Catorce años desde Lisboa

Ayer se cumplieron catorce años desde que los veintisiete países que conformaban la Unión Europea firmaron el Tratado de Lisboa, documento que conforma el derecho originario de la UE. Dicho tratado incluyó por primera vez en su articulado la manera mediante la cual un país podía abandonar la organización comunitaria, fortaleció la democracia europea y acercó la UE a los ciudadanos dotando al Parlamento Europeo de muchas más responsabilidades.

El Tratado de Lisboa ha sido clave en los últimos años comunitarios, más aún contando con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pero dejemos eso a un lado ahora. Europa catorce años después de esa firma comienza una nueva época.

 

El relevo de Merkel

La salida de Angela Merkel, símbolo en la Unión durante sus dieciséis años al frente de la cancillería alemana, y la llegada de un gobierno renovado, abre la puerta a este nuevo cambio de rumbo. Europa se ha rendido ante ella. Una política que siempre apostó por su moderación y que ha pasado etapas históricas: desde la firma en Lisboa, pasando por la caída de Lehman Brothers, hasta la dura pandemia que todavía perdura. Tampoco se libra de críticas, como su actuación frente a la crisis de 2008 con su política de austeridad para los países del sur de Europa. Por todo ello y más, Olaf Scholz, sucesor en la cancillería, no lo tendrá nada fácil y tendrá que sortear los asuntos más próximos y convulsos que afrontará la UE como presunto líder de esta.

 

Elecciones clave

2022 promete ser clave a la hora de decidir el rumbo que se quiere para la Unión Europea. Por delante tenemos numerosos procesos electorales en países miembros como Francia, Portugal o Hungría. Estas elecciones marcaran en cierta parte la ideología y, por ende, la política que marcará Europa durante los próximos años. Tras las elecciones alemanas, parece que la socialdemocracia europea vuelve a estar en auge: Alemania con Scholz, Noruega con Gahr o las municipales italianas recuperando ciudades como Roma o Turín. Mientras tanto, los conservadores parece que se deshinchan quedando con gobiernos populares Austria, Grecia y países del este como Rumanía, Bulgaria.

 

Tensiones internacionales

Volviendo al este, con Hungría ha habido, hay y seguirá habiendo numerosos quebraderos de cabeza en Europa. Viktor Orban parece seguir manteniendo el pulso a Bruselas y tendrá a Polonia como agitadora. Merkel fue reconocida por ser una buena mediadora y creadora de puentes y puntos de unión, ahora será el ejecutivo de Scholz junto a los demás países los que deberán llevar la crisis sobre el Estado de Derecho que asoma por el Este añadiéndose también las crecientes tensiones fuera de las fronteras comunitarias con Ucrania o Bielorrusia. Sin duda, Europa no se debe dejar arrastrar. Necesitamos mostrar fuerza ante las tensiones que otras potencias como Estados Unidos o China, nos puedan presentar.

 

Economía

Sin embargo, el mayor reto que vivirá Europa, así como lo vivió en 2008, es la estrategia que se toma para la salida de una nueva crisis. Muchos sectores y países siguen pagando aún la anterior. Los famosos fondos europeos han de ser claves a la hora de la recuperación económica para batir la pandemia y la inflación que ya se deja notar. Europa tiene la oportunidad de reducir desigualdades y salir de una manera muy diferente a la que se salió en 2008. No se puede desaprovechar la puerta a la renovación de la economía europea.

España por su parte ya ha recibido el visto bueno por parte de la Comisión Europea para recibir 10.000 millones de euros, el segundo pago de estos fondos, siendo así el primer país de la UE en tener ese ingreso. Ahora es turno del gobierno central. Es clave que haya transparencias sobre el lugar de inversión de dichos fondos, se ejecuten con rapidez y sean accesibles para las zonas más necesitadas del país.

 

A pesar de los numerosos retos que presenta la Unión, reconforta saber que España sigue siendo profundamente europeísta. Según Jesús Carmona, Director de Medios del Parlamento Europeo, los españoles son los ciudadanos europeos que más competencias están dispuestos a ceder a la UE.

Como digo, 2022 se vislumbra clave para el futuro de la Unión Europea. Ahora más que nunca debemos impartir educación sobre nuestra instituciones comunitarias. Los jóvenes necesitan la UE y esta necesita a los jóvenes. Serán ellos los que marquen el camino. El camino hacia una sociedad más conectada, una economía revitalizada y tecnológica, y Europa tiene que estar atenta a todos ellos y recibir todas las propuestas para una Europa mejor.