El amor en tiempos de Tinder o por qué Dirty John es mejor que You en Netflix

La búsqueda constante por encontrar a tu alma gemela se ha convertido en una de las luchas más arduas del siglo XXI.

No hablo solamente del terrible deseo que muchas personas sienten por encontrar a su “media naranja”; también del rechazo que genera la sociedad al ser conocedora de que no tienes pareja, viéndote como un ser marginal que no ha conseguido adecuarse a los postulados y cánones sociales típicos.

Y es que, si no hablas de tu novio el primer día que conoces a alguien (compañeros de trabajo, panadero, dependienta de Zara); empiezan a divagar sobre qué haces en tus ratos libres, tus costumbres y, si me apuras, hasta de tu difícil carácter y orientación sexual.

Entonces, ya sea por propio interés personal o por intentar satisfacer estos cánones sociales, se te plantea la absurda necesidad de complementar tu vida con algo más (llámalo «alguien»).

Pertenezcas a la generación que sea, especialmente si eres millennial, seguro que te has preguntado en algún momento qué tienes que hacer para ligar, o cómo vas a poder igualar a todas tus amigas que ya llevan doce años con su pareja.

Los más conservadores, te dirán que lo mejor que puedes hacer es nada: “las cosas vienen solas”, “no se provocan, surgen”, “cada cosa a su tiempo”, “cada uno en su casa y Dios en la de todos”, etcétera.

Por el contrario, los más aventureros te dirán que es mejor salir a la calle, y alzarse a la búsqueda con interés y esfuerzo.

Yo, como amante abogada del diablo y de los pensamientos bipolares, me voy a postular en esta segunda opción.

Pero ojo, no hablo de los “pesados” de las discotecas que salen explícitamente a ligar y no paran hasta que les echan, lanzando fichas a diestro y siniestro.

Hablo de algo todavía más pasional… más intenso.

A continuación, voy a hacer una defensa totalmente temeraria de las dinámicas que se generan en Tinder, Grinder, Badoo, First Dates, Mujeres y hombres y viceversa, GH Dúo (…), y todo aquello que se os ocurra, que se salga del habitual encuentro entre dos personas, calificado de “casual”.

¿Cómo es posible defender esto?

Muchos os llevaréis las manos a la cabeza ya que puede resultar sorprendente entender esta visión de «defensa del mal», contraria al raciocinio humano.

El 99% de la población mundial dirá que a las aplicaciones de ligoteo solo debemos acudir cuando no haya otra opción y el apocalipsis zombie haya llegado: son un último recurso de momentos excepcionales y situaciones de absoluta desesperación.

Pues no me parece justo. Creo que, como casi todo en la vida, estas… (no sé cómo llamarlas), merecen un abogado defensor que saque a la luz los puntos positivos que tienen frente a un encuentro casual.

Para explicaros este punto de vista, me voy a servir de los dos extremos usando mi querido Netflix.

Por un lado, saludemos a YOU y a su protagonista, que está fatal de la cabeza pero que vive un encuentro casual con la pobre Beck.

En el extremo contrario, tenemos Dirty John (que encima está basada en hechos reales) y a su Eric Bana encarnando a un hombre que también está mal de la cabeza, pero que emplea aplicaciones de citas.

En ambos casos, una parte de la relación está bastante desequilibrada mentalmente, no me atrevería a decir cuál peor, porque ambas tienen telita.

No obstante, vamos a intentar argumentar porque el caso de YOU es peor que el de Dirty John.

1.- Simple cuestión de calidad de series 

YOU en general es terrible, eso de partida. Todos los personajes son una locura, excepto Paco. ¡Pobre Paco!

Las amigas de Beck, la familia, el entorno universitario,el vecindario (…), hasta la misma Beck; son gente que tiene alguna tara en la cabeza y que hacen cosas muy raras y forzadas.

Nivel dejar a tus amigas entrar a registrar la casa de tu novio, y cuando este se enfada por ello, enfadarte tú aún más e irte de ofendida de la vida.

Lamentable.

En cambio, en Dirty John yo diría que la gente es más real. No me parecen situaciones tan rebuscadas ni personajes tan esperpénticos. El elenco es variado, pero puedes empatizar más.

2.- El escenario y la predisposición a lo peor

Entrando en materia, Beck conoce al loco este en una librería, por lo que ya solo por el escenario, es difícil pensar que va a estar tan mal de la cabeza cómo lo está.

En cambio, Debra de Dirty John conoce a este hombre por una aplicación, sabiendo que en estas cosas hay que ir con ojo avizor, sin poder confiar sin más.

Y aquí está el primer punto positivo de todo encuentro «no casual»: la predisposición a lo peor (mentiras en las fotos, descripciones de vida, gustos, etc).

¿Qué llega algo mejor? ¡Pues eso que te ganas! ¿Qué le gusta la pizza con piña? ¡Pues pides dos! ¿Qué en realidad sí que usa colonia? ¡Genial!

Pero, sea como sea, ya vas con la inquietud de que difícilmente vaya a salir algo bien.

3.- El temor a la negativa. Darle muchas vueltas a las cosas.

En un encuentro casual como el que tienen en YOU, de inicio ninguno de los dos sabe qué va a pasar en el futuro entre ellos. Este hecho, hace que el más interesado pierda el juicio y provoque futuros encuentros forzados.

La vida en paz que tenía el pobre Joe, pasa a ser una constante comida de cabeza sobre qué hará la otra persona, cómo conseguirla, y cómo entrar en su vida.

En cambio, en una cita provocada por una aplicación como en la segunda serie, no tienes que tener temor a demostrar lo que buscas, porque ¡está claro!

No tienes que preguntarte absurdamente si la otra persona tiene pareja, ni tienes que intentar dejar claro que quieres algo ¡es obvio! No tienes que tener cuidado con parecer que estás coqueteando ¡porque estás coqueteando libre y descaradamente! ¡Sin tapujos!

Así que aquí está otra de las grandes ventajas: te dejas de complicaciones y de situaciones embarazosas no deseadas.

¿Quieres? Quedas. ¿No quieres? Pues no quedes.

No hay más. Cero dramas. Good vibes.

Si aún no os he convencido con las innumerables ventajas de forzar el destino, no sé que más decir.

Todo es argumentable y válido pero, creo yo, que está bastante claro que hay que darle una vuelta a los prejuicios que tenemos de estos métodos y hablar con la dirección de Netflix para que nos pongan series donde algún personaje esté cabal.

 

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