Las televisiones autonómicas

Uno de los aspectos más polémicos de todo el «procés» ha sido el papel que ha jugado la televisión pública catalana, TV3. Según los sectores no independentistas, la corporación pública ha sido manipulada para convencer a los catalanes de la secesión española. Sin embargo, desde el otro lado, se dice que las acusaciones de manipulación son infundadas y que los informativos de TV3, en lo que respecta a rigurosidad, son comparables a los de la BBC o CNN.

El debate del uso partidista de las televisiones autonómicas no es nuevo en España. Desde pequeños asuntos como los territorios que tienen que aparecer en el mapa del tiempo hasta la más absoluta perversión convirtiendo los informativos de la televisión en una constate adulación del partido de turno que gobierna la Comunidad Autónoma. Posiblemente, los casos más evidentes de manipulación han sido la Telemadrid de Esperanza Aguirre y el Canal 9 en la época dorada del PP valenciano.

La manipulación y la crisis económica de la última década derivaron en un debate de si eran necesarios unos canales autonómicos que, además, son deficitarios. En un primer momento, estos canales se pensaron para difundir la lengua de aquellas autonomías bilingües. Por ello, TV3, la televisión pública vasca, ETB y la gallega, TVG son los primeros canales autonómicos. Posteriormente, y para no ser menos, tanto Andalucía, Madrid, Valencia y Canarias crearon sus respectivos entes. Finalmente, en los años de bonanza, comunidades como Asturias, Aragón, Extremadura, Castilla La Macha o Murcia también se subieron a este carro. Actualmente, solo Cantabria, Castilla y León, Navarra, La Rioja y Valencia, esta última provisionalmente, carecen de una televisión autonómica pública propia.

En un primer momento, en las comunidades bilingües, estas televisiones fueron un éxito. Por primera vez, las gentes podían escuchar la lengua que han hablado toda su vida a escondidas por miedo a la represión en televisión. Es más, estos canales se han convertido en un símbolo más de esas comunidades autonómicas y en el caso de TV3 o de ETB hasta puede con TVE en cantidad de canales de televisión y en calidad de la programación. Por otro lado, las televisiones de territorios monolingües han puesto el énfasis en la difusión del folclore propio de la Comunidad. Los ejemplos más evidentes son Canal Sur con sus programas de coplas y sevillanas y Aragón TV con la apuesta de la jota, que se pasó de verse exclusivamente en las fiestas municipales de cada localidad a verse semanalmente en televisión.

España es uno de los países con mayor superficie y más diversos de todo el continente europeo. Desde las televisiones generalistas, salvo que se apueste por un sistema de emisoras locales semejante al que existe en Estados Unidos o en las ondas españolas, inviable en España y que ya intentó Antena 3, es imposible dar visibilidad a todos los territorios. De hecho, la gran mayoría de las noticias que se pueden ver en un informativo nacional transcurren en Madrid, Cataluña, Andalucía, Valencia y País Vasco. El resto de comunidades solo aparecen cuando ocurre una desgracia, y, en muchas ocasiones, tarde, como pasó en los recientes incendios forestales de Galicia o en el accidente del Alvia del 24 de julio de 2013.

Por ello, las televisiones autonómicas son útiles en la medida que informan mejor de lo que ocurre en la respectiva comunidad y vertebran el territorio pues dan a conocer pueblos perdidos en el interior de la misma sin necesidad de ser un Puerto Hurraco o un Fago.

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