Feminismo: retos para el siglo XXI

¿Cuáles son los retos del feminismo de nuestro tiempo? Nuestras colaboradoras nos hablan de transfobia, violencia, sororidad y libertad.

Hubo un tiempo en que la mujer era totalmente invisible, en el que no tenía casi ningún derecho. Pero ahora, en pleno siglo XXI, las mujeres seguimos necesitando progresar, mejorar. ¿Cuáles son los retos del feminismo para el siglo XXI? Nuestras redactoras contestan:

 

Conseguir ser libres, por Raquel Bernal

Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. Y luego está la libertad para poder disfrutarlas. Ser libre para vestir como quieras, para pensar como quieras. Libre para estudiar y trabajar en lo que quieras. Para salir con quién te apetezca. Poder decidir que quieres trabajar y tener hijos, o que quieres tomarte una excedencia. O no tener hijos. Libertad para depilarte y maquillarte…o para no hacer nada de eso.  Para vivir tu vida a tu manera. Y, sobre todo, no ser esclava de críticas destructivas y de juicios sociales. Dejar de estar sometida al juicio constante de una sociedad en cuyos estereotipos tienes que encajar. Y también ser libres para dejar de lado todos los estereotipos que hemos aprendido desde pequeñas. Porque, si las cadenas están dentro de nosotras, solo nosotras podemos romperlas.

 

Visibilizar la sororidad, por Lucia Estramiana

Podríamos definir la sororidad como el hermanamiento de las mujeres que luchan y caminan juntas hacia la igualdad. La sororidad se caracteriza por ser solidaria, cercana y empática de unas mujeres con otras. Es cierto, que en la manifestación del 8M nos encontramos con lemas sororos como «si nos tocan a una, nos tocan a todas» o «la de al lado es compañera, no es competencia», pero en nosotras está el trabajo de visibilizar la todos los días y darle el poder que se merece. Por lo que os animo a usar esta palabra e interiorizar y aplicar lo que significa.

 

Transinclusión, por Yolanda Carmona y Noemí Escobar

Luchar por el feminismo dejando de lado a un colectivo importantísimo, como es el colectivo trans, es absurdo. Basta de crear guerras sin sentido entre nosotras: que si los baños, que si «no han sufrido las mismas opresiones», que si bulos y propagación de desinformación para hacer daño al colectivo… Basta. Revisemos de qué privilegios gozamos cada una de nosotras, es hora de luchar por que sean compartidos por todas, y no exclusivo de unas cuantas.

Entristece encontrar dentro del movimiento feminista argumentos que tienden al reduccionismo biologicista para rechazar la identidad de las mujeres trans y expulsarlas del movimiento. Estos son los mismos tipos de argumentos que sirvieron durante mucho tiempo (y sirven, aún hoy) para justificar diferenciaciones racistas y machistas entre las personas. Su uso debería hacernos reflexionar profundamente como movimiento. Quien recurre a la biología para establecer estas diferencias, no ha entendido la biología. Las cajas estancas sirven para ordenar el conocimiento y gestionar el estudio, pero la vida es un continuo de grises entre los blancos y los negros. Conocer lo que es realmente «lo natural» haría que más una cabeza explotase. Necesitamos, también en esto: reflexión, estudio y debate. Aunque nada de esto puede darse si no partimos de una misma base: las mujeres trans, son mujeres. Es triste también tener que señalar lo obvio.

 

Acabar con la violencia de género, por Pilar Arruebo

Tan solo en lo que va de año han muerto 14 mujeres como consecuencia de la violencia de género. 55 durante el año pasado, la cifra más alta de todo un lustro. Y desde 2003, año en el que comenzaron los registros, las víctimas mortales ascienden a 1.047.  Y es necesario acabar con esta decadente situación. Por ello es necesario el feminismo. Todas las mujeres merecemos y queremos una vida sin violencia. Porque no es justo. No es justo morir por el hecho de ser mujer.  Porque como Audre Lorde decía, yo no seré una mujer libre mientras haya otras mujeres sometidas.

 

Visibilizar a la mujer, por Raquel Bernal

Científicas, militares, policías, ejecutivas… Las mujeres hemos conseguido poder desarrollar cualquier profesión, llegar a ser todo lo que nos propongamos. Y hemos conseguido que se nos vea, que se nos escuche. Sin embargo, al mirar atrás en el tiempo, no encontramos casi ejemplos donde mirarnos. Escritoras, pintoras, científicas y otras mujeres que se atrevieron a desarrollar una profesión han quedado completamente borradas de la historia, cómo si no hubieran existido. Por eso, es nuestra obligación darles visibilidad, para crear una historia donde se refleje el papel real de la mujer.