En un mes acabo la carrera, y como a tantos otros jóvenes españoles, estoy preocupado. Van a leer una queja personal sobre cómo funcionan las cosas en este país, pero creo que muchos se sentirán identificados. Voy a hablar sobre las prácticas.

He estudiado periodismo, y el año pasado hice un reportaje de investigación sobre las prácticas en esta profesión. Preguntamos a sindicatos, a trabajadores, a empresarios y a becarios, y cada uno nos daba una versión sobre el asunto, pero creo que pocos decían lo que en verdad creían. Los sindicatos me explicaron cómo han de ser unas prácticas -que por cierto, para entender cómo se regulan hay que sudar- y creo que mi cara en aquella entrevista lo decía todo: tutor asignado que acompaña en la formación, en según qué oficios el becario no puede participar en la cadena de producción, horarios prefijados desde el momento en que se firma el contrato, funciones claras desde el principio… Les pregunté que si era verdad que existían ese tipo de prácticas, y ahora sé que sí porque tengo amigos que han tenido experiencias muy positivas (casi siempre en empresas pequeñas). Pero siendo realistas, esto queda muy lejos de la realidad. Además, tanto los sindicatos como los empresarios y los juristas me hablaron de un tal “sentido común” que debe imponerse en las relaciones entre empresarios y personal en prácticas. En fin.

Cuando uno acaba de estudiar, ya sea un grado medio, superior o universitario (etc.), uno teme quedarse sin hacer nada. En muchas ocasiones te llegan ofertas de prácticas y sabes que te va a tocar hacerlas, e incluso que van a ser positivas para ti, pero me gustaría introducir varios matices en el asunto. En primer lugar: ¿cobrar o no cobrar? Pues sinceramente creo que no es necesario que te paguen por unas prácticas si de verdad se trata de una formación, es decir, con las características antes expuestas. Pero, en el momento en el que creas valor para la empresa, aprendes solo y a base de experimentar y los horarios de trabajo se comen todo tu tiempo de ocio, no es legítimo ampararse en la formación para no pagar. En segundo lugar: ¿qué puesto ha de ocupar un becario? Parece obvio que depende de la profesión. Siendo periodista no vas a aprender nada a menos que crees contenido real que se vaya a publicar, pero si has estudiado un grado en elaboración de alimentos, estar 8 horas al día en una cadena de empaquetado sin recibir un duro durante tres meses –conozco el caso- no tiene defensa alguna.

En estos cuatro años he conocido situaciones escandalosas. Periodistas que critican tenazmente la corrupción pero cuyas empresas solo cuentan en su plantilla con personal en prácticas. O periódicos que contratan becarios para volcar contenidos a la web (copiar y pegar artículos) y ahorrarse la nómina del que lo tendría que hacer. ¿Cómo se supone que se va formar alguien que no trabaja con nadie profesional o con nada relacionado con su profesión? Hemos creado un sistema en el Estado nos paga los estudios, pero luego también paga a las empresas para que contraten a jóvenes por dos duros. O sea que, después de haber estudiado cuatro años como mínimo, tenemos que tragarnos la trola de trabajar gratis porque nos están enseñando. Y espera, que cuando acabas las prácticas y deciden contratarte, ¡sorpresa!: hazte autónomo y así no te pago seguridad social, ni bajas, ni vacaciones. Qué risa.

No digo que no haya que hacer prácticas. Creo que son experiencias positivas que nos ayudan a completar la formación y que hacen de puente entre el mundo laboral y el formativo, pero por lo menos que no me digan que todo se rige por el sentido común, que me da la risa. ¿Cuántos becarios hacen tareas sin que nadie les enseñe cómo hacerlas? ¿Cuántos están trabajando con un contrato de prácticas, sin cobrar, cuando en realidad están sustituyendo a un trabajador de pleno derecho?  ¿No conocemos nuestros derechos o nos resignamos a tener este presente?

Por cierto, recuerdo que en un mes acabo la carrera. Y sí, estoy dispuesto a que me exploten en nombre del sentido común si eso significa abrirse camino en el mercado laboral. Pero manda narices.

2 thoughts on “Estudiar, ¿y luego qué?

  1. Toda la razón. He pasado por muchas de esas y espero que mi próxima experiencia laboral no sea parecida, aunque no sé qué será. Estoy dispuesta a decir que no a otras prácticas, las cuartas, y las terceras sin cobrar. Me niego.
    Mucho ánimo cuando acabes la carrera.

    Un saludo de una comunicadora audiovisual que todavía, un año después de acabar la carrera está esperando que alguien crea en ella para darle trabajo.

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