¿Buscas conocimiento o reconocimiento?

Es tiempo de graduaciones y abrir puertas hacia las oportunidades ¿de conocimiento o reconocimiento? Tal vez ambas.

Es tiempo de graduaciones y de visualizaciones futuras. Tras cuatro años entre clases, tutorías, la biblioteca y la cafetería de la facultad -sin olvidar los selfies e stories en cada metro cuadrado del campus- al fin puedes subir la fotografía a Instagram con tu mejor perfil luciendo la beca y el birrete. Colapsan tu móvil con notificaciones de cientos de me gusta y comentarios felicitándote por tu logro. Tus amigos virtuales están muy orgullosos y tu satisfacción aumenta. Ahora sí, puedes darle carpetazo a esta etapa: ya es público, además de oficial. Pero tu ambición puede que crezca… y tengas la intención de seguir perteneciendo a la comunidad universitaria especializándote con un máster.

Proponerte cursar uno es todo un reto. Su ingreso está repleto de filtros. Aunque podemos tachar de la lista de inconvenientes esta cuestión si eres un estudiante reconocido e influyente. Por otro lado, ¿conservas dinero en tu cuenta? Un estudio superior cuesta más que comprar seguidores. Recuerda también que ninguno de tus fieles tiene complejo de salvavidas. Muchos de mis amigos han dejado de seguir en el camino de la formación por el elevado coste que esta les supone. Otros ni mencionan su tiempo de ocio porque no disponen de él. El culpable es el trabajo mal pagado, pero necesario para lograr pagar la matrícula, que no se lo permite. Y con el cúmulo de horas extra cargadas a la espalda, deben estudiar y elaborar los trabajos requeridos para superar las asignaturas. Esa es la realidad de la mayoría de los jóvenes. Sólo unos pocos se pueden permitir centrarse únicamente en sus estudios. Al igual que sólo un pequeño porcentaje de los usuarios de las redes sociales gozan de privilegios –incluidos económicos- venidos de la alta cantidad de seguidores con la que cuentan.

Los influencers tratan de defenderse. Argumentan lo fatigado que es su trabajo como cualquier otro: hacer campañas de publicidad para marcas interesadas, cuidar la imagen en función de estas, mantener una constancia en la publicación de fotografías, qué publicar y qué no… y además, si su marca personal gusta, cabe la posibilidad de crear productos y/o servicios con su nombre. Pero y aquí, ¿dónde está el aprendizaje que tanto cuesta conseguir y que tanto necesita la sociedad? Un intento para ello fue lanzado por la Universidad Autónoma de Madrid con un nuevo curso para aprender a ser influencer. Ni los propios líderes de las redes lograban entenderlo… no se estudia para esto. Y ahí está el problema… no hay formación detrás de numerosas de estas personalidades. Sin embargo, trasladan a sus masas de seguidores diferentes recomendaciones de distinta índole, como si fueran enciclopedias en la red. Para más inri, estos influyentes resultan ser los actuales referentes para los más jóvenes. Ahora quieren ser como los famosos de las redes, no les motiva estudiar.

La vida te otorga el libre albedrío para elegir aquél camino que quieras. Podrás ser un individuo reconocido y especializado en las aulas y posteriormente en tu ámbito laboral. Podrás confiar en que aquello que dices o haces tendrá un fundamento y un respaldo por todas las horas invertidas en aprender. Si escoges esta ruta, tendrás mi aprobado. Puede ser difícil, pero todo esfuerzo tiene su recompensa… Tú decides, recién graduado. Aunque parece que si no publicas una fotografía con una cinta grabada con la titulación que elegiste, no te lo crees. Parece que si no lo saben todos los que te siguen en las redes, no es real. Parece que si no te comentan lo felices que están por ti, no ha valido la pena.

Entonces, ¿tus decisiones en qué se basan? ¿Buscas reconocimiento o conocimiento?