No son boy scouts: descubriendo su verdadera acción en España

¡No son boy scouts! Desmontamos los tópicos que rodean a uno de los movimientos de educación no formal más antiguos y demandados de España.

Boy scouts es el nombre que libros y películas nos han hecho creer que tienen, pero se llaman scouts a secas.

Hoy en día una son una de las grandes apuestas para disfrutar de un ocio alternativo. ¡Deja los tópicos atrás y descubre cómo funcionan con nosotros!

Un curso con los scouts

Los scouts se organizan en grupos que además de número tienen nombre propio. Pueden tener su sede en asociaciones vecinales, colegios o un local independiente. Allí suelen reunirse los fines de semana durante dos o tres horas.

En España suelen agruparse en colectivos como ASDE (Asociación de Scouts de España) o MSC (Movimiento Scout Católico), pero otros son independientes.

Las actividades que realizan no son solo de supervivencia en la naturaleza. Juegos, dinámicas, gymkhanas y talleres forman parte de un amplio repertorio que se transmite de generación en generación.

Todos los veranos se van de campamento durante 15 días. También hacen salidas de fin de semana y campamentos de cuatro o cinco días en Navidad y Semana Santa.

Otra de las actividades más populares es la realización de proyectos como irse a recorrer los GR españoles o grabar sus propios cortometrajes. No venden galletas para financiarlos, pero sí lotería y manualidades. La organización de comidas para las familias también es una opción recurrente.

Ante todo, educación en valores

Siguiendo la máxima de Baden Powell, fundador del movimiento, el programa educativo se basa en dejar el mundo mejor de lo que lo encontraste y estar siempre listo para servir.

Las actividades pretenden enseñar a los educandos a tolerar la diversidad, ser personas autónomas capaces de hacerse oír en la sociedad con el espíritu crítico por bandera y cuidar el planeta y el entorno que les rodea. Todo esto incluye el fomento de la coeducación, evidenciando que los grupos unisex no son más que un tópico. Precisamente por eso la denominación de boy scouts molesta tanto.

La acción social es otro de los puntos fuertes de su programa, aunque no se basa en ayudar a personas mayores a cruzar la calle. Desde labores de conservación y restauración del entorno natural hasta campañas para la defensa de la diversidad afectivo-sexual o la educación para la salud, las opciones son ilimitadas.

Valores para todas las edades

Los miembros de un grupo scout no tienen la misma edad aunque las películas y series lo muestren así. Los educandos pueden iniciar sus andanzas a los 6 años y dejar el grupo cuando lo deseen. No hay límite de edad, ya que uno es scout para siempre aunque no siga en él. 

Realizan sus actividades divididos en seis ramas o secciones que en ocasiones se fusionan para realizar actividades:

Castores (6 – 8 años)

Los Castores se agrupan en la colonia bajo el lema «compartir». De la mano de los niños de la Familia Jones y sus amigos del bosque, aprenden a romper su egocentrismo y comprender el valor de la solidaridad en todas sus dimensiones.

El desarrollo de hábitos de salud, higiene y organización y la progresiva atribución de responsabilidades también basan su programa.

Manada (8 – 11 años)

Los Lobatos se rigen por el lema «haremos lo mejor». Sus guías son los personajes de El Libro de la Selva, que inspira su temática.

Divididos en seisenas aprenden a trabajar en equipo, a respetar a los demás y a respetarse a sí mismos, así como a construir su personalidad y sus valores. Para ello, los monitores les hacen comprender la importancia de escuchar.

La Ley de la Manada agrupa todas estas enseñanzas, recogidas en las Máximas de Baloo. Algunos ejemplos son «El lobato piensa primero en los demás», «El lobato dice la verdad aunque le cueste» o «El lobato tiene los ojos y los oídos bien abiertos».

Scouts o Tropa (11 – 14 años)

«Siempre listos» es el lema de la sección pionera del movimiento. El primer campamento scout se basó en su metodología, y el resto de ramas fueron creadas tras su éxito y difusión.

Organizados en patrullas con nombres de animales (algo tenía que ser verdad), los boy scouts aprenden a afirmar su personalidad, adquirir compromisos y gestionar algunas de sus actividades. Cada patrulla está liderada por un guía y un subguía y tiene unos cargos esenciales para su funcionamiento (secretario, tesorero, intendente…).

Los monitores les ayudan a descubrir las disciplinas que más les motivan y les enseñan a desenvolverse en el medio natural.

Esculta, Red o Pioneros (14 – 17 años)

Su metodología se basa en el lema «unidad«. Las patrullas desaparecen para permitirles aprender a asumir sus acciones como grupo y comprender que todos son igual de esenciales para su buen funcionamiento.

Ellos mismos programan y ejecutan sus actividades, realizando además un gran «Proyecto» o «Empresa». Gracias a ellas resuelven todos los interrogantes de su edad.

Clan, Rutas o Rovers (17 – 21 años)

«Servir» es el lema y remar su propia canoa el objetivo principal. La etapa anima a los jóvenes a no dejar nunca de creer que cambiar el mundo es posible. Además, les ayuda a seguir el camino vital que han escogido y ser dinamizadores sociales tanto en su vida cotidiana como en proyectos comunitarios.

Los Rovers se convierten en un apoyo esencial para el funcionamiento del grupo y los monitores. Poco a poco van aprendiendo a ser los educadores del futuro, a convertirse en los referentes que les han permitido llegar hasta donde están.

Scouters (21 años en adelante)

Se trata de los monitores que guían a los boy scouts en su camino. Juntos forman el Kraal, un equipo de voluntarios que se entregan al grupo para que otros puedan disfrutar como ellos lo hicieron de pequeños.

En efecto, los scouts no aprenden gracias a manuales del tamaño de una enciclopedia, si no a las enseñanzas que estos les transmiten en las actividades.

Ni banda ni corbata: pañoleta

No usan bandas con insignias. En su lugar llevan una pañoleta colgada al cuello, cuyos colores varían según el grupo al que se pertenezca.

La pañoleta es entregada cuando se formula la promesa en una ceremonia de grupo. En ella el boy scout asume un compromiso con los valores del movimiento y unos compromisos con la sociedad que él mismo decide.

Normalmente hace una en Castores, otra en Manada y otra en Tropa, siendo esta última la que le acompaña el resto de su vida. Aunque existen diversas formas de hacerla, la estructura genérica es la siguiente:

«Prometo por mi honor y con la ayuda de (….) hacer todo cuanto de mi dependa por (…), ayudar al prójimo en toda circunstancia, cumplir fielmente la Ley Scout y hacer cada día una buena acción». 

 

Pañoleta de nuestro redactor Gabriel Cabañas. Fuente: elaboración propia.

Los boy scouts no visten con uniforme de estilo militar, por mucho que Baden Powell lo fuese y sí se emplease en sus inicios. Cada grupo suele tener su propio polo o sudadera y existen polos genéricos con el símbolo del movimiento, cuyo elemento central es la Flor de Lys.

Símbolo Scout Mundial. Fuente: Elaboración propia.