Blackfishing: ¿apropiación o apreciación de la cultura afro?

El blackfishing es un término que se popularizó en Twitter hace dos años acuñado por la periodista Wanna Thompson. Ésta manifestó su malestar respecto a ciertas celebridades blancas, que habían estado “disfrazándose” de personas negras en las redes sociales. Tras las acusaciones, son numerosos los famosos que se han defendido diciendo que solo aprecian la cultura negra. Pero, ¿es el blackfishing una apropiación o una apreciación de la cultura afro?

Wanna Thompson inició en 2018 un hilo en Twitter en el que pedía a sus seguidores que compartiesen fotos de “chicas blancas” que se disfrazaban de mujeres negras en Instagram. Algunas de las chicas publicadas en ese hilo son Emma Hallberg, modelo sueca; Jaiden Gumbayan, modelo e influencer estadounidense; Ariana Grande; Kim Kardashian; Kylie Jenner, la influencer Lottie Tomlinson y el youtuber Mika Francis. Esta publicación causó mucho revuelo e inició un debate que hasta hoy sigue candente.

El blackfishing se define como una tendencia que implica cambiar drásticamente tu imagen para adquirir rasgos afro. El objetivo es, principalmente, conseguir likes y seguidores en redes sociales o, incluso, obtener beneficios económicos. Para ello, se utilizan productos bronceadores, maquillaje en exceso y filtros fotográficos que oscurezcan la piel. Con el propósito de asemejarse aún más a las mujeres negras y contribuyendo a su estereotipación, en casos extremos, las chicas recurren a la cirugía para que sus labios, muslos y glúteos sean más carnosos y voluminosos. Además, se asocia a esta transformación el uso de rizos y trenzas y de pelucas con texturas rizadas o afro para apropiarse de esta estética.

No obstante, el blackfishing no hace referencia al deseo de broncearnos cuando llega el verano para estar lo más morenos posible, o a querer tener el pelo rizado y los labios algo más gruesos. Esta técnica, como dijo Thompson en una entrevista a la CNN, se emplea porque «existe la necesidad de poseerla —la cultura negra—, de participar en ella sin querer la experiencia completa de la negritud y la discriminación sistémica que la acompaña».

La escritora británica Stephanie Yeboah, en una entrevista para The Independent, define el blackfishing como un “tipo de blackface”. El blackface es una praxis ofensiva efectuada mayoritariamente por personas caucásicas que pretenden oscurecer su tono de piel utilizando maquillaje a modo de disfraz. Esta práctica, cuyo origen exacto es incierto, ganó popularidad a lo largo del siglo XIX en los Estados Unidos. Consistía en la caricaturización de los esclavos negros: los cómicos blancos se pintaban la cara de negro en sus espectáculos con el objetivo de humillar y ganar dinero.

Cartel Minstrel de William H. West, 1900.

Cartel Minstrel de William H. West, 1900.

Algunas de las famosas que han sido acusadas recientemente de llevar a cabo el blackfishing son Iggy Azalea, cantante de hip hop australiana, y Jesy Nelson, ex integrante del grupo Little Mix. En los videoclips de sus últimas canciones —“I Am the Strip Club” y “Boyz” con Nicki Minaj; respectivamente—, se ve cómo ha cambiado su tono de piel, siendo ahora más oscuro que hace unos años. Así como, en el caso de Nelson, aparece con el pelo peinado con trenzas y pelucas.

Gwyneth Jones, escritora y oradora feminista, describe la apropiación cultural como el arrebatamiento de costumbres de personas oprimidas por parte de personas con poder. De esta manera, Jones dice que las personas con privilegios aprovechan estas tradiciones como algo novedoso, siendo motivo de marginación y segregación durante mucho tiempo para las personas oprimidas.

Como afirmó Wanna Thompson para la CNN: «La gente no tiene respeto por la cultura negra; creen que está en disponible, y la tomarán y participarán en ella y la explotarán porque ha sido mercantilizada». En resumidas cuentas, la apreciación deja de serlo cuando la finalidad concreta es la apropiación, con la ventaja de no sufrir la estigmatización y el racismo que acompaña a la cultura afro.