Los Premios Grammy, corrupción a puerta cerrada

Tras la publicación de la lista de nominados a los Grammy 2021, las redes sociales se convirtieron en el escenario de lucha contra unos premios que, al parecer, permanecen corruptos. Ante esto, la transparencia y los criterios del galardón musical más esperado vuelven a ser cuestionados. ¿Son realmente arbitrarios?

El pasado 24 de noviembre, la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación de Estados Unidos revelaba una ansiada lista con las nominaciones a los Premios Grammy 2021. La sorpresa de algunos artistas fue inevitable, cuando, tras ver y revisar la lista, comprobaban que ni su nombre ni sus proyectos aparecían en ella. 

El caso más sonado durante estos días ha sido el de The Weeknd, cantante que se quejó públicamente tras conocer que su álbum ‘After Hours’ no estaba incluido en ninguna categoría de la lista, con la siguiente alegación:Los Grammys se mantienen corruptos. Me deben a mí, a mis fans y a la industria transparencia«. Curiosamente, su exitoso single ‘Blinding Lights’ era el favorito para liderar estos premios. Harvey Mason Jr., jefe de la Academia de Grabación, respondió en una entrevista de Billboard al tweet de The Weeknd, mostrándose ‘sorprendido’ y ‘entristecido’ por las alegaciones. Tras publicar el mensaje en Instagram y Twitter, el artista se convirtió en tendencia mundial, llevándonos a todos los seguidores de la gala de premios a preguntarnos si estos realmente conforman una distinción honesta, con unos criterios razonables que verdaderamente se apliquen. 

 

¿Cómo funcionan? Los Grammys constituyen una distinción equivalente a los premios Óscar en el cine, por lo que su ceremonia es una de las más ansiadas del año, además de que contiene un entramado de criterios bastante extenso. La gala se celebra en el mes de febrero, y la fecha límite para presentar una candidatura es en agosto. Por esta razón, muchos artistas estratégicamente publican sus álbumes antes de ese mes, con el propósito de poder ganar un Grammys en ese mismo año. Actualmente hay noventa categorías, de las cuales cuatro son las principales: álbum del año, artista nuevo, canción del año y grabación del año. 

En cuanto al proceso de nominación, conocido por generar cierta desconfianza, cuenta con varias rondas de votación entre los miembros de la Academia. Una vez que todos los trabajos han sido presentados, se llevan a cabo sesiones de revisión para determinar cuáles son seleccionados para entrar en la categoría correspondiente a la nominación oficial. La lista resultante es distribuida a los miembros de la organización, y a partir de aquí comienzan las votaciones hasta llegar a la votación final, siendo esta última revelada en la propia ceremonia de los Grammys. 

 

El 25 de enero de este año, el diario Los Angeles Times publicaba una noticia que reunía las opiniones de varias personalidades asociadas a la Academia, describiendo a esta como un negocio injusto y desigual. Deborah Dugan, antigua directora general de la Academia de la Grabación fue despedida en enero de 2020 y, como respuesta a ello, realizó una serie de declaraciones afirmando que la premiación está arreglada y llena de conflictos de interés

Ella no es la única que pone en apuros a la Academia; numerosas personas pertenecientes al círculo interior de la organización han decidido romper el silencio sobre el supuesto entramado. Uno de los aspectos más repetidos es el de la obsolescencia, ya que varios expertos coinciden en que la Academia nunca aprendió a cambiar con los tiempos, quedándose atascada en el pasado. 

 

Es aquí donde nos preguntamos cuál es el criterio de mayor valor: ¿el éxito comercial o el éxito crítico? La calidad es, según la crítica, el aspecto más importante de cualquier disciplina, incluida la música. Sin embargo, la comercialidad también constituye un aspecto evaluable, aunque frecuentemente ha sido objeto de controversia y desprestigio para los premios, ya que debería de haber un equilibrio entre ambos conceptos, y esto no siempre es así. 

Durante años, la Academia, calificada de ‘corrupta‘, ha sido objeto de críticas por no estar en sintonía con las preferencias de los consumidores, y frecuentemente se le acusa de ser una institución con atributos racistas y machistas. Nicki Minaj aprovechó la ocasión para recordar su experiencia con los Grammys. «Nunca olvidaré que los Grammys no me dieron el premio a Mejor Artista cuando tenía 7 canciones simultáneamente en la lista Billboard y el mejor estreno de cualquier otra rapera en la última década«, escribía la semana pasada en Twitter. 

 

Pero no es la primera vez que ocurre. Uno de los casos más sonados fue cuando cuando ‘When Doves Cry’, de Prince, el sencillo más vendido de 1984, no fue nominado como récord del año. Otro ejemplo es Michael Jackson, también menospreciado por la Academia, cuyos álbumes ‘Bad’, ‘Dangerous’ y ‘History’ no recibieron ningún galardón. Y estos dos ejemplos solo conforman una pequeña parte de la arbitrariedad ejercida por los premios.

Además, la academia nunca ha divulgado quién está en las listas iniciales de las que el comité elige a los nominados finales, a pesar de las continuas peticiones de una mayor transparencia.

 

Ante la reciente polémica por la ausencia de The Weeknd, próximo protagonista de la Super Bowl, en las nominaciones de la 63ª edición de los Grammys, la propia institución se ha visto de nuevo ensombrecida. 

Con ello, numerosos artistas de todo el mundo encontraron en las redes sociales un arma para la rebelión y la búsqueda de apoyos, dando a conocer su visión sobre la entrega de premios musical más prestigiosa de nuestra época. Desde Justin Bieber hasta Drake, o incluso Elton John, han sido muchos los artistas que han apoyado a The Weeknd durante estos días, en contra de una distinción que, aparentemente, no tiene más que ofrecer que un pequeño gramófono en miniatura.

 

La 63ª gala de los Premios Grammy se celebrará el 31 de enero de 2021. Hasta entonces, no nos queda más remedio que esperar a descubrir los ganadores de la noche, unos ganadores que podrían haber sido seleccionados a partir de criterios inmorales y arbitrarios. ¿Dónde está la transparencia?