el resto de mi vida. Es una de las cosas que me digo a mi mismo: no te olvides de lo que estas viviendo aquí. Porque, aunque ya había estado en Ecuador esta pobreza es totalmente diferente y a uno le impacta mucho. Por un lado, me he adaptado muy bien y no he tenido ninguna crisis emocional interna, pero estar aquí le da a uno una perspectiva de la vida totalmente diferente y me doy cuenta de la inmensa suerte que tenemos de vivir como vivimos. Me he dicho a mi mismo que no me puedo quejar por nada y que tengo que dar gracias por todo.

¿Y has tenido dificultades administrativas para seguir siendo voluntario en Ruanda?

Sí, de hecho, mi idea era quedarme hasta agosto para lo que tenía que pedir un permiso de residencia como voluntario. Vine en noviembre con todos los documentos que me habían pedido, pero después de marearme bastante me dijeron que no cumplía los requisitos porque las hermanas no tienen un acuerdo con el gobierno (aunque la ley también admite el permiso cuando se trata de una organización internacional).

Estuvimos discutiendo en la oficina, me preguntaron que por qué había dejado mi trabajo en España, que qué hacía un abogado español aquí. No entendían que hubiera venido hasta aquí para un trabajo de cooperación, me decían que no tenía preparación suficiente para estar haciendo lo que estaba haciendo. Al final me dieron un permiso de residencia de validez para dos meses de manera que no podía estar un año, pero tampoco me devolvían los 100€ que había tenido que pagar por el permiso.

Yo no creo que haya sido un problema de requisitos o administrativo. Creo que no me lo han querido dar, no sé si por cuestión de nacionalidad o por ser un abogado trabajando en un proyecto de cooperación con familias pobres. No lo sé.

Estudiante de Derecho en la Universidad de Zaragoza. Me interesan especialmente los temas de geopolítica, derechos humanos y democracia.

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