Cómo pasar un verano en tu ciudad sin morirte del asco.

22 de agosto. Entramos en los últimos 10 diez del mes de agosto. El paso del tiempo no perdona y en el horizonte se vislumbra el final de verano. Muchos están apurando sus vacaciones, otros están regresando al trabajo o su verano de 2018 ya es cosa del pasado pues disfrutaron de sus vacaciones el pasado mes de julio. Los más afortunados –estudiantes y profesores -, todavía tienen por delante casi tres semanas para su disfrute. Sin embargo, si observas el calendario, todavía queda un mes de verano. Como señaló el Héctor de Miguel (2017), hasta el 22 de septiembre es verano, y por tanto, tenemos días de sobra para organizar planes la mar de interesantes.

En los últimos artículos que he tenido la dicha de escribir y publicar en este mismo portal, he propuesto ir a la playa y organizar hasta cinco excursiones por mi querida, queridísima, Aragón. Para poder realizar estos planes es necesario la conjunción de dos elementos indispensables, los cuales, han de alinearse: dinero y tiempo. Querido amigo, como estarás descubriendo, la vida es muy juguetona y, en el preciso momento en el que estás empezando a conformar un sólido patrimonio, hallas como el tiempo disponible ha disminuido considerablemente. Conocida esa casuística en la redacción de Código Público, nos hemos propuesto enumerar diferentes planes para poder realizar en tu ciudad natal sin necesidad de disponer ni de mucho tiempo ni de mucho dinero para evitar morir del asco.

Por supuesto, estamos hablando de ciudades del interior. Si usted tiene la suerte de habitar en una de esas ciudades españolas bañadas por el Mar Mediterráneo o el Océano Atlántico, puedes bajar a la playa todos los días que quieres siempre y cuando la meteorología provea y llegar al fin del verano más negro que García Albiol.

 

VISITA LOS MONUMENTOS Y MUSEOS LOCALES

En ocasiones, dada la cercanía de emblemáticos monumentos, siempre pensamos en ir a visitarlos en el futuro pero ese momento se postpone indefinídamente. El típico «ya lo visitaré otro día que total está cerquita de casa». Sin ir más lejos, tengo la suerte de vivir a diez minutos de unos de los monumentos más bonitos de Zaragoza, la Aljafería y no fue hasta el año pasado, tras 24 años, cuando lo visité por primera vez. Y es que, en ocasiones, valoramos mucho más monumentos situados en otros lugares simplemente por estar enclavados en el extranjero sin conocer el patrimonio local.

 

PASEA POR TU PROPIA CIUDAD

Si vives en un barrio periférico de una ciudad de tamaño grande o mediano, posiblemente, los días pasen entre el lugar donde está situado tu centro de trabajo, el centro y tu barrio. Por ello, el periodo de vacaciones puede ser un perfecto momento para visitar otros barrios distintos al tuyo y distintos a los que tienes alrededor. Como ya expliqué en otro artículo, los barrios son pequeñas repúblicas independientes con sus bares, comercios y parques. El premio de estas pequeñas excursiones es encontrar bares o tiendas con los que sorprender a tus conocidos en futuras reuniones siempre y cuando se abran a ir de cena a la otra punta de la ciudad.

 

DESCUBRE LOS RINCONES VERDES

Nadie te quita una gran ola de calor por verano. A veces, incluso dos o tres. En el peor de los casos, se puede llegar a enlazar olas de calor y que en más de 21 días, las temperaturas mínimas no desciendan de los 20ºC. Aparte de las piscinas, altamente recomendables para pasar un verano en tu ciudad sin volverte loco, los espacios verdes (parques, bosques de ribera, humedales, etc.) son esplendidos lugares en los que realizar numerosas actividades (desde deportes hasta bajarte un libro y estar leyendo unas horitas) sin morirte de un golpe de calor en el intento.

 

LA SORPRESITA FINAL

Finalmente, si nada de lo anterior te ha convencido, de acuerdo con Héctor de Miguel (2017), el verano es la perfecta ocasión para no hacer absolutamente nada. Bastante estresados estamos el resto de año lidiando con los plazos como para agobiarse en el periodo estival. Por ello, el «no hacer nada» merece ser respetado y contemplado como una alternativa de ocio.