Los horrocruxes del PP

Aprovechando el hype en torno a ‘Los crímenes de Grindelwald’, que se estrena el próximo 16 de noviembre, os presento un artículo que tenía tantas ganas de escribir como McGonagall de utilizar el hechizo ‘piertotum locomotor’. Aquí van los 7 horrocruxes de la derecha esPPañola.

El señor oscuro ha vuelto. Pablo Casado es la personificación de la resucitada derecha. Con él, el aznarismo ha retornado tal y como Voldemort volvió a la vida después de un periodo vagando sin fuerza. En esta etapa intermedia, aunque en el gobierno, la derecha no desplegó toda su artillería ideológica, se mantenía agazapada tolerando según que progresos, como los Malfoy. Hasta que han encontrado un nuevo líder. Un líder fuerte y sin escrúpulos que ha vuelto a reunir a los suyos en torno a sus ideas de siempre. Y es que, en este tiempo, su espíritu no había muerto, solo estaba escondido en siete horrocruxes * que, por fin, vuelven a tener un dueño corpóreo. He aquí los siete objetos o seres en los que residen las siete partes del alma de la derecha española:

1. La cabra de la legión

Qué sería de la derecha sin el Ejército. Esa amada institución a la que muchos idolatran por… ¿por qué? Quiero decir, se merecen todos mis respetos, pero ¿qué tiene un legionario que no tenga un bombero para quererlo tanto? Pues la solución a este misterio se encuentra en el aparentemente amable animal que se pasea cada 12 de octubre por el centro de Madrid rodeado de señores de verde que andan raro en formación. En este animal está depositada una parte muy importante de la derecha española: el militarismo y el orgullo por nuestro extinto imperio. Un legado del que hay que sentirse «muy orgulloso» en palabras de Lord Casadort y que hay que proteger y reivindicar aunque pasen siglos y siglos. Y siglos. Muchos.

2. La cruz del Valle de los Caídos

Este es enorme y aparentemente muy obvio, pues es difícil de esconder, pero su dureza y resistencia no lo hacen, por el contrario, fácil de destruir. Junto con sus 150 metros de puro granito y hormigón conviven décadas de ideología franquista que, aunque en la teoría sean parte del pasado, en la práctica siguen muy presentes. Esta es también una de las partes más irracionales de todo buen Slypeperin, y es que a pesar de la advertencia de medio mundo, ellos no comprenden que acabar con la simbología franquista no significa reabrir heridas, sino ayudar a que en el relato de nuestra democracia quepa todo el mundo. Dignificar a todas las víctimas y no ensalzar a sus verdugos es una cuestión de dignidad democrática. Hasta que no reniegen de este pasado criminal no dejaremos de sospechar de sus oscuras intenciones. Hasta que no renieguen, pues, de la cruz del Valle, podremos pensar que demócratas lo son por conveniencia más que por convicción.

3. La peineta de Cospedal

En clave, los rojífagos** llaman a este preciado objeto ‘pasarse la aconfesionalidad del Estado por el forro de los cojones’. Supuestamente, cuando este objeto sea destruido, dejaremos de ver a ministras con peineta y mantilla o rezando a la virgen para que baje el paro. Los crucifijos desaparecerán de las instituciones públicas y se resguardaran en las casas de aquellos que así lo deseen, donde no hacen daño a nadie. La bandera que supuestamente representa a todos dejará de ser utilizada con fines políticos e ideológicos y no ondeará a media asta en señal de duelo por la muerte de Cristo. Y la familia real tampoco asistirá a misas como si fueran eventos de Estado. Puta peineta lo que da de sí.

4. ¿La Constitución?

No se conoce con certeza si este tomo es un horrocrux o no, pero por la imposibilidad y las dificultades a las que hay que enfrentarse para acceder a ella así lo hacen pensar. De todas formas, si no fuera la constitución uno de los siete escondites del alma de la derecha, ya se sospecha de otros objetos que han podido ser potencialmente utilizados para tal fin. En concreto genera suspicacias un diente de leche de la princesa Leonor que guarda Luis María Ansón en su casa. Y es que, para el conservadurismo patrio la constitución bien podría resumirse en un puñado de artículos, sobresaliendo entre todos el 1.3, que viene a decir que la monarquía no se toca. Esperamos que no haya que llegar a destruir todo un libro, con lo que eso cuesta de hacer y lo feo que es eso, cuando lo que queremos es deshacernos de una de las partes. (Leer de aquí en adelante con la voz de Dumbledore). Los dientes de leche nos sirven para masticar y comer cuando somos pequeños. Es entonces cuando tienen utilidad. Pero después hemos de sustituirlos por dientes más fuertes y con raíces más profundas. (Hasta aquí voz de Dumbledore). Vamos, que la izquierda acepto la gracieta del rey porque si no poco más que Franco resucitaba pero que ya toca modernizarse. Así que, si queriendo proteger a la monarquía la derecha utiliza de escudo a la constitución, la solución es fea fea.

5. Un anillo de Rodrigo Rato

Es una de las joyas que el expresidente del FMI compró con las tarjetas black. Su propietario ahora se encuentra en Soto de Azkaban, pero se sabe con toda seguridad que el anillo no está con él. Cosas del mercado como él diría. Su actual dueña, es una rojífaga que fue apartada del poder por Manuela CarGonagall y que no por retirada deja de dar miedo. Hablo queridos miembros de la comunidad mágica de la temible Esperanza Agumbridge, la representante máxima del neoliberalismo de los Slypeperin. Un hueso duro de roer.

6. La colonia de Bertín Osborne

Dejando a un lado los ideales políticos, en esta fragancia hecha con el semen de tres toros de lidia permanece a buen recaudo el prototipo del español correcto. El español E S P A Ñ O L. Afortunadamente, no es mucho el brebaje que contiene este frasco, y es que se ha ido gastando con el tiempo -porque jodo si la usaban-. Los líderes visibles de la derecha han dejado parcialmente de lado esa ranciedad que acompañaba a sus padres. Pero ojo, el aroma sigue atufando en ambientes más recogidos y pequeños, y hasta en algunos (muchísimos) casos hay gente en la izquierda que ha lucido con orgullo esta fragancia maldita, machista y homófona.

7. Santiago Abascal

De tanto querer abarcar, en el PP se han pasado de frenada y lanzando un Abada Kedabra contra Pedro Sánchez el hechizo rebotó. En ese momento, una parte muy oscura del alma de Lord Casadort fue a refugiarse en un tipo que pasaba por ahí, Santiago Abascal, creando así uno de los horrocruxes más peligrosos. El de Vox, de los Lestrange de toda la vida, representa a una derecha que vuelve a hablar sin reparos de eliminar a los sangre sucia. Una derecha que se cree con el derecho de imponerse porque solo ellos son verdaderos españoles, los únicos que defienden los intereses de los que han nacido dentro de nuestras fronteras. Una derecha rancia y franquista y un horrocrux que esperemos pueda destruirse antes de que su dueño original lo vuelva a asumir.

*Horrocrux: Para los que no sean fans de la saga Harry Potter, un horrocrux es un objeto animado o ser en el que uno deposita una parte de su alma para evitar morir en caso de que destruyan tu cuerpo. Pero vamos que si no sois fans de Harry Potter no os vais a pispar de media.

**Rojífago: Literalmente, persona que se alimenta de rojos.

1 pensamiento sobre “Los horrocruxes del PP

  1. Hace tiempo que no leo un artículo tan alejado de la realidad.

    Como el simil de Harry Potter, podríamos hablar perfectamente de un artículo de ciencia ficción

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