Imagen de la Boda de Jozé e Irene. Fuente: Sitio Web oficial de la serie (https://www.antena3.com/series/alli-abajo/)

 

Allí Abajo ha llegado a su fin. La serie protagonizada por María León (Carmen) y Jon Plazaola (Iñaki) se ha despedido de la parrilla televisiva de forma agridulce tras cinco temporadas en antena.

Su última temporada, que ha cosechado la media de share más baja de las cinco, sin embargo ha sido la más completa a nivel narrativo y argumental. Analizamos los factores que lo han posibilitado.

Un inicio que lo ha revuelto todo

Gotzone rompiendo aguas en pleno servicio de su restaurante y volviendo a España para contarle a Iñaki que el hijo es suyo. Iñaki ofreciéndose a quedarse con él para que acceda a su nuevo trabajo. No ha hecho falta más para servir la discordia y mantener el interés de los espectadores, que han esperado con ansia la reacción de Carmen al conocer la situación.

Una mayor carga de nuevos personajes y tramas

Paxti (Ramón Merlo), Asier (Javier Antón), Epi (Paco Tous), Lola (Rocío Peláez), Wan (Kao Che Ming), Jin (Songa Park) y Tommy (Jimmy Castro) se han incorporado al reparto, batiendo el récord de nuevos fichajes.

Su presencia ha originado la aparición de tres nuevas tramas, que además han llegado a entrelazarse para centrar más la atención del público. Wan ha asumido el control de la Clínica Hispalis incorporando a Tommy y a su hija Jin a la plantilla, Epi y Lola han luchado por mantener la alcaldía y el control de la almazara de Castrofidel frente a un Cristóbal dispuesto a recuperar lo que le pertenecía y Asier ha ido implantado sus negocios gentrificadores, ganándose la oposición de Paxti y la cuadrilla.

Una evidente crítica y reivindicación social 

La quinta temporada de Allí Abajo ha sido, sin duda alguna, la temporada con mayor crítica social de todas. Gracias a la misma se ha conseguido otorgar un punto diferenciador de las tramas más predecibles. ¡Repasa con nosotros las críticas más destacadas!

La conciliación laboral y familiar

Si para Carmen e Iñaki conciliar el trabajo y la vida familiar con un hijo ya era difícil, con dos la cosa se ha complicado más aún. Iñaki ha llegado a presentarse con ambos a una entrevista de trabajo, viéndose obligado a hablar susurrando para que no rompiesen a llorar si se despertaban.

La gentrificación como destructora de la identidad cultural

La creación de todo tipo de negocios para atraer a turistas ha amenazado con destruir la cultura vasca y las raíces de la ciudad de San Sebastián. Incluso el Kaia ha llegado a perder toda su clientela debido a los negocios de Asier.

Paxti, Peio, Koldo y Antxon no se han mantenido impasibles, iniciando una fuerte lucha contra el fenómeno que ha llegado a dividir a la cuadrilla hasta el punto de romperla por un tiempo. Los guionistas han optado por llevar la trama al límite para terminar por todo lo alto, lo que ha sido un acierto. ¡Menos mal que la cosa ha acabado bien!

Los peligros de las apuestas

Con el problema del auge de las casas de apuestas sobre la mesa, Allí Abajo tenía que aprovechar la oportunidad de incluir una trama sobre ello. Paxti, colgado de las apuestas en partidos de Pelota Vasca, ha llegado a apostarse el pez más caro del mundo para saldar su deuda y seguir jugando, dejando a Peio temporalmente sin trabajo.

La ambición por el dinero, la riqueza y los beneficios

Cristóbal y Wan han sido los grandes protagonistas de estas historias. La ambición de Cristóbal por recuperar la almazara de Castrofidel antes perteneciente a su familia le ha hecho volver a enamorarse de quien no debía, que para colmo después ha resultado ser su hermana. Además se ha valido de Jozé para lograr sus intereses, obligándole a presentarse a la alcaldía de Castrofidel y retrasando los preparativos de su boda con Irene.

La llegada de Wan a la Clínica Hispalis tras comprar parte de sus acciones ha alterado por completo su dinámica. El tradicional trato amable y cercano que allí se brindaba se ha visto reemplazado por uno basado en la rapidez. Tras intentar adaptarse al mismo sin éxito Koldo, Dolores, Jozé e Irene se han rebelado contra Wan, lo que ha llegado a costarles el despido.

Un final de lazos (¡Aviso, spoilers!) 

La temporada ha finalizado con una boda por todo lo alto, que sin embargo ha tenido que organizarse deprisa y corriendo. Ante la intención de Carmen y sus trabajadores de comprar las acciones de la clínica puestas en venta por los socios de Wan, Jozé e Irene han decidido casarse para contribuir a la causa con el dinero de los regalos.

La aparición de una oferta más grande que la de Carmen ha complicado mucho la situación. Por suerte Iñaki ha estado dispuesto a poner en venta una reliquia familiar como el Kaia para mejorarla, siendo su propiedad asumida por Gotzone.

La cuadrilla se ha trasladado a Bilbao tras haberle surgido a Peio una oferta de trabajo y tras haber rechazado su novia el ofrecimiento de irse a vivir juntos. Por su parte, Iñaki ha prometido subir de vez en cuando como ya lo hacía cuando estaban en San Sebastián.

Wan ha comprendido que la unión, la amistad y los sentimientos acaban venciendo a la ambición por los beneficios. Gracias a las insistencias de su hija y los invitados de la boda ha optado por buscar una forma de perforar el suelo que no perjudique la almazara y paralizar el inicio de las obras para permitir su celebración.

Al final nada ni nadie ha impedido que Jozé, Irene y el resto de los personajes hayan acabado siendo felices y comiendo perdices. Un final completamente sentimental y emotivo que ha puesto el broche de oro que la serie merecía.

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