Bulos, mentiras, populismo, llamadas de atención, fanfarronadas y hasta un adoquín. ¡Adelante, miren y vean la campaña del todo vale! La campaña electoral más corta de la democracia —y a la vez la más larga— y más excéntrica está llegando a su fin, o eso esperamos. Los políticos buscan el voto desesperadamente, y se nota, pues lo hacen sea como sea, sin importar condiciones morales y éticas e incluso saltándose la ley.

Los españoles vivimos en una constante campaña electoral, desde 2015 arrastramos cuatro convocatorias a elecciones, lejos quedan las legislaturas que duraban cuatro años. Claro está que esta situación ha creado en los ciudadanos un gran nivel de aburrimiento. Porque los políticos parecen infatigables, pero los ciudadanos sí lo estamos, y con razón. Lo demuestra que el último debate a cinco (si a eso se le puede llamar debate) se ha convertido en el menos visto de los producidos en España.

Este hartazgo ha hecho que nuestros mandatarios saquen la artillería más pesada, en busca del voto perdido. Cuando digo la más pesada es la más pesada, y sino que se lo digan a Albert Rivera con su adoquín de Barcelona. Un adoquín que se vende en Amazon por 30 euros. Precisamente, Ciudadanos es el partido que más bochornos mediáticos nos ha hecho pasar en esta campaña electoral. Parece que las encuestas no le auguran un buen resultado y se lo han tomado muy a pecho para llamar la atención de cualquier manera.

Resulta que Pedro Sánchez, durante un mitin de precampaña, tachaba a Albert Rivera de “liberal ibérico”, en un intento de chiste, que se quedó en eso, en un intento. Mención a parte, decir que Sánchez no sabe distinguir entre jamón ibérico y serrano. No contento con ello, Ciudadanos hizo el típico “agárrame la cerveza que lo mejoro” y se grabaron un spot muy doméstico con Rivera, Begoña Villacís y otras compañeras haciéndose los graciosos, con una camiseta blanca bajo el lema “liberales ibéricos”. Una camiseta que se ha llegado a vender en la tienda online de Ciudadanos y que, debido al bochorno, tuvieron que retirar.

Pero la cosa en el partido naranja no se iba a quedar ahí, pues parece que Albert Rivera no se da por vencido con su desazón. El día anterior al debate nos sorprendía con un nuevo vídeo, esta vez con un perro en brazos al que se acerca y exclama “aún huele a leche”. El perro era de Pablo Carrión, miembro del equipo de comunicación de Ciudadanos, que no evitó el esperpento de Rivera, una vez más.

Tampoco se queda muy lejos su socio de gobierno en Andalucía Vox, que ha decidido saltarse la voluntad de los votantes que han pedido no recibir propaganda electoral en sus hogares. La formación verde está repartiendo su publicidad, dentro de unos inconfundibles sobres con la bandera de España, de forma indiscriminada. Pero esto no se queda aquí, Vox está utilizando la mejor estrategia populista, mezclando clichés, mentiras y propuestas anticonstitucionalistas —que se note que la constitución solo la queremos para aplicar el 155—.

La fanfarronada de la campaña ha sido cortesía de Unidas Podemos, a ritmo de reggaetón, imitando ese colosal himno del Partido Popular en versión latina. “Pedro no duerme tranquilo, porque tiene un amor prohibido, porque Albert es más que un amigo, sabemos que te gusta, dilo, dilo”, así reza la primera estrofa de esta colosal canción cantada (por decir algo) por Adán Zurdanov.

¿Y Casado? Preguntaréis muchos. Pues el líder del Partido Popular no se ha salido del tiesto y solo ha hecho algo que se le da muy bien: mentir. Sí, mentir. Pablo Casado fue el que más mentiras y bulos proclamó en la noche del debate electoral, y se quedó tan pancho.

En definitiva, si los partidos querían demostrar que la desilusión política tiene justificación de base; si querían evidenciar que la abstención prospera con razones de peso; y que los ciudadanos tienen que estar cada vez más preocupados, lo han conseguido. Si por el contrario querían demostrar sus dotes parlamentarias, las ganas de llegar a un acuerdo y movilizar el voto, temo decirles que han fracasado estrepitosamente.

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