Cocinas fantasma, o cómo precarizar la hostelería

Fuente: Pixabay

Llegas a casa, cansado, y decides pedir comida a domicilio a… ¿Un restaurante? Pues tal vez si o tal vez no. Puede ser una cocina fantasma. 

Llegas a casa, cansado, y decides pedir comida a domicilio a… ¿Un restaurante? Pues tal vez si o tal vez no. Puede ser una cocina fantasma.

¿Has oído hablar alguna vez de las “cocinas fantasma”? Son macrococinas que sirven exclusivamente a domicilio. Y están más cerca de ti de lo que crees, de hecho, están por todas partes, especialmente en las grandes ciudades. El funcionamiento del negocio es  simple: una gran empresa de comida (tipo UberEats o Glovo) compra un local con salida de humos. A continuación montan entre 10 y 20 (aunque pueden llegar hasta a 40) cocinas, cada una diferente y con su salida de humos. Y así, cuando pides comida, tienen de todo: chino, ramen, pizza, comida española, india, turca…

Con las “cocinas fantasma”, las empresas de comida a domicilio han conseguido lo que parecía imposible: pasar de contratar trabajadores precarios solo como repartidores a hacerlo también en la cocina. Y, ya de paso, devaluar el negocio de la restauración, después de que la crisis del Covid19 haya dejado a muchos de los restaurantes tradicionales con el negocio a domicilio o para recoger casi como única forma de supervivencia.

Podríamos pensar que estos son los únicos inconvenientes que tiene, pero no es así. Al situarse en barrios muy céntricos (para que los pedidos lleguen calientes a todas las zonas de la ciudad), son una gran fuente de ruido y humo para los vecinos. ¿Te imaginas tener veinte chimeneas justo debajo de tu casa, de tu colegio o de tu centro de salud? Pues esto es el día a día de muchas personas. Y, si vives en un sitio más o menos céntrico, podría pasarte en cualquier momento.

Por eso, las asociaciones de vecinos y otros grupos de afectados están ya movilizándose. Piden que se saquen las “cocinas fantasma” del centro de las ciudades, pero es complicado. A pesar de que, en ocasiones, la presión vecinal ha evitado que aparezca una nueva cocina fantasma, mientras la legislación no las limite, seguirán apareciendo. Al fin y al cabo ¿Qué hay más rentable que servir comida a precio de restaurante teniendo solamente una cocina? Incluso, si buscas «cocina fantasma» en google, lo primero que te sale es el anuncio de una empresa que te «ayuda» para que montes una. Y es que, realmente, se están convirtiendo en un gran negocio especulativo, ahora que los AirBnb han dejado de ser una mina de oro.

Pero lo peor de todo esto es que casi no se conoce. Salvo que te toque uno debajo de tu casa, probablemente hayas oído hablar poco de este problema. Y mucho menos sepas qué hay realmente detrás de cada cocina que se anuncia en las plataformas. Y, mientras no se limiten, o al menos se conozcan, seguirán apareciendo cual setas debajo de nuestras casas. Por eso tenemos que seguir luchando, porque, si no lo hacemos, las grandes empresas acabarán con todo lo que nos gusta de nuestros barrios.