Y tú, ¿qué harías con veinte años?

Y tú, ¿qué harías con veinte años?

Hace dos días se cumplió un año del decreto del estado de alarma en España. La pandemia por COVID-19 nos obligó a permanecer en casa, quizás, más tiempo del que nos gustaría. Después un año, puedo aventurarme a decir que la vida en pandemia empieza a pasar factura a las generaciones más jóvenes. Incrédulas, han visto cómo de la noche a la mañana  el coronavirus marcaba sus vidas con el estigma de una inesperada revolución. Y tú, ¿qué harías con veinte años?

Un año desde aquel giro de 180 grados llamado Coronavirus. Confinamiento, soledad, incertidumbre y miedo. Aunque también pequeñas dosis de esperanza. Porque, aunque tocados, saben que no pueden flaquear, que todo lo que tenían volverá. Algún día pero volverá.  Aunque vuelva…. ¿Qué harías tú con veinte años?

A las diez de la noche, en casa. La amenaza del confinamiento siempre encima. Los bares y las discotecas cerrados. La incertidumbre de si mañana habrá o no universidad. Las restricciones para conocer mundo. El dedo acusador de quienes los hacen responsables de Pandemia. Y por si fuera poco, un futuro laboral de todo menos bueno. El trabajo precario y los alquileres inalcanzables. Es lo que tiene ser joven en medio de una pandemia mundial. Todo volverá. Pero… Y tú, ¿qué harías con veinte años?

Desde siempre he creído que los veinte años son una edad que cierra un ciclo y abre otro. Una entrada a la madurez en la que te despides (casi de golpe) de aquella etapa llamada adolescencia. Sin embargo, desde un punto de vista casi irónico, si cambiamos la palabra madurez por vejez no nos suene tan descabellado. Tener veinte años hoy es una mala suerte histórica.  Una vejez  prematura en la que salir con los amigos  puede ser un deporte de riesgo y el desfase nocturno casi un pecado. La generación Covid vive desde marzo con la ilusión y las expectativas congeladas. Y tú, ¿qué harías con veinte años?

A veces, cuesta un poco más comprender que toda una generación preparada, responsable, abierta, tolerante y con ganas de enfrentarse al mundo está casi paralizada. Y no hay peor enemigo de los veinte años que la inmovilidad. El presente está derrumbando ilusiones y esperanzas. Los jóvenes han renunciado a más posibilidades de las que creemos. las mismas que forman parte de una edad única. Una edad que no vuelve. El mundo ha cambiado ya muchas veces, y ahora parece que vuelve a hacerlo de nuevo. Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar, o incluso socializar. Porque el coronavirus no ha traído cambios para solo un corto periodo de tiempo. Se trata del inicio de una forma de vida completamente diferente. Pero… Y tú, ¿qué harías con veinte años?