fuente: http://cocinaandgo.blogspot.com

“Yakitoro” de Alberto Chicote se encuentra localizado en la Calle Reina. El humo de sus parrillas desprende un ambiente jovial, desenfadado y ameno digno de mención.

Inspirado en el modelo tradicional de taberna japonesa, en él se sirven todo tipo de brochetas y guarniciones en un exitoso intento de fusionar la gastronomía del país con la nuestra.

El pasado domingo 10 de junio tuve la ocasión de visitarlo, y tengo que decir que la visita no decepcionó.

El peligro de juzgar a un libro por su portada

El primer detalle que me llamó la atención fue la fachada con un rótulo que tuve que esforzarme en encontrar. Unas enormes cristaleras me permitieron observar el ambiente interior desde fuera, restando una intimidad a veces imprescindible para el comensal.

La austeridad interna, la falta de iluminación y las mesas (en su mayoría pegadas unas a otras) también me disgustaron. No lo hicieron sin embargo el sistema de refrigeración de cervezas instalado en cada mesa y las parrillas en el centro del establecimiento.

 

Un servicio digno de pase de oro

Si tuviese que definirlo en cuatro palabras usaría las siguientes: amable, cercano, rápido y resolutivo. Los camareros nos asesoraron sobre la carta, nos preguntaron el punto de la carne y se disculparon por no sacar algún plato a tiempo.

 

Mi elección 

Comencé por el “Yakibokata” de Papada Ibérica y Pepino “David Chang”. El pan Bao tierno, blando y perfectamente cocido fue de agrado para mi paladar. También lo fue la combinación de lo grasiento de la papada con la frescura del pepino. Mi vista no pudo sin embargo alegrarse tanto al descubrir lo pequeña que era la ración.

Pedí el Yakitoro de Atún Rojo y Pack Choy  y el Yakitoro de Pollo Lacado con Salsa Barbacoa China.

Del primero me quedé con el perfecto punto de cocción del atún y la buena combinación de las salsas y elementos que lo acompañaban. Estas sin embargo taparon mucho su sabor.

Del segundo me llamaron la atención una proporción más equilibrada entre carne y salsa como punto positivo y el Guacamole (un poco soso para mi gusto) como punto negativo.

Mi final dulce consistió en el Brownie de Chocolate con Sopa Especiada de Coco. No me pareció nada del otro mundo, pero valorarlo con menos de notable sería un error. Quizá hubiese preferido que el Brownie viniese acompañado con un helado que supiese solo a fresa, ya que la menta lo ocultó mucho.

 

“Yakibokata” de papada ibérica y pepino. Fuente: fotografía propia.

 

Yakitoro de Atún Rojo y Pack Choy Lacado sobre Pan y Salmorejo. Fuente: fotografía propia.

 

Yakitoro de Pollo Lacado con Salsa Barbacoa China y Guacamole. Fuente: fotografía propia.

 

Brownie de Chocolate con Sopa Especiada de Coco. Fuente: fotografía propia.

Las menciones especiales 

Aunque estos platos no los pedí yo, pude probar algunos bocados cedidos por mis familiares.

La primera mención la otorgué a la Tarta de Dos Chocolates que ofrecían fuera de carta. Su original emplatado en dos texturas, el espectacular sabor de ambos chocolates y la perfecta combinación de los mismos no me dejaron más opción que dar un 10 a la elaboración.

La segunda se la llevó el Yakitoro de Algodón de Azúcar con Toques Cítricos, aunque en este caso fue para mal.  Encontré el plato muy simple en comparación con las otras elaboraciones que me habían servido. Además, vi las sales utilizadas para emular los toques cítricos fuera de lugar (¿Sal y azúcar juntas?)  y excesivamente picantes.

 

Tarta de Dos Chocolates. Fuente: fotografía propia.

 

Aviso a navegantes: solo miento el 28 de Diciembre

Cinco comensales con una media de tres platos, bebida y postre por persona salimos a 25 euros cada uno (150 euros en total). Teniendo en cuenta que la crítica la he publicado un 13 de junio podéis creerme sin problemas.

Poco más que objetar en la relación calidad – precio del local: uno de los aspectos más destacables que espero se mantenga mucho tiempo vigente.

 

Balance y veredicto final 

“Yakitoro By Chicote” es sin duda el sitio ideal de Madrid para una comida un poco más especial que no llegue a ser excesivamente formal. Su ambiente alegre y jovial, su peculiar estructura y su atento servicio son las claves que permiten que así sea.

En lo estrictamente culinario destacan su amplia y variada carta y la calidad, presentación, originalidad y sabor de muchos de sus platos.

Nada ni nadie en este mundo es perfecto. Quizá por eso he sido tan exigente en mis valoraciones y no me lo he pensado dos veces a la hora de lanzar críticas negativas, que más bien considero sugerencias de mejora.

A pesar de ello me atrevo a afirmar que comería todos los días en Yakitoro y que pienso recomendarlo a todas las personas que pueda. Y es que visitar Yakitoro merece la pena porque es un restaurante que no necesita Estrellas Michelín ni Soles Repsol para demostrar que brilla con luz propia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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