Hasta ayer, personas muy ricas, muchas pagadas con dinero público [ey Felipe VI qué tal], estaban de visita por Suiza para asistir al Foro Económico Mundial de Davos. Seguro que muchos de ellos ya habían visitado el país con anterioridad, así que, esta vez, dejaron los maletines de dinero en casa y llegaron cargados de ideas para tratar de arreglar el mundo. Spoiler: el mundo sigue igual. El caso es que hace pocos días, Intermón hizo público un demoledor informe sobre las repercusiones de la crisis económica y, sorpresa, los ricos ganan más dinero y las clases medias y bajas menos.

La crisis fue, y para muchos sigue siendo, horrible. Miles de familias en nuestro país se quedaron sin nada y siguen sin poder tener nada. Pónganse en la situación: tiene que cerrar su empresa, irse de casa (porque le desahucian) y venderlo todo para poder subsistir, y después de todo sigue debiendo dinero a los bancos y al erario. Y la única solución propuesta por el Estado es mantener todos sus bienes embargados, incluyendo parte de las pensiones y los subsidios por desempleo que recibe hasta que la deuda sea pagada. Continúo: usted tiene entre 50 y 60 años y tras haber cerrado su negocio se ha quedado en paro, y por mucho que busca trabajo nadie le contrata a su edad, a lo que se suma que ahora tiene que pagar un alquiler -que no dejan de subir- porque la casa que ya tenía pagada ahora es del banco. Ah, y tiene dos hijos. Total, que no le queda otra que subsistir con préstamos y tratando de hacer dinero de aquí y de allá, pero la deuda la va a tener hasta los 93.

Todo súper triste y muy injusto, ¿verdad? Pero bueno, es la vida. El Estado debe ser imparcial y no perdonar deudas… a no ser que seas una autopista. O bueno, si eres Bankia, has estafado a miles de preferentistas y has repartido regalitos entre los consejeros que te han llevado a la ruina a lo mejor también te pueden rescatar. Y si eres Florentino Pérez y has construido una plataforma problemática en el mediterráneo pues unos milloncitos a lo mejor también te caen. Ah, y si eres un partido político, un banco siempre te podrá perdonar una deuda. Son las típicas excepciones que confirman la regla, pero nada, cuatro tontadas.

En fin, lamento el momento Marta Flich, pero con ironía me expreso mucho mejor. Antes de que me llamen demagogo, esa palabra que usa la derecha para descalificar sin debatir (al igual que hace la izquierda moralmente superior con el palabro fascista), quiero decir que no me parece mal que rescataran Bankia, porque entiendo que no hacerlo hubiera sido dejar sin ahorros a miles de personas inocentes ajenas a la gestión de la entidad. Pero o todos o nadie.    Y recuerdo que el Banco de España da por perdidos más de 40.000 millones de euros que se prestaron a la banca y gracias a los cuales hoy están ganando miles de millones de euros. Lo que supone que si los bancos pierden, pagamos todos, y si ganan, se lo quedan ellos. Chachi.  Además, no pido que Hacienda perdone miles de euros o que los bancos se pongan a regalar dinero, simplemente creo que, después de una crisis como la vivida, el Gobierno tiene la obligación moral de ponerle las cosas más fáciles a todos aquellos que lo han pasado y pasan mal. Y encima, por cierto, lo pasan mal por una crisis de origen financiero. Aplazar deudas, alquileres sociales, facilitar el empleo a las personas con más de 50, o un largo etcétera que se tendrían que encargar de rellenar los señores que están en Davos, en vez de pensar en cómo ganar 1200 millones en vez de 1100.

Al mismo tiempo, la izquierda se derrumba estadísticamente. Los discursos sociales no están calando en la gente y aquellos partidos que prometen mejoras para los más pobres no se llevan más que decepciones electorales. ¿Por qué? Pues todavía no tengo el carné de tertuliano, así que no me voy a aventurar a fallar, pero seguramente la respuesta sea compleja si ni el cerebro de Errejón sabe cómo hacer que Podemos no deje de bajar en las encuestas. Un tal Christian Salmon, sin embargo, sí que escribió algo al respecto: según él, hoy en día los gobernantes nos manipulan construyendo relatos en los que nos sumergen para que nos olvidemos de aquello que no les interesa. ¿Les suena de algo? A mí tampoco, así que viva España y recuerden cambiar la bandera del balcón cada mes, que los colores pierden viveza.

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